Allá donde pongas el ojo

Jon Mujika |

En la física cuántica, el efecto observador afirma que allí donde pones la atención pones la energía. El lenguaje de la calle lo explica de otra manera: allá donde pones el ojo, pones la bala. Y la advertencia sobre dónde ponerlo es clara: resolver el problema del calentamiento global es el desafío más importante que enfrenta la humanidad en el siglo XXI.

La capacidad del sistema terrestre para absorber las emisiones de gases de efecto invernadero ya está agotada y, según el Acuerdo Climático de París que se firmó en Nueva York el 22 abril de 2016, las emisiones actuales deben detenerse por completo para 2040 o 2050. ¿Qué requiere esa necesidad vital de cambio para el planeta? Una transición de energía hacia la eliminación de los combustibles fósiles. Es lo que se conoce como descarbonización del sistema energético.

Las tres grandes revoluciones industriales que han transformado el mundo durante los últimos 250 años han sido alimentadas por diversas fuentes de energía que han marcado la seña de identidad de cada una de ellas.

Un escenario en verde

Estamos pues ante un escenario en el que, de una parte los combustibles fósiles están en su fase descendente, mientras que la población y el consumo de energía no paran de crecer. ¿Qué hacer en esta situación? Solo cabe plantearse una transición energética que, de una parte satisfaga la demanda creciente de energía y de otra, evite seguir dañando de modo irreversible el medio ambiente. Un escenario en verde. Y habida cuenta que alcanzar la llamada neutralidad climática en 2050 conlleva la descarbonización profunda de la energía con un sistema eléctrico 100% renovable hace falta un esfuerzo mayúsculo.

"Es un reto sin precedentes", asegura el experto en transición energética, Fernando Espiga. "Un desafío que requiere incorporar masivamente renovables, intensificar la eficiencia energética de edificios, ciudades e industria, electrificar el transporte, sustituir los combustibles fósiles por portadores energéticos verdes y desplegar redes inteligentes facilitando una gestión avanzada de la generación, almacenamiento y distribución de la energía", dice la voz de Tecnalia.

La gran apuesta en la energética ruleta del futuro

A día de hoy, las fuentes de energía alternativas a las basadas en combustibles fósiles y a nuestro alcance son las fuentes renovables, entre las que destacan, tanto por su grado creciente de utilización, como por su cada vez mayor desarrollo y maduración tecnológica, las que pudieran llamarse nuevas renovables: eólica, solar fotovoltaica y termosolar; a las que pueden unirse las renovables clásicas: hidráulica y biomasa.

La innovación en el uso de sistemas y componentes de energías renovables, solar fotovoltaica, eólica (offshore y onshore) y biomasa, desarrollando e integrando tecnologías para su diseño, fabricación y operación y optimizándolas en términos de costes, dimensionamiento y rendimiento, es la gran apuesta en la ruleta del futuro.

Ahí entra en juego un número ganador. Un proyecto de energías renovables a destacar es el desarrollo de soluciones innovadoras para el diseño de torres, piezas de transición y subestructuras, para eólica offshore fija y flotante, para una nueva generación de aerogeneradores de gran potencia, tal y como aseguran en los laboratorios de transición energética. "Se trata", asegura Fernando Espiga, "de modelos que permitan optimizar las actividades de operación y mantenimiento". El proyecto Seapower que permitirá a las empresas participantes en el mismo desarrollar producto propio y de valor añadido. Apellidos de la talla de Sener, Idom, Navacel, Haizea Wind, Nautilus, Mugape, Jaso, Ditrel, Erreka y Alkargo creen a pie juntillas en este porvenir.

Una nueva movilidad sin cadenas

La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá, hacia lo imposible, nos dijo el escritor británico Arthur C. Clarke. Aventurarse, ponerse en marcha, entrar en movimiento. Una nueva movilidad sin cadenas, libre de C02, descarbonizada. La búsqueda de soluciones a través de la electrificación, la integración de usos (el vehículo eléctrico como almacenamiento distribuido) y desenredos basadas en el hidrógeno. Entre estas salidas sobresale eMovLab, una plataforma que analizará y definirá nuevas oportunidades de negocio asociadas a la movilidad, sacando partido de los datos proporcionados por la conectividad de vehículos y de otros elementos públicos/privados. En las agendas del mañana, en ese futuro próximo que se avecina ya, aparecen nuevos productos y sistemas energéticos basados en generación renovable y almacenamiento (sistemas de recarga, por ejemplo), que den respuesta a las necesidades energéticas sostenibles. El proyecto está liderado por Petronor y en él participan empresas de referencia del sector. El consorcio cuenta además con el apoyo de varios agentes de la Red Vasca de Ciencia y Tecnología, así como con el soporte del Cluster de Energía.

En la cordada ya hay gritos de emoción y de peligro. No por nada, el máximo de consumo de los combustibles fósiles, definido en lo que se refiere al petróleo como el pico de Hubbert, un peligroso Everest, está ya a la vista. No hay marcha atrás posible: hay que superar la cumbre, tal y como aseguró Barak Obama. El 9 de enero de 2017 el expresidente norteamericano publicó un artículo en la prestigiosa revista Science con el llamativo título de The irreversible momentum of clean energy. Ese cambio no tiene marcha atrás, pero podrá ser más o menos acelerado en función de las decisiones que se tomen ahora.

Un cóctel sin burbujas de carbón

Para todo ello hará falta un cóctel sin burbujas de carbón. Para la descarbonización de la industria, los expertos en la materia, apuestan por la combinación de tecnologías como la eficiencia energética, el aprovechamiento de calores residuales y electrificación; producción, transporte y almacenamiento de hidrógeno bajo en carbono; el singular concepto de la biorefinería; la obtención de bioproductos y la revalorización de residuos, bioproductos y soluciones circulares donde el mundo se retroalimente.

Es la hora del hidrógeno. Sus características le convierten en un vector energético fundamental en la transición energética, especialmente en aquellos sectores o procesos difíciles de electrificar. En el ámbito del hidrógeno, de la unión nace la fuerza. Así, Tecnalia, la empresa francesa ENGIE y la Universidad de Eindhoven (TUe), impulsan el lanzamiento de la start-up H2SITE, para apoyar el despliegue de la economía del hidrógeno. La idea es extraordinaria: el manejo de una moneda universal en este campo. H2SITE proporcionará hidrógeno distribuido a pequeña y mediana escala, de gran pureza y bajo coste, tanto para aplicaciones estacionarias (usos industriales, generación de electricidad y calor combinados…), como en áreas aisladas que requieran energía (islas, áreas sin acceso a red eléctrica…) y en movilidad.

Europa es consciente de esta necesidad hidrogénica, si es que se puede decir así. En 2008 puso en marcha la Hydrogen Europe Research, el grupo de investigación de la principal asociación europea de este novedoso vector energético que representa a 160 industrias, 83 entidades de investigación y 21 asociaciones nacionales. Ekain Fernández, investigador vasco de Tecnalia, es el coordinador del Comité de Distribución de Hidrógeno en tan prestigioso cónclave .