Por dónde empezar

22.05.2020 | 01:13

Aún sin saber lo que queda, la conclusión mas relevante de esta pandemia es que las dos prioridades a preservar en una sociedad son la salud global y la espontaneidad, creatividad y naturalidad silvestre de sus niños: su sal y su luz.Desde una visión muy personal de los hechos, pregunto: ¿cómo hemos llegado a esto?; ¿porqué y para qué, esta reclusión global?El paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga destaca la infantilización evolutiva de la especie humana, referida tanto a los responsables de gestionar la crisis como a la conducta de la ciudadanía.Un confinamiento selectivo hubiera evitado muchas muertes y permitido no interrumpir la actividad laboral, vida social y servicios. Existiendo aplicaciones informáticas para tener al instante el historial médico de todos los ciudadanos ¿Por qué en enero no se hizo uso de ellas y del teléfono, llamando a confinarse solo personas con factor de riesgo y atender a domicilio evitando la iatrogenia y colapso hospitalarios y el caos sanitario conocido? Si en la primera década de este siglo la expresión que hacia ver estar al día en autores de libros de autoayuda era: inteligencia emocional, para está, y entre los que no queremos volver a la "normalidad" que existía y sí crear nuevos paradigmas convivenciales, sea inteligencia relacional ya que la emoción que surge cuando se integra lo plural con naturalidad a favor de la igualdad de oportunidades la sociedad se vuelve inteligente... y por ahí debemos empezar.