Premio Fronteras del Conocimiento en Cambio Climático

Karen O'Brien: "El cambio climático es un desafío social, de personas"

"PARA ENFRENTARNOS AL CAMBIO CLIMÁTICO SON NECESARIAS LA CIENCIA, LA TECNOLOGÍA Y LA ECONOMÍA, PERO TAMBIÉN UNA ADAPTACIÓN SOCIAL ANTE LOS NUEVOS RIESGOS", DICE O'BRIEN

Firma: Nekane Lauzirika | Foto: José Mari Martínez | 21.09.2021

Hace ya tiempo que la comunidad científica acepta que existe el cambio climático y que es un desafío al que enfrentarse; la forma tradicional de hacerlo ha sido incidiendo sobre la mitigación de los gases de efecto invernadero, con la ciencia y la tecnología. Otro modo ha sido desde la economía posible y sostenible. Una tercera vía de solución es la adaptación social ante los impactos inevitables, enfoque novedoso que propone Karen O'Brien junto con Neil Adger y Ian Burton, copremiados con los Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA en la categoría de Cambio Climático, precisamente por su enfoque holístico ante el desafío climático.

¿El cambio climático va más rápido de lo previsible? ¿Será posible navegar por el Polo Norte durante el verano a partir de 2025?

— Estamos viendo que los impactos se aceleran más rápidamente de lo que esperábamos tanto por la retroalimentación como también por la cantidad de gases de efecto invernadero que han ido creciendo en décadas recientes. Esos cambios van creando lo que algunos llaman oportunidades para navegar por el Ártico, pero también crearán nuevas retroalimentaciones con aumento de comercio y de personas, lo que amplifica los impactos del cambio climático por la doble exposición a la globalización.

¿Por qué cree necesario estudiar este cambio también desde una dimensión social de adaptación?

— Porque es un tema social, de personas y de desarrollo, claro que, con sus dimensiones físicas y económicas, pero debemos de verlo también de manera más amplia y profunda, porque se trata de cómo organizamos la sociedad, cómo nos relacionamos con la naturaleza, con otras personas y con el futuro para hacerlo sostenible.

"A mayor globalización, usamos más recursos y se produce una mayor pérdida de la biodiversidad"

Al hablar de cambio climático siempre pensamos en reducir gases. ¿Sería suficiente con esta reducción para pararlo?

— Así se vio en los años 90, cuando la adaptación era como decir: ¡Oh, no podemos hacer nada!, pero nuestro entendimiento del impacto del cambio climático nos enseña que son necesarias la reducción y la adaptación; porque tenemos que mitigar el cambio climático, pero también adaptarnos a los cambios que están en marcha y otros que vendrán en las próximas décadas. Para mí, eso significa una transformación, debemos de adaptarnos a la idea de que tenemos un impacto sobre el futuro y hemos de ser capaces de ver cómo transformamos la sociedad para que podamos vivir con el clima ahora, pero también minimizar el cambio climático en las próximas décadas y siglos.

Usted estudia lo que llama la doble exposición: globalización más cambio climático. ¿Por qué? ¿Cree que se retroalimentan?

— Cuando comenzamos con este trabajo la gente pensaba en la globalización como un proceso separado del cambio climático, del cambio medioambiental. Pero lo que vemos es que la gente afectada por el cambio climático, los ganadores y perdedores y quienes padecen mayores impactos climáticos, también sufren la globalización. Por lo tanto, sufren en su capacidad de adaptarse, en oportunidades de acceso al agua, al alimento, al trabajo. Vemos que a mayor globalización más recursos utilizamos y hay más retroalimentación en el sistema del clima y pérdida de biodiversidad, que abriendo esos pasajes en el Ártico amplificamos. Según se derrite el hielo creamos más retroalimentación en el sistema del clima y en los sistemas económicos.

"Hace diez años era difícil decir que había refugiados climáticos, pero ahora lo vemos constantemente"

Si la dimensión social es tan importante, ¿el efecto del cambio climático sobre las regiones puede ser diferente? ¿Las poblaciones más vulnerables lo sufrirán más?

— Lo estamos viendo ahora mismo en todas partes. Las personas bajo amenaza se están moviendo porque no tienen manera de sostenerse, no tienen el apoyo de los gobiernos, de los seguros o de las instituciones. Si analizamos el cambio climático también como un tema de igualdad social, cada día vemos más desigualdad. Esto significa que las soluciones que implementemos tienen que ser equitativas, hay que incluir la justicia social.

¿Cree que el cambio climático ya está provocando migraciones, de la costa al interior, de unos países a otros, de lo rural a lo urbano? ¿Es previsible que vaya a más si no se plantea más justicia social?

— Sí. Lo estamos viendo. Hace diez años era difícil decir que había refugiados climáticos, pero ahora lo vemos con el aumento del nivel del mar, con las sequías. Obviamente está vinculado a las condiciones económicas y los conflictos. Las personas tienen el deseo de sobrevivir, por lo que hay desplazamientos poblacionales y una responsabilidad de todos para abordar las desigualdades, incluido el cambio climático.

Karen O'Brien. Foto: J.M.M.

Lo plantea como un triple reto: social, cultural y ambiental, y propone enfrentarse a la necesaria adaptación con un modelo de transformación en tres esferas: práctica, política y personal. ¿Podría explicarme su modelo?

— Miro a la adaptación como transformación que implica dimensiones prácticas, cambios técnicos de comportamiento que nos ayudarán a llegar a los objetivos de desarrollo sostenible y a las metas del clima, pero a menudo fracasamos en ello. Por lo que para tener éxito necesitamos mirar a la esfera política que son los sistemas y las estructuras.

En realidad usted y sus compañeros Adger y Burton proponen un rearme moral-ético tanto individual como colectivo. ¿Ven que los gobiernos les hacen caso en los planteamientos sobre el CC que hacen desde la IPCC (Panel intergubernamental del Cambio Climático)? ¿Se plasma en normas legales?

"Hay que mirar el cambio climático como un tema de igualdad; las soluciones deben ser equitativas"

— Creo que la ciencia lleva diciendo lo mismo durante décadas; los gobiernos están escuchando cada vez más a los/as jóvenes como Greta Thunberg. Ello ha tenido un impacto en políticas nacionales sobre el clima subrayando que lo que existe no es suficiente. Mucha gente está hablando de las dimensiones de ética e igualdad y están apoyadas por investigaciones científicas; décadas de investigación que dicen que es un problema enorme.

¿Cree que tenemos capacidad (tecnológica y económica) de adaptación a los retos que nos provocará el impacto del CC: infraestructuras, urbanismo, agricultura…? ¿No primará la ambición humana y social de los más poderosos?

— Dentro de los límites de adaptación, reconocemos que habrá pérdida y daños; no podemos adaptarnos simplemente a ellos. Para mí, para adaptarnos con éxito al cambio climático nos tenemos que adaptar mentalmente para ver si podemos transformar sistema sociales, económicos, de agricultura, etc. Se trata de empezar a ver cómo nos relacionamos los unos con los otros y con el mundo de una manera diferente.

Ustedes plantean el CC como un asunto holístico. ¿Qué pedirían a la Educación y a los medios de comunicación para afrontar al unísono la mitigación de gases invernadero y la adaptación a los impactos?

— Se trata de educar a la población para que del conocimiento pasen a la actuación; no ver el cambio climático con un enfoque fragmentado, sino como un todo que debe encajar bien sus piezas. Hay que empezar a ver, por ejemplo, las conexiones entre el cambio climático y las pandemias, la globalización, la desigualdad y empezar a pensar cómo respondemos a todas estas cosas reconociendo que las emisiones de gases invernadero son parte de un proceso mucho más amplio.

Todo que lo propone parece urgente. ¿Lo entienden los dirigentes políticos?

— La ciencia nos muestra que estamos en la década en la que hay que tomarse en serio el enfrentamiento al cambio climático. Muchos líderes sí lo hacen. Pero también hay otros compromisos como el de la sociedad civil, los líderes económicos… son los que tienen que ejercer presión y llevar a cabo la acción. No solo porque lo hagan otros, sino que todo el mundo tiene que tomar parte y realizar acciones frente al cambio climático.

A pesar de todo ¿es usted optimista? ¿está esperanzada? ¿cree que se conseguirán aunar esfuerzos individuales y colectivos para reducir gases y adaptarse a los impactos ambientales?

— Sí. Soy cuidadosamente optimista; creo que tenemos capacidad colectiva de responder; infravaloramos nuestra capacidad, trivializando a cambios de comportamientos en lugar de cambios sistémicos por la manera que organizamos la sociedad y tratamos a otras personas incluyendo los inmigrantes, los trabajadores que están más expuestos y son más vulnerables.

Estamos en un momento crítico donde todos estos conceptos académicos de adaptación y mitigación se tienen que poner en acción. Además, todo el mundo puede hacer algo porque tiene su esfuerza de influencia; creo que debemos de mostrar a las personas que importan más de lo que creen a la hora de resolver el cambio climático.