1876: ¿Final del Fuero o comienzo de una forma de autogobierno?

Gregorio Monreal Zia
Catedrático de Historia del Derecho por la UPV/EHU

“Euskadi es la patria de los vascos”. La novedad radical que late en el lema que acuñó Sabino Arana, frase que marca el despertar de la conciencia nacional, reside en atribuir la soberanía y la capacidad constituyente a un nuevo sujeto político, el invertebrado pueblo vasco, que se extiende desde el Ebro hasta el Mar y los Pirineos

El año 1876 es una de las fechas más significativas del siglo XIX en el devenir de las gentes que habitan entre el Ebro, y el mar y los Pirineos. A principios de dicho año concluyó la última guerra carlista, civil en buena medida, y promovida insensatamente por un sector de la población enardecido por el integrismo religioso. El país pagó muy cara la aventura. Poco había importado a los carlistas ofrecer a Cánovas del Castillo la oportunidad de hacer desaparecer los fueros de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. Tras la Ley de 21 de julio de 1876, las cuatro provincias, con una sociedad arruinada y escindida por la guerra, pasaron a ser regidas por autoridades militares, y dividida su clase política entre los que, por devoción o resignación, aceptaron el proyecto igualador de Cánovas, y los que se negaron a cooperar. La supresión de las Juntas y Diputaciones forales dejó al país sin protección institucional. Y vino el establecimiento de las quintas, si bien, en el campo fiscal, el presidente del Gobierno impuso un Concierto Económico como sucedáneo de la soberanía fiscal foral. Mientras tanto, Cánovas elevó al alza la aportación de Navarra al Estado.

Había producido en el país una gran impresión tanto la acritud del debate parlamentario para la elaboración de la ley como su posterior aplicación. Ahora bien, pese a la brutalidad del arrasamiento de la foralidad, todavía en verano de 1876 creían algunos que la supresión canovista sería algo episódico, un resultado pasajero de la profunda irritación de la sociedad española damnificada por la guerra. En todo caso, se pensaba que el expolio no podía quedar así: de alguna manera se recuperaría el estatus foral anterior a la guerra o surgiría una nueva forma de autogobierno. El joven Unamuno expresó el sentir del país en estos términos: “Arrapau euskubezan legezarrak, gure bizije ziriala, bañon gorde daigun gure euskaldun arimie eta onetatik urtengo jakuz barriro foruak, bai, urtengo dira justiziaren eguzkije argituko danian, betiko udabarriaren egunian”. No cabía, sin embargo, hacerse ilusiones, pues aquello iba para largo.

REACCIÓN A LA SUPRESIÓN FORAL Costó al país superar el estado de estupor que suscitó el despojo foral, pero en la medida de lo posible, hubo una reacción en las dos primeras décadas que siguieron a 1876. En Navarra se canalizó a través de la Revista Euskara que en su corta existencia (1878-1884) avivó el sentido histórico de reino y llamó la atención sobre la acelerada desaparición de la lengua en una buena parte del territorio. Los euskaros navarros abogaban por la fraternidad y el entendimiento con las tres provincias. Cabe anotar que la Gamazada de 1893-1895 -que contó en uno de sus actos con la presencia de Sabino Arana- fue fruto de aquel movimiento. Muchos vieron que la vía foral, para ser operativa, requería el aditamento nacionalitario.

Ya existía para entonces en Vasconia un rico humus de cultura política que facilitaba el paso del foralismo provincial a lo nacionalitario. Y ello antes de que Mazzini difundiera en Europa la doctrina de que la nación cultural provista de conciencia política podía disponer de sí misma y ejercer plenamente la soberanía. Porque, si bien es cierto que hasta finales del siglo XIX, preponderó entre nosotros la idea de Vasconia como una suma de territorios forales individualizados, se era consciente del valor del vínculo de la cultura común y de la articulación en unas conferencias de Diputaciones que se ponían de acuerdo a la hora de defender las instituciones. Y, por otra parte, eran conocidas las tesis de la existencia de una auténtica nación vasca que sostuvieron en distintos momentos Larramendi, Humboldt, Garat y Chao.

Además, desde la década de los sesenta Ortiz de Zárate, la Diputación de Navarra -que solicitó de las otras tres provincias en 1865 la instauración de una suerte de regionalización- o Sagarmínaga, abogaron por una política común -el Laurak-Bat o el Zazpirak Bat-, fundada en la solidaridad de las distintas partes componentes del pueblo vasco. Unidad efectiva de acción más allá de la invocación más o menos retórica de la idea de pueblo vasco. Fracasó la iniciativa electoral de los euskalerriacos y el proyecto requería una definición política más contundente de tal pueblo y un dinamismo práctico. Ahí se sitúa Sabino Arana.

Constatada la irremisible desaparición del orden foral tradicional y habida cuenta del contexto estatal, el joven Sabino Arana entendió de entrada que carecía de sentido insistir en la reivindicación del pacto con la Corona. A su juicio eran ilusorias tanto la reivindicación foral plena que devolvería al país al estado de cosas anterior a 1839, y que no llegaría nunca, como la propuesta de una armonización entre la Constitución del Estado y los fueros, desacreditada tras la ley de 1876. No consideró creíble aquel pacto, dado que los monarcas habían incumplido en el pasado sus compromisos jurados de respetar y observar los fueros (algo cierto solo parcialmente: con los Austrias el sistema foral se afianzó y desarrolló en las tres provincias -no así en Navarra-, y hasta Fernando VII, los Borbones, si bien con problemas, toleraron su existencia). La novedad radical implícita en “Euskadi es la patria de los vascos”, el lema de Arana-Goiri, fue atribuir la soberanía y la capacidad constituyente a un nuevo sujeto político, el invertebrado pueblo vasco, y ello en virtud de su condición de tal.

La propuesta tenía la ventaja de conectar con la premisa básica del Derecho público europeo posterior a la Revolución francesa para el que la voluntad popular del presente es la fuente primordial de legitimación del poder. Superaba con este planteamiento la concepción foral vigente en Vasconia durante la Edad Moderna y el siglo XIX de que el autogobierno de las provincias se fundamentaba en los títulos o derechos históricos. Este último planteamiento dejaba el campo libre a los académicos y eruditos del Gobierno central para negar la existencia de tales derechos o devaluarlos como meras concesiones reales reversibles. Los fueros como derechos históricos, dijo Arana-Goiri,son concreciones de algo más importante, la voluntad popular del pueblo vasco. Aquellos podían cambiar, esta tiene valor permanente.

Mientras tanto, el movimiento cultural suscitado en Navarra por los euskaros y sus sucesores desarrolló en paralelo un peculiar movimiento nacionalitario, más riguroso en el examen del pasado, y quizás más realista al evaluar las fuerzas propias o lo que suponía la monarquía o el Estado; pero también con menos capacidad de motivación y arrastre.

Lo cierto es que, tal como ocurrió un siglo y medio antes con la especulación de Larramendi sobre el futuro nacional deseable para Vasconia, tocaba a Arana-Goiri, y al partido por él creado, afrontar la prueba de la praxis. De hecho, en el momento de actuar, la doctrina se encontró de inmediato con el muro infranqueable de la cultura constitucional vigente en España. De ahí que, sin renunciar a la idea de la soberanía popular para estatuir el orden político más apropiado, el nuevo partido se vio obligado en el terreno de la acción a situarse, por puro posibilismo, en un escalón más bajo. Volvieron por ello a invocar el pactismo mayor que esgrimieron los liberales fueristas presentes en el debate parlamentario de la primavera de 1876. Porque para conseguir la complicidad y la adhesión de otras fuerzas era ineludible colocarse en el peldaño del pacto con el Estado: al reivindicarlo a título foral cabía aspirar a un nivel de autogobierno superior al régimen común que concedían las Constituciones del Estado. A una posición singular dentro de España. Así se intentó en 1917 y en la primera fase de la d II República. Y, de nuevo, a partir de 1978.

Conviene recordar que el recorrido por la nueva vía nacionalitaria necesitaba inspirarse en el espíritu al que se refería el bilbaino Miguel de Unamuno después de la catástrofe de 1876. Tocó a un joven de la anteiglesia de Abando, su coetáneo Sabino Arana, señalar un rumbo distinto al viejo pueblo vasco. En su fugaz paso por la tierra apenas tuvo tiempo de perfilar su propuesta.

Más de un siglo trabajando por y para Navarra

Unai Hualde Iglesias
Presidente del Napar Buru Batzar

Vivimos el final de un año atípico, marcado por una pandemia que seguimos padeciendo, que sigue condicionando nuestro quehacer cotidiano y que nos sitúa en la antesala de tiempos de reconstrucción social y económica. Un año duro, el que ahora termina, pero que para las mujeres y hombres de EAJ-PNV ha tenido también su significación política. El pasado 31 de julio, día de San Ignacio, nuestra organización cumplió 125 años de historia. De ellos, los 110 últimos inviernos Euzko Alderdi Jeltzalea-Partido Nacionalista Vasco lleva presente en esta tierra, en Navarra.

Trabajaremos sin descanso dentro de Geroa Bai para afianzar el cambio político que está dando frutos desde 2015

A pesar de todos esos discursos interesados que quieren situarnos como algo ajeno a esta comunidad, la tozuda realidad es que este partido es parte activa de la historia de Nafarroa, en la que viene ejerciendo su acción política desde hace nada menos que 110 años, que se han cumplido este 2020. Y con absoluta legitimidad para seguir haciéndolo centenares de años más. Somos el presente de un legado orgulloso y profundamente arraigado a Navarra, de nombres como Manuel de Irujo, Fortunato Aguirre, Estanis Aranzadi o José Antonio Urbiola, entre otros muchos.

EAJ-PNV Nafarroa goza de buena salud. Hemos sido parte activa del cambio social y político que ha vivido nuestra tierra en los últimos años. Hemos sabido luchar y ceder siempre por un bien superior: por un cambio político plural y social, que deje de lado la exclusión a la que durante tantos años se ha sometido a las personas abertzales y vasquistas en esta tierra. Llevamos más de un siglo trabajando por esta tierra desde diversos cargos con responsabilidad institucional: ayuntamientos, Gobierno foral, Congreso de los Diputados, Parlamento foral… o, como es mi caso en la actualidad, presidiendo las Cortes de Navarra, todo un honor y un reto novedoso para un presidente del Napar Buru Batzar.

Hemos tenido un papel decisivo en los avances sobre la transferencia de Tráfico o el traspaso del Ingreso Mínimo Vital

Somos conscientes de que queda mucho por hacer. Trabajaremos sin descanso dentro de Geroa Bai para afianzar el cambio político que tanto ha servido a amplios sectores de esta sociedad y que tantos frutos está dando desde 2015.

Seguiremos aportando nuestro granito de arena junto a nuestros compañeros y compañeras de coalición con total legitimidad, la misma que cualquier otro partido que forma parte del panorama político navarro. En los últimos años hemos tenido un papel decisivo, a través de nuestras responsabilidades en diferentes instituciones, para la consecución de logros, como la última actualización de la aportación de Navarra al Estado en el marco del Convenio Económico, los avances para la asunción de la transferencia de la competencia de Tráfico, la transferencia de la competencia para que sea el Gobierno de Navarra quien gestione aquí el Ingreso Mínimo Vital (IMV), tan importante para las personas más vulnerables en estos tiempos, o las recientes inversiones para Navarra vía enmiendas en los Presupuestos Generales del Estado de 2021.

Las mujeres y hombres de EAJ-PNV Nafarroa seguiremos trabajando con humildad por el bienestar de nuestra tierra. Siempre apoyándonos en nuestros compañeros y compañeras de coalición. No hemos venido de fuera, como les gustaría a algunos partidos, ni hemos aterrizado este 2020. Iniciamos un camino lleno de ilusión en la Plaza de San José de Iruñea un 21 de junio de 1910. Mujeres y hombres que miran por y para Navarra desde hace 110 años. Izan zirelako gara eta garelako izango dira.