Por un envejecimiento activo

Por Xabi de la Linde

ADINBERRI La fundación de la Diputación de Gipuzkoa lleva tiempo abriendo nuevas vías para maximizar el bienestar de las personas mayores

Con los datos en la mano, no hay duda de que la sociedad es cada vez más envejecida. En el caso de Gipuzkoa, el índice de envejecimiento en 2003 era el 17,9%. Siete años más tarde, el 19% de los guipuzcoanos tenían más de 65 años, mientras que en 2019, el índice ya alcanzaba el 22%, según datos del Gobierno Vasco. A nivel mundial, la tendencia es parecida, ya que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que para el 2050 el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años sea el doble respecto al del 2015, que rondaba el 11%.

Más allá de las consecuencias que pueda tener esto a nivel demográfico, la urgencia de ofrecer respuestas sobre cómo envejecer de forma saludable es mayor que nunca. Con el objetivo de encontrar nuevas vías para maximizar el bienestar de las personas mayores nació Adinberri, una fundación creada por la Diputación de Gipuzkoa. Además de impulsar numerosos proyectos que abordan la vejez desde un punto de vista diferente, durante el confinamiento, Adinberri puso en marcha un programa televisivo para fomentar el bienestar físico, cognitivo y emocional de las personas mayores a través de diferentes ejercicios diseñados con la ayuda de distintas entidades como UPV/EHU (Ageing On), la Fundación CITA-Alzheimer o el Instituto Baraka.

Más equilibrio

El grupo de investigación de la UPV/EHU Ageing On nació con el objetivo de demostrar la importancia de hacer ejercicio para llevar un envejecimiento saludable. Entre los proyectos llevados a cabo por este equipo, cabe destacar el programa de ejercicios físicos diseñados para personas de avanzada edad residentes en residencias o geriátricos, que contó con el apoyo de la convocatoria de ayudas Adinberri. “Para nosotros era una grupo muy interesante, se había investigado muy poco con ellos”, afirma la investigadora y miembro del grupo Ageing On Ana Rodríguez en el programa de ETB-1 Teknopolis.

Tras realizar los entrenamientos, el equipo de la UPV/EHU demostró que las personas mayores que habían realizado los ejercicios tenían mayor equilibrio y sufrían menos caídas respecto a los que nos los hicieron. “A nivel cognitivo, también vimos que enfermedades psicológicas como la ansiedad, la depresión o la soledad pueden disminuir gracias a la actividad física”, declara Rodríguez.

Envejecimiento “consciente” y “armónico”

Más allá de la importancia de llevar una vida físicamente activa y de cuidar la nutrición, hay factores mucho más emocionales que son clave a la hora de envejecer de forma “consciente” y “armónica”. El Instituto Baraka de Donostia lleva tiempo trabajando el mindfulness con personas de avanzada edad con el objetivo de mejorar el bienestar emocional de las mismas. “Las personas mayores son el segmento de la población ideal para la práctica del mindfulness, ya que a partir de los 50 años la satisfacción personal aumenta y es más fácil tratar ciertos temas como la pérdida o la aproximación a la muerte”, afirma Fernando Rodríguez, doctor en Psicología y fundador del Instituto Baraka.

El centro donostiarra hace ya tres años que puso en marcha el protocolo “Mindfulness para la Segunda Mitad de la Vida”, un proyecto que busca prevenir los problemas de salud asociados al envejecimiento y ayudar a las personas de avanzada edad que puedan llevar una vida equilibrada. En sesiones con una duración aproximada de ocho semanas, los tutores del Instituto Baraka ayudan a las personas a “entrar en sus procesos mentales” y a enfrentarse a sus miedos e inquietudes. Las clases están basadas en la combinación ejercicios prácticos como la meditación o la respiración con la enseñanza de información relacionada las diferentes etapas de la vejez.

Hoy en día, el Instituto Baraka se encuentra reformando un protocolo por el que ya han pasado más de 300 personas y cuyos beneficios son más que evidentes. “La práctica de mindfulness ayuda a detener aspectos de degeneración de los mecanismos cognitivos como la memoria, además de promover la longevidad”, apunta Rodríguez. El fundador del Instituto Baraka afirma que la gente mayor se resiste a practicar este tipo de actividades, ya que la mayoría de ellos “tienen miedo a envejecer y se resisten a aprender cosas nuevas”. A pesar de la dificultad de trasmitir la importancia de trabajar la salud emocional, Rodríguez asegura que “las cosas están cambiando”.

Al igual que el apartado emocional, mantener en forma el cerebro es otros de los aspectos a tener en cuenta para tener una buena salud mental. Con el fin de prevenir el deterioro cognitivo, la Fundación CITA-Alzhéimer ha elaborado un programa propio y con elementos propios de la cultura vasca para personas de avanzada edad. La institución guipuzcoana dedicada a la investigación de la enfermedad ha diseñado más de 1.000 ejercicios estructurados para sesiones de diferentes niveles de dificultad, algunas de las cuales han podido verse en el programa Adinberri.