Pedro Saenz

Gerente de la conservera Casagrande

"La pandemia ha fomentado todavía más el consumo saludable"

La conservera Casagrande cumple 25 años en plena crisis de la covid. Pedro Saenz reconoce que han aparcado esta celebración porque ahora “solo toca trabajar”

Una entrevista de Sagrario Zabaleta Echarte

Conservas Casagrande continuó trabajando el 14 de marzo tras la proclamación del estado de alarma como sector esencial. Sus 20 personas en plantilla –todas ellas indefinidas– siguieron suministrando los productos en conserva, espárragos, pimientos del piquillo, alcachofas y palmitos, importados de Perú, pero solo a la gran distribución, ya que el 30% de sus ventas al canal horeca se interrumpieron de un zarpazo por la covid. Por ahora han paralizado su línea de comercialización en fresco por la pandemia. Su fundador y gerente, Pedro Saenz, y su esposa, Conchita Larrad, constituyeron esta firma en 1995. Nunca pensaron que este virus iba a truncar este año la celebración del 25º aniversario de Casagrande. “Ahora toca trabajar”, remarca Saenz.

¿Cómo vivió Conservas Casagrande la declaración del estado de alarma en marzo?

–Como para todo el mundo, para las empresas fue algo inesperado. Pero, afortunadamente, pudimos implantar todas las medidas requeridas desde el primer momento.

¿Cómo ha repercutido la crisis del coronavirus en su actividad?

–Nuestra empresa factura aproximadamente doce millones de euros, de los que un 70% procede del canal de retail –tiendas y supermercados–; y un 30% del segmento horeca (hostelería, restauración y catering). La declaración del estado de alarma el 14 de marzo paralizó la actividad en este último canal y eso ha afectado a la comercialización de nuestro producto durante estos meses. Con la llegada de la nueva normalidad, apenas hemos recuperado en los meses de verano un 5% de las ventas en el sector de hostelería y restauración. Estamos esperando a que vuelva a reactivarse esta actividad porque es la que más ha sufrido con esta pandemia. Nos inquieta cómo afecte a la economía la segunda ola de la pandemia que ya anuncian las autoridades.

¿El consumo en el canal retail ha compensado el cierre de los establecimientos hosteleros?

–Nos ha funcionado y estamos trabajando bastante bien con ellos, incluso ha aumentado el consumo. Creo que nuestro producto está teniendo buena aceptación por su relación entre la calidad y el precio; y porque el consumidor percibe que se trata de alimentos saludables y naturales.

“Desde hace 25 años importamos de Perú conservas de espárrago, pimiento del piquillo, alcachofa y palmito”

¿La pandemia ha variado la manera de consumir?

–Creo que el coronavirus ha potenciado todavía más el consumo saludable de productos. Por ejemplo, antes de la pandemia, el espárrago sin sal apenas se vendía, únicamente se solía suministrar a través de horeca a centros hospitalarios o geriátricos para suministrar dietas a pacientes que así lo requerían. Pero, en los últimos meses, hemos detectado un incremento de demanda del espárrago sin sal o bajo en sal en grandes superficies, incluso, nos hemos quedado sin stock, porque el consumidor pide alimentos beneficiosos para su salud.

¿Qué medidas ha adoptada la empresa para combatir el virus?

–Nuestro departamento de Seguridad e Higiene ha actuado de manera eficiente con la puesta en marcha de un protocolo para evitar el coronavirus: siempre hemos dispuesto de equipos de protección individual (EPI) suficientes; hemos podido respetar la distancia social porque disponemos de unas instalaciones amplias y hemos tomado diariamente la temperatura a todo el personal de la empresa. En todo momento hemos contado con la colaboración de un servicio de prevención de riesgos externo.

¿Han lamentado algún caso positivo en la plantilla?

–No hemos tenido ni un solo caso de covid en la empresa.

¿Han fomentado el teletrabajo?

–Sí, cuando ha existido esa posibilidad en puestos administrativos. Nos hemos adoptado a las nuevas circunstancias de manera satisfactoria.

¿Cree que el modelo no presencial ha llegado para quedarse?

–Es muy limitado por el perfil de empresa conservera. Ahora teletrabajamos, pero de manera puntual. No contemplo aplicarlo en el negocio a corto plazo, ya que lo hemos utilizado como una medida excepcional ante este virus.

¿Cómo afronta el último trimestre?

–Aunque nuestros datos son optimistas, tenemos que esperar a fin de año ya que una parte muy importante de nuestra facturación se concentra en el último trimestre.

Pedro Saenz, gerente de la conservera Casagrande, de San Adrián (Navarra). | Unai Beroiz

“Subimos la producción hace tres años porque los márgenes son más ajustados; y empezamos a envasar para marcas blancas”

¿Qué expectativas tiene para 2021?

–Mantener los objetivos de facturación y optimizar la gestión, con reducción de costes, tras el efecto de la covid en el negocio. Pero siempre manteniendo un equilibrio que no afecte a la motivación de todas las personas que componen nuestra empresa.

¿Cómo ha evolucionado el sector conservero en estos 25 años?

–Hace tres años incrementamos la producción porque los márgenes cada vez son más ajustados en el mercado. Además, las cadenas de distribución están potenciando sus marcas blancas en conservas y cada vez dejan menos espacio para otras enseñas. Este cambio en la estrategia de las grandes superficies nos obliga a adaptarnos a las nuevas tendencias y a ampliar nuestra línea de negocio para elaborar conservas para marcas blancas de espárragos, pimientos del piquillo y alcachofas, que el consumidor asocia a calidad y precios más baratos. También ha cambiado la manera de promocionar las conservas. Antes exponíamos en ferias porque acudían potenciales clientes, pero ahora ya no van por lo que no nos resulta rentable. Hemos lanzado la tienda on line, pero hay que mejorar su uso y es una de nuestras asignaturas pendientes. En España faltaría impulsar el consumo de espárrago blanco fresco, ya que es muy bajo. Aunque, igual la buena calidad del espárrago en conserva ha favorecido que el consumidor se acostumbre a este producto y no requiera la demanda de fresco.

La Estrategia de Especialización Inteligente de Navarra (S3) ha incluido la cadena alimentaria como sector clave en su nuevo modelo económico. ¿Qué análisis hace de las conserveras en este contexto?

–Principalmente sobresalen por la calidad de los productos que ofrecen. Pero, la estricta normativa y certificaciones exigidas para cumplir con los estándares de calidad, medio ambiente y responsabilidad social han acotado la entrada de nuevas empresas al sector de las conservas vegetales. Anteriormente el perfil se adecuaba a una pyme pequeña, pero con la aprobación de la nueva legislación sobre residuos, que me parece lógica para proteger el medio ambiente, restringe la entrada de pequeños empresarios por las altas inversiones que deben afrontar para cumplir con esta normativa. El Gobierno de Navarra es consciente de las necesidades y hace todo lo posible para poder solventar los obstáculos.

Los datos de la empresa
  • Fundación.1995. Pedro Saenz y Conchita Larrad constituyen esta conservera.
  • Productos.El espárrago blanco representa el 70% del negocio. También comercializa pimiento, alcachofa y palmito. En total, unos seis millones de kilos al año.
  • Ubicación.Polígono de San Adrián, en una parcela de 5.000 metros cuadrados.
  • Facturación.Unos 12 millones.
  • Plantilla.20 personas.
“La segunda generación de esta empresa familiar está asegurada”

En la década de los 80 y principios de los 90, Pedro Saenz, de Calahorra y licenciado enCiencias Químicas, trabajaba en empresas de la Ribera del Ebro en los departamentos de producción y calidad; y por motivos profesionales viajó a Perú entre 1992 y 1994. “En esos años la producción de espárrago en Navarra y en España descendió de manera drástica, pero se mantenía la demanda; y en Perú conocí el proyecto de regadío Chavimochic, en el que este país adecuó para el cultivo una superficie desértica, principalmente para espárrago. Allá nunca llueve, la temperatura oscila entre los 15 y 25 grados, y el rendimiento por hectárea era entonces extraordinario, cuatro veces la producción en la Ribera, con un espárrago de excelente calidad. También tuve la gran suerte de conocer a Rafael Quevedo, un profesional excepcional que gestionó la reconversión de esa extensión de regadío. Inicié una gran amistad con él y su familia, que todavía mantengo”, recuerda. Y así comenzó la relación de este gerente y su esposa, Conchita Larrad, de Tudela, con este país, en el que trabajan actualmente con tres productores. “Iniciamos la actividad en Calahorra, pero como la nave en el polígono Azucarera se quedó pequeña, nos cambiamos a San Adrián en 2000”, cuenta desde la sala de reuniones de la empresa, en la que cuelgan cuadros con objetos originarios de este país regalados por amigos peruanos: un morral o una tela de la civilización Chancay del siglo VIII o IX, entre otros. “El 95% de nuestra producción se distribuye en España y el resto, en diversos mercados del mundo, principalmente, en Europa”, narra.

¿Qué valores fomenta Conservas Casagrande?

–El hecho de ser una empresa familiar ya genera unos principios en sí misma de responsabilidad, compromiso, tenacidad y cercanía. Contamos con 20 personas empleadas, todas son indefinidas, y muchas de ellas suman más de 20 años en Casagrande. La permanencia en una misma empresa durante tanto tiempo favorece el compromiso de la persona trabajadora con el proyecto, sobre todo, si es una pyme de este tamaño.

“Contamos con el certificado IFS que garantiza la calidad en toda la cadena de producción y distribución”

En una empresa familiar preocupa el relevo generacional, ¿en su negocio está asegurado?

–Sí. Inicié esta actividad en 1995 en compañía de Conchita, que cubre el área de administración; y ahora también trabaja nuestra hija Conchita, responsable de Compras; y nuestro yerno Óscar (Pascual), que se encarga de Ventas.

La plantilla está compuesta por 20 personas, ¿cómo están distribuidas las funciones?

–La mitad desarrolla tareas en la planta de producción; y unas ocho cubren otras áreas como calidad, administración, prevención de riesgos laborales, etc. Todas ellas proceden de localidades cercanas a San Adrián, de la zona de la Ribera del Ebro, tanto de Navarra como de LaRioja. En la propia localidad de San Adrián resulta complicado encontrar personal, porque hay casi plena ocupación por la presencia de talleres e industria. Hace tres años tuvimos que aumentar la producción para mantener la competitividad de la compañía y eso generó la contratación de seis empleados, con los que estamos muy satisfechos.

“Parte de la plantilla suma más de 20 años con nosotros, una antigüedad que favorece el compromiso con este proyecto”

¿Disponen de certificados que acreditan la calidad del proceso productivo?

–Sí, contamos con el sello IFS, que asegura la calidad en toda la cadena de producción y distribución; y también disponemos de certificaciones de Responsabilidad Social Corporativa en toda la cadena de producción y distribución.

¿Por qué llamaron a su conservera Casagrande?

–Junto a Trujillo, una ciudad situada al noroeste de Perú, se ubica una hacienda, dedicada a la caña de azúcar, que se llama Casagrande. Nos gustó y decidimos registrar ese nombre para llamar así a nuestra empresa.

Relacionadas

-----