Para tratar este tema daremos la palabra a los osteópatas Sébastien y Bernard Tisné. Ambos son especialistas en dolores de espalda y atienden en su clínica de osteopatía, inaugurada en marzo de 2022 y ubicada en Irun, en la avenida Iparralde nº 44, frente a Ficoba.

Además de practicar la osteopatía tradicional aquí en Gipuzkoa, ambos son formadores en un método de cuidado personal: el método Kyma. Un exclusivo método que enseñan en Francia y Suiza a terapeutas manuales: osteópatas, fisioterapeutas, quiroprácticos, masajistas, etc...

Página web: www.chispadelavida.com

Cita previa: +34 624 440 482

Sébastien:

Según una publicación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi el 80% de los adultos sufren dolor de espalda al menos una vez en la vida. Es la principal causa de baja por enfermedad en los Estados Unidos y la segunda en los países europeos.

Gracias a nuestra experiencia como terapeutas, hemos podido comprobar y constatar que el dolor de espalda afecta a todo el mundo, sin distinciones raciales, culturales, religiosas, políticas, sexuales, etc.

Si hay un ámbito en el que todos somos idénticos e iguales, es ante el dolor de espalda.

Si hubiera que decir algún inconveniente, sería en el aspecto generacional; lo cierto es que a medida que envejecemos, más probabilidades tenemos de sufrir dolores de espalda, lo cual no quiere decir que nuestros más pequeños estén a salvo de los síntomas, ni condena al dolor a todas las personas mayores.

El dolor de espalda puede estar originado por varias razones diferentes. Destacaremos cinco de ellas e intentaremos explicarlas con más detalle:

-Dolor de espalda causado por el trabajo.

-Dolor de espalda causado por las emociones.

-Dolor de espalda causado por el exceso de actividad deportiva.

-Dolor de espalda causado por una deformación morfológica.

-Dolor de espalda causado por la artrosis.

1: Dolor de espalda causado por el trabajo

Según la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), los problemas de espalda en la zona lumbar representan el 25% de las bajas laborales en España y son la segunda causa de problemas crónicos de salud en el país.

Vemos que la mayoría de nuestros pacientes vienen por problemas de espalda causados ​​por su trabajo. A través de nuestra experiencia, llegamos a distinguir dos tipos de perfiles:

Trabajadores físicos: obreros, albañiles, carpinteros, fontaneros, jardineros, personas que trabajan en el hogar, en la asistencia personal, agricultores, etc.

También están los trabajadores de “oficina”, que pasan horas sentados frente a un ordenador en una posición estática.

En el primer caso, todas las personas tienen un punto en común: la dureza física de su trabajo. Levantan peso, repitiendo los mismos gestos varias veces al día. Algunos de ellos trabajan en invierno (expuestos al frío) y en verano (expuestos a las olas de calor). Todo ello desgasta su cuerpo a lo largo de todo el año. Muchos de ellos nos cuentan que además de la dureza de sus tareas, muchas veces tienen que hacer el trabajo de dos o incluso tres empleados. Las empresas, a veces por razones económicas, no contratan suficiente personal o no encuentran suficiente mano de obra o llegan tarde a sus puestos de trabajo y piden a sus empleados que proporcionen un trabajo excesivo, lo que puede crear una sobrecarga en la espalda y causar verdaderos problemas de salud para el trabajador.

En el segundo caso, estamos ante personas que se quejan muy a menudo de la parte superior cervical/dorsal. La mayoría de ellos siempre nos dicen lo mismo: “Estoy sentado desde la mañana hasta la noche en una posición inmóvil frente al ordenador de mi trabajo y mi espalda no está recta. Concretamente en la zona de mi cuello, mi cabeza está ligeramente avanzada hacia adelante y esto crea una curvatura en la zona cervical, lo que genera un dolor cada vez más fuerte a lo largo del día”. Esta posición, sentado con la cabeza ligeramente avanzada hacia adelante y durante horas es, como indican nuestros pacientes, una situación de estrés para la espalda y más concretamente en las cervicales. Al mantener la misma posición durante mucho tiempo, los músculos se cansan y duelen. Todo se pondrá tenso y son estas tensiones las que acaban creando los dolores, y como terapeutas podemos comprobar que el origen del problema de estas personas que se quejan de estos dolores no es un simple problema de postura en la oficina.

Aunque el problema corporal es innegable, muchas veces al hablar con estas personas nos damos cuenta que, al menos en un 90% de los casos, están sujetos a limitaciones y presiones dentro de sus empresas: rendimientos, cansancio nervioso frente a la pantalla del ordenador, discusiones con compañeros de oficina, etc.

El estrés contribuye a empeorar los dolores de espalda ya tensada y crea en estas personas un círculo vicioso diario en su lugar de trabajo.

En el caso de que la persona llegue a un estado en el que el dolor se vuelve demasiado insoportable para trabajar, su médico debe detenerlo por un tiempo para que se recupere y tratar el dolor con terapias manuales cuando sea posible: osteopatía, fisioterapia, masajes, quiropráctica, etc…

Cuando el problema persiste porque no se puede curar con terapias manuales, se pueden proponer tratamientos farmacológicos, infiltraciones de corticoides, por ejemplo, y en el caso de las lesiones más graves, operar. La intervención quirúrgica más habitual es la extirpación de la parte del disco intervertebral que afecta a la raíz nerviosa, o a la artrodesis en los casos más extremos, y consiste en fijar varias vértebras entre sí con un material metálico para que ya no puedan moverse unas con respecto a otras.

Para las personas que no pueden darse de baja en el trabajo, es necesario encontrarles un medio de desahogo ofreciéndoles otra solución. Es una situación en la que intervenimos con mucha frecuencia. Las personas pueden venir cuando ya tienen el dolor, pero también para anticipar cualquier posible indicio del mismo.

2: Dolor de espalda causado por las emociones

Cuando sentimos ciertas emociones, nuestro cuerpo reacciona con una contracción. Estudios recientes nos muestran cada vez más que muchos de los problemas de espalda tienen causas somáticas. El origen de las presiones ejercidas en la espalda puede, en efecto, encontrar sus fuentes en los males de nuestro interior o en emociones dolorosas (preocupación, miedo, angustia, ansiedad, etc.) y, muy a menudo, se transforman en dolencias físicas.

La emoción del miedo es la más significativa. El efecto emocional del miedo en el cuerpo humano crea inmediatamente una contracción muscular y, en consecuencia, dificultad para respirar. Son las emociones y el estado interior de la mente los que manejan la respiración.

Nuestra sociedad occidental moderna está cada vez más afectada por enfermedades nerviosas y el malestar psicológico. En España y en toda Europa, las ventas de antidepresivos y ansiolíticos siguen aumentando cada año. Este malestar interior se refleja en el cuerpo físico, muchos de estos síntomas hacen imposible la vida cotidiana de millones de personas.

Según nuestra experiencia, uno de los problemas más comunes que podemos encontrar es un paciente con un diafragma espasmódico y una caja torácica bloqueada. Este es un problema que en muchos casos deriva en dolor de espalda. Siendo el diafragma el principal músculo de la respiración, su movimiento de pistón permite a los pulmones que se llenen de aire y luego se vacíen. Este músculo no se libra de la contracción muscular que sufre el cuerpo cuando es presionado por el miedo, la ansiedad, etc...

Cuando el movimiento de este músculo ya no se produce de forma natural la respiración automáticamente se vuelve más débil y deficiente y, por consecuencia, los músculos no pueden relajarse completamente y reciben menos oxígeno.

Esta respiración debilitada impide que la espalda se relaje y esta falta de movimiento diafragmático imposibilita que la caja torácica se abra y se cierre por completo. En este estado corporal cada vez más bloqueado, que se puede describir como un "estado de inhibición", observamos una pérdida de movilidad en la parte superior del cuerpo y es a causa de esta contracción global que la espalda, por repercusión, experimentará diferentes síntomas y dolores.

3: Dolor de espalda causado por exceso de actividad deportiva o lesiones relacionadas con el deporte.

Una de las grandes diferencias entre el siglo anterior y el actual es la democratización de la actividad deportiva. Hoy en día, en nuestra sociedad occidental moderna el deporte es accesible para casi todos. En general, todo esto es positivo. ¿Quién podría cuestionar los beneficios del deporte o el movimiento? La lista es innumerable para ensalzar los numerosos puntos positivos del deporte a nivel físico (mantenimiento muscular, circulación sanguínea, respiración, digestión, evacuación de toxinas, etc.), pero también moral (liberación de hormonas, endorfinas, socialización, desafío personal, autodescubrimiento, etc).

Nuestra experiencia como terapeutas durante muchos años nos ha permitido constatar tres causas principales sobre las patologías provocadas por los excesos deportivos.

Exceso de práctica deportiva:

Aunque el deporte es interesante desde el punto de vista físico, hay un límite para todo. El cuerpo humano puede soportar ciertas prácticas, ciertos gestos, ciertos pesos, pero sólo hasta cierto límite.

Vamos a escoger un ejemplo concreto: el dolor lumbar después de un entrenamiento con peso excesivo. El que lo practica repite con frecuencia el mismo movimiento o levanta bastante peso. Este ejercicio crea una restricción que puede ser físicamente aceptable si la persona descansa entre dos sesiones. El músculo tiene tiempo de regenerarse recreando fibra muscular tras los micro desgarros que ha sufrido y tiene tiempo de relajarse, reponerse, hidratarse, etc. Sin embargo, si la persona no respeta este plazo y vuelve a hacerlo al día siguiente sin haber permitido que su cuerpo se recupere, esta persona tendrá, como uno puede adivinar fácilmente, muchos más dolores con el paso del tiempo.

Esta realidad anatómica debemos tenerla en cuenta cuando sufrimos el dolor. El hecho es que, en algunos casos, sucede en los atletas principiantes que sufren dolor como resultado del entrenamiento con peso excesivo y seguirán traumatizando la parte dolorosa. No son conscientes de la importancia de hacer un periodo de descanso temporal o en otros casos simplemente no quieren ni descansar. Esto provoca dolores de espalda crónicos y seguirán viviendo como “si nada hubiera pasado”, mientras que la solución más sencilla sería bajar un poco el ritmo para algunos, o incluso parar un tiempo para otros, con el fin de permitir que el cuerpo cicatrice las heridas causadas.

La mala ejecución del entrenamiento:

La mala ejecución de los movimientos es también una de las principales causas de los dolores de espalda provocados por el deporte. Como decíamos antes, el deporte ahora se ha vuelto accesible para todos y, a veces, incluso es posible practicarlo solo en el salón de tu casa gracias a internet, o que un entrenador personal se tome la molestia de examinar cada uno de nuestros movimientos con el fin de corregirnos para no coger malos hábitos que puedan perjudicarnos en un futuro. Es un poco el reflejo de nuestra sociedad actual ultrarrápida, queremos hacerlo todo, sin tomarnos el tiempo de aprender las cosas lentamente, cada persona debe ir a su ritmo.

Un ejemplo muy concreto: una persona está recibiendo una clase de yoga en directo por internet y el profesor le propone hacer ciertas posturas. En la mayoría de los casos, el profesor online especificará si se deben evitar determinadas posturas en función de las determinadas patologías que puedan tener, pero todo esto no es una ciencia exacta. En algunos casos, una persona realizará una postura que no debería de hacer sola, sin ayuda o que simplemente no debería de hacer en absoluto. Esta postura, que originalmente se hizo para aliviar el dolor de espalda, en algunos casos puede empeorarlo. Por ejemplo, en el caso de tener tortícolis, y que la inflamación sea reciente, no se puede realizar la postura de la vela. Esto puede dañar aún más el cuello de la persona si se hace incorrectamente. También podemos encontrar muchos ejemplos en natación, con una mala realización de braza ya que creará una restricción en la zona del C7/D1 o L5/S1 o en deportes de fuerza donde la realización del movimiento perfecto es fundamental para no lesionarse.

Los golpes:

También nos encontramos con muchas personas que vienen a consultarnos tras los golpes que han sufrido en sus actividades. El deportista puede caerse, y en el caso de que haya una o más fracturas, su lugar no está en nuestra clínica. Lo primero que debe hacer es acudir al médico o acudir a urgencias si el dolor es insoportable. Si la radiografía no indica ninguna conexión o ni fracturas óseas y el dolor persiste, es posible que, durante la caída, el músculo por protección se haya contraído fuertemente o incluso torcido, lo que provoca varios dolores posibles. A menudo escuchamos: "Se me ha movido o desplazado una vértebra". Esta frase es la versión popular de un síntoma que muchas veces es mucho menos grave que el puro desplazamiento de una vértebra. Las personas que practican deportes de combate, deportes colectivos como el fútbol,​​rugby, baloncesto, etc. son las víctimas más comunes de dichos problemas.

4: Dolor de espalda causado por una malformación morfológica

A veces también vemos en nuestra clínica personas con dolor donde el origen del problema proviene de una malformación física. Ejemplos: escoliosis torácica, escoliosis lumbar, escoliosis toraco-lumbar, cifosis, lordosis, etc.). ¡Atención! es importante precisar que la malformación no siempre es igual a dolor. A menudo es posible tener una malformación en la espalda y no sentir dolor nunca. Varios factores entran en juego para desencadenar el dolor en el paciente: la importancia de la malformación, dónde se localiza la malformación, el tipo de trabajo o deportes que practica la persona, etc.

Sin embargo, en muchos otros casos es posible que las personas tengan síntomas debido a estas malformaciones. Es posible tener varios síntomas, algunos muy dolorosos y otros menos: contracciones, inflamaciones, dolor en brazos y piernas, entumecimiento en las extremidades, rigidez en la espalda, cansancio, etc.

En este caso, los terapeutas podemos tranquilizar a los pacientes tratando de devolverles la máxima movilidad articular y flexibilidad muscular con el fin de conseguir que el dolor disminuya o incluso desaparezca en el mejor de los casos.

5: La artrosis

La artrosis es una enfermedad degenerativa asociada a la destrucción progresiva y lenta del cartílago.

La artrosis es el nombre común para una variedad de enfermedades de las articulaciones que provocan inflamación, deformación y movilidad reducida. La enfermedad puede presentarse tanto en forma aguda como crónica.

Las articulaciones humanas son articulaciones móviles que permiten que los huesos articulados se muevan entre sí. En los lugares de contacto, las superficies óseas están cubiertas de tejido cartilaginoso, lo que hace que el proceso de deslizamiento sea fácil e indoloro. Desde el interior, la articulación está revestida con una membrana sinovial que produce un fluido o lubricante que facilita el movimiento de las zonas articulares.

Cuando hay artrosis, el proceso inflamatorio afecta principalmente a la membrana sinovial de la articulación que contiene numerosos vasos sanguíneos, responsables de la respuesta inflamatoria. La causa de los síntomas clásicos de la artrosis (dolor, hinchazón, disfunción de la articulación) es el derrame sinovial, un líquido que durante la inflamación es producido en grandes cantidades por la membrana sinovial.

En muchos casos, la terapia manual puede ser muy interesante para aliviar el dolor causado por los microtraumatismos del paciente. Al separar una articulación vertebral, por ejemplo, podemos liberar un espacio entre las dos vértebras, lo cual tiene el efecto de liberar los tejidos comprimidos por el endurecimiento causado por la artrosis. La idea fundamental es crear un movimiento entre cada superficie móvil. Para explicar esto manera figurativa podemos apoyarnos en el caso de la oxidación: Cogemos un tornillo (solo la parte donde se encuentra la rosca) y enroscamos una tuerca. Si dejamos el tornillo al aire libre unos 6 meses con la tuerca enroscada y después queremos recuperarla, hay muchas posibilidades de que la acción de desatornillar la tuerca del tornillo se complique. Durante estos meses al aire libre, el tornillo y la tuerca tienden a enmohecerse, es decir, a oxidarse. Ahora retomamos la misma situación, pero vamos a agregar un elemento a esta experiencia: vamos a poner el tornillo al que hemos atornillado una tuerca en el exterior durante unos meses. Esta vez, vamos a realizar cada dos días una sencilla manipulación que consiste en desenroscar la tuerca dos o tres vueltas y luego volver a enroscarlo el mismo número de vueltas. ¿Qué pasará después de unos meses cuando volvamos a sacar esa tuerca del tornillo? La acción de desenroscar será mucho más fácil que en el primer caso por la sencilla razón de que seguimos dando movimiento entre el tornillo y la tuerca.

Esta comparativa se puede trasladar al cuerpo humano. Cuanto más dejemos las articulaciones sin movimiento, más se “oxidan”, y cuánto más las movilicemos, mejor se mantienen. La terapia manual en este caso equivale a desenroscar ocasionalmente la tuerca del tornillo para eliminar cualquier oxidación adicional a la "oxidación natural" ya presente en el cuerpo, la artrosis. Naturalmente, no se trata de consultar cada dos días como en el caso del tornillo y su tuerca, sino de mantener el cuerpo de vez en cuando, consultando a un terapeuta manual para que ejerza sobre el paciente las manipulaciones necesarias para evitar que la rigidez se apodere de las articulaciones del paciente.

Conclusión

Como terapeutas, nuestro papel es ayudar a los pacientes a reparar o aliviar sus problemas conocidos como "dolencias osteoarticulares y musculares" para restaurar su capacidad normal de movimiento.

Tanto si los problemas del paciente son causados por el deporte o porque se ha esforzado demasiado en el trabajo, como por cualquier otro motivo, nos adaptamos según la persona, su edad, su historial, etc. Por ejemplo, no vamos a trabajar del mismo modo con una persona mayor con osteoporosis que con un deportista de 30 años en plena forma. Es muy importante tener en cuenta que cada individuo es único.

En nuestro centro de osteopatía que se encuentra en Irun, tratamos las disfunciones mecánicas de las articulaciones y corregimos diversas patologías (cervicales, tortícolis, dolores de espalda, lumbalgias, ciáticas, hernias discales, contracturas musculares, etc.), utilizando un gran abanico de técnicas muy eficaces con varias terapias manuales: manipulaciones vertebrales, técnicas manuales (Moneyron, Rolfing, Bowen, fasciaterapia).

Además de todas estas terapias manuales, también utilizamos el Método Kyma, un método de respiración personal que actúa sobre el movimiento diafragmático que permite trabajar la columna vertebral pasando por la parte delantera del cuerpo.

Clínica de osteopatía, terapias manuales y método Kyma :

Bernard y Sébastien Tisné
Con cita previa: +34 624 440 482
Página web: www.chispadelavida.com
Avenida Iparralde, nº 44; 2° Planta
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Frente a Ficoba – Aparcamiento privado gratuito