Marc Carrasco es el entrenador de los ascensos en un club que se cimenta por el trabajo de cinco personas. Por poder, puede hacer de todo para colaborar. Ha conseguido que el nuevo Reus Reddis sea ganador El técnico atiende la llamada de NOTICIAS DE GIPUZKOA con mucha amabilidad: "Si no lo hacemos en un día como hoy"...
¿Cómo es el Reus?
Nosotros somos como una fusión que se creó hace cuatro años, porque perdimos por impagos a nuestro club de referencia, que era el Reus Deportivo, cuando estaba en Segunda División. En aquel momento yo era el responsable de cantera, había sido futbolista de la casa, y nos decidimos, entre tres o cuatro personas, a crear como un nuevo club, apoyados también por un club de referencia de la ciudad que se llamaba Reddis. En ese momento se encontraba en vías de desaparición. Nos juntamos un poco la parte del fútbol base, que era una fundación, y la parte del Reddis, y creamos un proyecto para intentar estar lo antes posible en Tercera.
La cosa ha ido muy rápida...
Bueno, la suerte, el trabajo y un poco la identidad nos ha llevado a que en cuatro años nos hayamos plantado en Segunda RFEF, con un presupuesto bajísimo, pero con todos futbolistas de la casa. Tenemos 23 jugadores, 21 son de aquí, de la provincia de Tarragona, y de las comarcas de Reus, y tenemos la gran suerte de tener esa identidad propia de que de estos 21, 17 se han formado en el fútbol base de Reus. Y en el staff el segundo entrenador era el técnico del juvenil, yo el responsable de cantera del momento, el delegado, el delegado del juvenil, el entrenador de porteros de la casa, el preparador físico del cadete… Nos hemos reunido una serie de gente que ya teníamos relación de las categorías inferiores. Algunos habían sido incluso compañeros míos en el primer equipo. Y, bueno, repito, no sé si la fortuna, o el trabajo, nos ha sonreído y hoy estamos aquí.
17 canteranos es una barbaridad.
Sí, sí, 17 se han formado en la cantera del Reus... Yo creo que tiene mucho que ver con lo que hace la Real. Para mí, una cosa especial o atractiva del sorteo era que nos tocara, porque creo en esa identidad de los equipos vascos. Tiene que ver a veces con mucho de lo que nosotros hemos construido en estos últimos cuatro años. Y da gusto que te venga un rival de la identidad de la Real, y aparte con los que compartes esa parte de identidad de la pertenencia.
Pero además tendrá una generación buena.
–Nosotros, cuando éramos profesional, gozábamos de una cantera bastante correcta, pero en vías de construcción, no sé cómo decirlo, en vías de expansión. Hasta ese momento el Reus era un equipo de Tercera División o Segunda B, el que me tocó vivir a mí como jugador. Con futbolistas que en algunos momentos tenían que compaginar su trabajo con el competir. Con el hecho de dar el salto al fútbol profesional, la cantera también dio un paso al frente. Desgraciadamente, toda esta progresión que llevábamos se nos cortó por cosas externas, como la disolución, y ahí nos quedamos un poco con la gente de la casa y con esa identidad que hemos tenido en cuenta. Valoramos también la gran suerte de que tenemos una serie de jugadores que jugaron en este Reus profesional. Contamos también con jugadores que han pasado por Segunda A, como Ramón Folch, Xavi Molina o Alberto Benito. No quiero que suene mal, pero vienen a acabar al Reus pero sin tener en cuenta que se van a retirar con la misma ambición y la misma ilusión, no sé si del primer día, pero sí de este nuevo proyecto que se ha creado.
Dicen que el club solo piensa en la permanencia a pesar de ir tercero.
El club se ha marcado el objetivo de la permanencia. Esta es mi quinta temporada, y nunca me he marcado un objetivo más allá del presente. Yo soy así. Es que no me da para pensar qué va a pasar dentro de seis meses. Obviamente, si hago caso de lo que marca el club, por economía, y por toda la progresión que lleva en estos últimos años, que ha ascendido tres categorías en cuatro años, la realidad nos marca que uno se tiene que asentar y crecer, sobre todo, sin pasarlo mal para mantener la categoría.
Se han convertido en un club ganador.
Es una de mis frases preferidas para el grupo, lo de la mentalidad de ganador.
Me dicen que el campo no puede ser excusa para la Real.
No debería serlo. Hace siete temporadas estaba en Segunda. No ha modificado nada, no ha hecho cambios ni de estructuras, ni de dimensiones, ni de gradas, ni de nada por el estilo.
¿Se espera un llenazo?
A mí me gusta decir que la gente de Reus, por desgracia, lloró mucho con la pérdida de su equipo. Le costó engancharse a este nuevo proyecto. Gracias a los ascensos y, sin ninguna duda, la cercanía del equipo, de gente de la ciudad, de la comarca, creo que ha ido creciendo. Es bastante inusual encontrar en Segunda Federación entradas de 2.500 personas, que es la media, yen la ronda previa a esta vinieron 3.500 personas. Por lo tanto, con poquito que hagamos, llenaremos el estadio y creo que es un día para disfrutar y, sobre todo, es como un reconocimiento a todos estos últimos años, porque hace cinco Reus no tenía equipo de fútbol y hoy puede jugar contra un equipo histórico de Primera División, que, si no me equivoco, nunca ha visitado el estadio.
¿La Real era su rival favorito del bombo?
No, no tenía grandes preferencias, pero, obviamente, era un equipo al que me hacía gracia enfrentarme por la repercusión que tiene, por la identidad, por el estilo de equipo, porque la Real siempre es un equipo grande de la Liga, independientemente del momento. Creo que una de las identidades propias es la cantera, con el Sanse en Segunda División. Creo que ha sido un equipo que siempre me ha llamado la atención, desde Imanol a Sergio Francisco ahora, sobre todo por la idea. Estuve viendo al filial el año pasado aquí en Tarragona en el play-off. Es un atractivo. No era mi preferido porque no tenía preferencias, pero, sin duda, estoy contento con que nos visite la Real.
Pero que se preparen, que el Reus puede dar un susto cualquiera.
No sé si seremos capaces de darle un susto. Obviamente, la diferencia de categorías está ahí, la diferencia de jugadores y la diferencia de entrenadores, sin duda. Nosotros nos tomaremos el partido para competirlo, es decir. Haremos una fiesta pospartido, pero antes del partido no, porque nuestra intención es competir y vamos con toda la ilusión del mundo, sin miedo, pero con muchísimo respeto a la historia y al equipo actual de la Real.
¿Se queda con algún jugador en especial de la Real?
Bueno, para mí lo más especial de la Real es el sentimiento de pertenencia del club, o al menos lo que demuestra de puertas hacia afuera. Creo que es innegable la cultura del club hacia la cantera, la cultura del club hacia los técnicos de la casa y las oportunidades que ha dado, y creo que el emblema más grande, obviamente, seguramente será Oyarzabal, por lo que ha demostrado en la selección y lo que demuestra diario en su club. Pero yo, más allá de individualidades, me quedaría con la idea colectiva atractiva por parte de la Real, el crecimiento de estos últimos años y, sin duda, la apuesta por la casa desde el futbolista a, lógicamente, los técnicos.
¿Han podido influir Sergio o Imanol en sus ideas o planteamientos?
Sí, porque nosotros somos de una filosofía también de intentar ser protagonistas. A mí me atrae intentar dominar el partido a través del balón. Es algo que me gusta, que me llama la atención. Obviamente, aquí no sólo vale mi opinión o mis sentimientos, sino también lo que me dan mis propios jugadores y la naturaleza de ellos. Tenemos este perfil y hemos crecido con esta idea en estos últimos años. Y contra la Real vamos a intentar que también sea así, entendiendo que habrá muchos momentos que nos tendremos que defender y prepararnos para cuando no tengamos el balón, que lo normal es que lo tengamos menos tiempo de lo que lo tenemos habitualmente.
¿Cómo ha sentado en el vestuario el emparejamiento?
Bien. Están contentos. También nos hubiese gustado que fuese a ida y vuelta por conocer Anoeta. Todo el mundo ve a la Real como un grande de la Liga. Creo que con esta cultura, vuelvo a decir, cantera de País Vasco, de que se acerque mucho a esta cultura más catalana, esa cultura más nuestra para haber crecido estos últimos años, es ideal.