EAJ-PNV: Un Modelo vanguardista para la modernidad económica

Jon Azua
Consejero de Industria y Energía ( 1990-1995) | Presidente y fundador de EnovatingLab

Desde la concepción estratégica de su fundación, en un escenario de transformación permanente y en un país siempre por construir, la “modernidad económica” ha acompañado los 125 años del partido. Un modelo inspirado en lo social, que preserva la conectividad en el exterior bajo el compromiso siempre presente de un país moderno, tractor de la mejora en la calidad de vida y el bienestar de los ciudadanos

CELEBRAR los primeros 125 años de historia de EAJ-PNV supone destacar el hoy llamado modelo PNV de desarrollo económico y social que ha liderado y orientado la transformación permanente de nuestro país, respondiendo a las demandas cambiantes de la sociedad vasca a lo largo de diferentes contextos y realidades vividas.

Un modelo diferenciado, cuyo compromiso se ha hecho desde de la solidaridad, la subsidiariedad y el activismo social y comunitarios, la integración de respuestas sociales y económicas, su conectividad con la modernidad y la vanguardia pionera.

Es un modelo diferenciado en compromiso con las respuestas socio-económicas y su conectividad con la vanguardia

Un partido, movimiento y cultura al servicio de la nación vasca, siempre por construir, siempre por transitar nuevos espacios de futuro, con vocación de ser coprotagonista de su propio destino, adecuando sus ofertas a la sociedad en el contexto, complejidad y condicionantes de cada momento, con una visión permanente de futuro respondiendo a las necesidades inmediatas de las personas.

Observar los resultados logrados supone recordar que su relevancia en la modernidad económica le ha acompañado en toda su larga vida: desde la concepción original de una aspiración estratégica en su fundación para dotarse de estructuras de país, propias y diferenciadas.

Es un modelo inspirado en su esencia social y solidaria, que ha promovido el asociacionismo colectivo y los derechos de los trabajadores, entendiendo la empresa como ente integral trabajo-capital-participación y valor compartido con la sociedad y motor generador de riqueza y empleo.

Se ha mostrado su liderazgo en preguerra y guerra, emprendimiento y subsistencia defensiva, protegiendo y conservando los activos industriales de quienes pretendieron su irracional destrucción, su conectividad internacional desde la clandestinidad y el exilio en armonía interconectada con el interior sometido a la dictadura franquista, y la indispensable integración de la diáspora, generando foros multilaterales e iniciativas de futuro como la, hoy, Unión Europea.

¿Qué hace posible este valor compartido con la sociedad? La innata colaboración público-privada desde el liderazgo y legitimidad democrática

Partícipes relevantes en los viejos equipos internacionales líderes de la economía social de mercado, y su aplicación en los principales motores de la Unión, preparó el final de la dictadura y la transición hacia un nuevo proyecto de futuro para el país. Se ha visto su imprescindible papel de liderazgo en los hasta hoy 40 años de autogobierno y la apuesta por construir un innovador espacio propio en un clima de destrucción económica, extorsión y terrorismo iluminado, en un tardofranquismo aún por desactivar.

valor compartido Un largo proceso tejiendo un compromiso entre sus miembros, la sociedad vasca y los elementos necesarios para su logro. ¿Qué hace posible este valor compartido con la sociedad? Sin duda, la pervivencia de su democracia interna, su separación de poderes y responsabilidades entre partido y gobierno, innata colaboración público-privada desde el liderazgo y legitimidad democráticas desde las instituciones elegidas, pensar en el país observando, aprendiendo y participando en todo foro de vanguardia a lo largo del mundo, aplicando en Euskadi su propio modelo, mejorando la calidad de vida y bienestar de nuestros ciudadanos.

Un marco para un sueño inspirador, estrategias de progreso y prosperidad inclusivos, objetivos y políticas económicas y sociales inseparables, al servicio de una nación aún sin Estado, convicción de autodeterminarnos para decidir, gestionar y controlar nuestro propio destino.

Nuestro partido ha abrazado, desde su origen, la modernidad y vanguardia progresista no como una moda o autodefinición de manual, sino constatable en su práctica permanente. Ha sabido interpretar los tiempos, anticipar el futuro, observar el mundo, aprender de todos, y asumir el riesgo de emprender iniciativas transformadoras.

creer en las instituciones Ha creído en las instituciones y en la subsidiariedad, motores del cambio requerido, dando al sector público y sus gobiernos el poder y rol democráticos base del liderazgo, con una actitud emprendedora más allá de administradora, para liderar las transformaciones radicales necesarias y distintas en cada momento.

Concepción y liderazgo moderno y creativo, tejedor de alianzas, a lo largo del mundo, con aquellos que fortalecen un proyecto inacabable. Ha hecho de la política institucional y los servicios públicos un compromiso de servicio y no una red de privilegio. Como definiría el lehendakari José Antonio de Aguirre en su descargo de la gestión de su gobierno en los primeros 20 años (1936-1956) ante el Congreso Mundial Vasco de París: “Hemos creado un nuevo tipo de humanismo, convergencia de la nueva filosofía política contemporánea. Un modelo síntesis del sentido y esencia democráticos, cristianismo social y progresista, liberalismo fundado en la solidaridad y el socialismo humanista, bajo objetivos de progreso social, subsidiariedad universal democrática al servicio del hombre y su libertad”.

Se trata de pensar la economía como un instrumento y no como un fin. Un modelo propio al servicio de la nación vasca y su sociedad

“Esto es lo que define el caso vasco, liderazgo indiscutible, compartido por terceros que, en diferentes momentos, nos han acompañado en su desarrollo”, añadía. El PNV-EAJ y su gente señalaron y señalan un nuevo camino posible para afrontar el nuevo siglo por venir para encaminar una sociedad industrial hacia la complejidad del conocimiento y una nueva economía y sociedad por llegar.

una red social de bienestar y tractora del país Esta visión económica está soportada en una inseparable red social de bienestar y tractora de un país moderno y vanguardista, desde las empresas, los municipios y espacios de activismo constructivo. Dirigiendo la innovación radical hacia la modernidad ofreciendo a la sociedad vasca un futuro esperanzador ante la complejidad del mundo en que vivimos.

Es un esfuerzo coral, compartido, que nos pertenece a todos porque lo hacemos, día a día, entre todos. Un instrumento y movimiento al servicio de un pequeño pueblo que no pretende sobrevivir sino construir su propio futuro desafiante, complejo, posible. Economía como medio y no como fin. Partido como instrumento y no como fin. Un modelo propio, al servicio de la nación vasca y su sociedad.

Demografía, pandemia, planeta y fiscalidad

Alexander Zapirain
Alumni London School of Economics | Ex miembro del Consejo Nacional de EGI

EAJ-PNV ha sido durante estos 125 años el instrumento más importante de vertebración del pueblo vasco. El acierto de la planificación económica e industrial de finales del siglo XX nos ha permitido ser una nación con cotas de prosperidad elevadas. No obstante, nos encontramos de nuevo ante un escenario de grandes transformaciones, tras las que nada será igual. Por ello, las y los jóvenes debemos saber identificar los retos y reimaginar la economía de nuestro futuro.

En primer lugar, un gran condicionante será el reto demográfico. Euskadi alcanzó en 2019 su máximo histórico de población y también la mayor cota de esperanza de vida. En la Europa de 2060, uno de cada tres habitantes será mayor de 65 años. Este segmento poblacional contará con sus propias formas de consumo y se convertirá en el motor de la llamada silver economy, creando nuevas actividades económicas y empleos. Pero para lograrlo tenemos una asignatura pendiente: garantizar su poder adquisitivo mediante un sistema de pensiones que contribuya a su propia sostenibilidad generando más economía.

Euskadi debe seguir fortaleciendo su PIB industrial con la digitalización, innovación tecnológica y la flexibilidad

En segundo lugar, el covid-19 ha puesto de manifiesto la debilidad de las economías basadas en el sector servicios. Euskadi debe seguir fortaleciendo su PIB industrial y hacerlo mediante la digitalización, la innovación tecnológica y la flexibilidad (resiliencia). La digitalización aumentará la capacidad de analizar datos para conseguir una producción más eficiente. Y una mayor inversión en innovación enfocada a generar negocio traerá competitividad a través de la mejora del conocimiento. Así, nuestra industria debe transitar hacia modelos productivos que se adapten a los tiempos de incertidumbre y cambios para asegurar el empleo y su calidad.

En tercer lugar, debemos abordar la transición energética. Una oportunidad que se encuentra ligada a un deber humano: revertir el cambio climático para salvar nuestro planeta. La industria energética vasca debe integrarse en las cadenas de valor globales de la energía y hacerlo mediante la diversificación de fuentes de energía y el impulso de las renovables. Hoy el mundo afronta la esperanza de la repartición igualitaria de la energía a través del hidrógeno, y Euskadi debe apostarlo todo para jugar un papel protagonista como proveedores de esta energía a través de la inversión público-privada y una regulación ágil y eficiente. Por último, la fiscalidad será uno de los instrumentos de política económica más competitivo. Mientras nuestras cotas de soberanía no sean absolutas, debemos fortalecer nuestro estadio intermedio que es el Concierto Económico (un auténtico poder soberano compartido). Y debemos hacerlo impulsando la participación de nuestras instituciones en la gobernanza económica europea y adaptando el Concierto a la nueva fiscalidad internacional. Las grandes multinacionales tendrán cada vez más difícil eludir obligaciones tributarias y trasladar sus beneficios tras la implantación de la nueva fiscalidad internacional (BEPS). Preparar el Concierto para incorporar puntos de conexión que permitan recaudar estos impuestos y no perder recursos en favor de la Hacienda estatal será determinante para la financiación de nuestro autogobierno.

Hay que adaptarse no solo con criterios económicos, sino humanos y de progreso, igualdad y sostenibilidad

En definitiva, Euskadi afronta un reto: mantener su identidad en un siglo de profundas transformaciones. Para ello, nuestra economía requerirá adaptarse y hacerlo no solo con criterios económicos, sino también con criterios humanos y de responsabilidad social: progreso, igualdad y sostenibilidad. Euzkadi berria, betiko aberria.