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"Gipuzkoa cuenta con amplias capacidades y fortalezas para abordar el gran reto del envejecimiento"

Rakel San Sebastian | Directora de Adinberri

Una entrevista de Oihana Prado

La crisis del coronavirus nos ha puesto a prueba como sociedad y también nos ha enseñado cuáles deben ser nuestras prioridades. ¿Podríamos decir que el proyecto ADINBERRI tiene más sentido que nunca?

—Las necesidades que teníamos antes de esta situación extraordinaria se han puesto aún más de manifiesto. Estamos ante una pandemia global y el virus afecta a personas de todas las edades sin tener en cuenta la raza, el género o el nivel socioeconómico. Sin embargo, se ha evidenciado que las personas mayores constituyen un grupo especialmente vulnerable al COVID19. Esta pandemia ha reafirmado que estrategias como la de ADINBERRI son primordiales. En un futuro cercano, en 2031, las personas mayores de 55 años en Gipuzkoa serán prácticamente la mitad de la población (46,5%). Así que debemos responder a este reto demográfico potenciando la innovación existente en el Territorio y en clave de oportunidad. Una oportunidad para mejorar el bienestar y la calidad de vida de nuestros mayores y, a su vez, crear una economía emergente en torno a él, la denominada Silver Economy.

“Es esencial trabajar en cooperación con el ecosistema Adinberri, que está compuesto por el sector sociosanitario, entidades del tercer sector, centros de I+D+i, sistema educativo, administración pública y tejido empresarial”

En una sociedad cada vez más envejecida, ¿cuáles son los principales retos a los que nos enfrentamos?

—La Fundación Adinberri es la encargada de implementar y desarrollar la estrategia de envejecimiento saludable en Gipuzkoa, para lo cual cuenta con una Agenda Estratégica de Innovación que ha sido elaborada en colaboración con los diversos agentes que componen el ecosistema Adinberri. Esta agenda se ha traducido a su vez en la priorización de seis retos: prevención y promoción de la salud, nuevo modelo de atención integral en el domicilio, nuevo modelo de atención en residencias, envejecimiento de valor y consecución de una sociedad cohesionada e inclusiva (soledad, intergeneracionalidad, etc.). Todos ellos son retos de primera magnitud y complejos de abordar, por lo que solamente entendemos que la manera de afrontarlos es mediante la Gobernanza Colaborativa. A problemas complejos debemos responder con soluciones integrales y desde una mirada holística, la persona es una y tiene unas necesidades muy diversas a las que debemos dar respuesta. Además, en el caso de las personas mayores de 55 años, nos encontramos con un público objetivo muy heterogéneo cuyas necesidades y demandas son muy divergentes. Desde personas con buena salud y activas, a personas que están en situación de fragilidad o dependencia, añadiendo los cuidadores profesionales y familiares que los atienden. En este sentido, es esencial trabajar en cooperación con el ecosistema Adinberri, que está compuesto por el sector sociosanitario, entidades del tercer sector, centros de I+D+i, sistema educativo, administración pública y tejido empresarial.

Rakel San Sebastián durante la entrevista. | Ruben Plaza

El proyecto ADINBERRI nace en el marco de la estrategia ETORKIZUNA ERAIKIZ de la Diputación Foral de Gipuzkoa. ¿Cuáles son sus objetivos?

—Etorkizuna Eraikiz es la iniciativa que en la legislatura anterior puso en marcha la Diputación Foral de Gipuzkoa para responder a los retos fundamentales de nuestro territorio en colaboración con la sociedad, persiguiendo un objetivo; que Gipuzkoa siga siendo uno de los territorios de Europa con menor desigualdad social entre sus habitantes. Por tanto, con el fin de afrontar el reto del envejecimiento de la población guipuzcoana, nace la estrategia ADINBERRI, cuya fundación se constituye en kjulio de 2018. Junto a ella nacen otros proyectos estratégicos como ZIUR, MUBIL, NATURKLIMA, LABE y 2DEO que prentederán afrontar retos como la ciberseguridad, la electromovilidad, el cambio climático, la gastronomía digital o el impulso de los audiovisuales en euskera. Todos ellos, tienen en común la forma de avanzar en sus estrategias, y es que se basan en un modelo de gobernanza colaborativo y tienen en la experimentación activa la vía de promover e impulsar nuevas iniciativas innovadoras.

Usted ha dicho: “Tenemos un ecosistema muy activo y ADINBERRI es el ente catalizador de la innovación y conector de agentes, con el fin de impulsar nuevas propuestas de valor que den respuesta a los retos planteados”. ¿En qué consistirá la función de la Fundación Adinberri como conector de agentes?

—Contamos con un ecosistema amplio y consolidado con más de 200 entidades. La labor de la Fundación ADINBERRI es conectar a dichos agentes para impulsar proyectos de innovación social, tecnológica e institucional, transferir el conocimiento generado para después llevarlo a un plan de actuación. Hoy en día, son muchos los agentes que están trabajando en dar respuesta a este reto, pero quizá esté de manera atomizada. Entendemos que podemos avanzar mucho más co-creando y generando una propuesta de valor conjunta, buscando sinergias y complementariedades entre las iniciativas y promoviendo la colaboración público privada. Retos tan ambiciosos como el que estamos afrontando implica que rememos todos en la misma dirección y optimicemos los esfuerzos, primero conociendo lo que existe en el territorio y aprendiendo unos de otros. Por tanto, la misión de la Fundación ADINBERRI es ser el referente del envejecimiento en Gipuzkoa. Responder al reto para mejorar la calidad de vida y bienestar de las personas, siendo agente tractor y vertebrador del ecosistema y maximizando las oportunidades de innovación que el ámbito genera para impulsar la economía. Por otra parte, a través de su convocatoria de ayudas promueve proyectos experimentales innovadores, cuya evaluación y medición de impacto ofrecerán la información necesaria para saber si es posible su integración con otras iniciativas y puedan convertirse en servicios/productos públicos o privados que posteriormente permitan su escalabilidad a todo el territorio.

Anteriormente ha mencionado que han identificado seis retos, pero ¿qué proyectos concretos están desarrollando en la actualidad?

—En el Plan de Actuación del 2020 hemos priorizado el reto del Nuevo Modelo de Atención en el Hogar, el reto de la Soledad no deseada y la oportunidad que se genera en torno a la Silver Economy. A inicios de año, justamente en el mes de febrero, pusimos en marcha la Estrategia BAKARDADEA-K, para combatir la soledad no deseada entre las personas mayores, liderada por la Fundación Adinberri junto al departamento de Políticas Sociales con la participación y colaboración de personas expertas del ámbito sociosanitario, personal investigador, ayuntamientos y entidades del tercer sector social. En dicha estrategia se marca una hoja de ruta través del fortalecimiento de los vínculos sociales y comunitarios, en base a un proceso participativo territorial y una construcción colectiva. Se espera que en el mes de octubre finalice la redacción del documento de bases y se ultime el diseño del proceso participativo, el cual se ejecutará en los dos meses siguientes a través de workshops a lo largo de diferentes municipios y comarcas de Gipuzkoa. Para que a finales de año se complete la estrategia con todas las aportaciones recogidas. Se incorporará un plan de actuación que podrá empezar a ejecutarse en 2021. Por otra parte, sabemos que más del 82% de nuestros mayores quieren permanecer en sus domicilios, incluso aquellos cuyas necesidades de apoyo son mayores (74%), y además la crisis del COVID-19 ha contribuido a fortalecer este pensamiento. Es por ello que desde la Fundación Adinberri estamos promoviendo un nuevo modelo de atención integral en el hogar, para lo cual hemos definido un proyecto experimental en el municipio de Pasaia, junto con los servicios sociales del ayuntamiento y el departamento de política social, que pretende integrar cinco proyectos en los que se vienen trabajando estos últimos años y que responden de manera complementaria y sinérgica a las diferentes necesidades que existen entre los mayores del municipio.

En el apartado económico, están trabajando en Adinberri en un proyecto llamado Silver Economy Erronka.

—El económico es un aspecto que se ha visto gravemente afectado por la crisis del Covid-19, lo cual nos proporciona aún más motivos para trabajar en su promoción y desarrollo.Consta de cuatro fases, una primera ejecutada ya cuyo resultado ha sido la identificación de los ejes tractores para la conexión de la oferta y demanda, y una segunda fase, en la que estamos inmersos en este momento que pretende definir el marco estratégico de la Silver Economy en Gipuzkoa, identificando sus nichos de especialización y su cadena de valor, para lo cual hemos enciado un cuestionario a más de 1000 empresas del territorio y hemos entrevistado a más de 50 agentes referentes, tanto el ámbito local como internacional. La fase tres consiste en definir un plan de actuación para cada nicho de especialización y la fase cuatro comprende un acompañamiento a las empresas para el impulso y adaptación de nuevos productos y servivios orientados al segmento senior.

“En un unos años contaremos con el Centro de Referencia que se ubicará en Pasaia y que albergará además de plazas residenciales y de centro de día, la unidad de innovación de la Fundación Adinberri”

Previamente ha hablado de una convocatoria de ayudas anual, ¿con qué otros instrumentos cuenta la Fundación ADINBERRI para la consecución de sus objetivos?

—Además de la convocatoria de ayudas, de la cual han surgido 31 proyectos, la Fundación ADINBERRI está trabajando en la puesta en marcha de un observatorio, denominado ADINBERRI TALAIA, un sistema de inteligencia avanzada que permite abordar una gobernanza anticipatoria de los retos asociados al envejecimiento de la población. Se trata de un instrumento de vigilancia prospectivo-estratégico para la identificación de las variables clave y de los indicadores de envejecimiento, incluyendo un comité de expertos. Se trata de un sistema innovador y abierto a la disrupción que nos oriente en la toma de decisiones de las políticas públicas y las estrategias privadas. Por otra parte, estamos desarrollando una plataforma CRM que permita la identificación de entidades y proyectos que se están trabajando en el territorio para su posterior conexión e identificación de sinergias. Un aspecto muy demandado desde el ecosistema que hemos identificado como prioritario en el proceso de escucha activa realizado con más de 50 agentes del territorio, a través de la metodología “Entrevistas de Balanza de Valor”. Durante el periodo de confinamiento, la Fundación ADINBERRI produjo 50 sesiones del programa de televisión Adinberri, emitido por ETB1, cuyo objetivo es mantener y promover las capacidades intrínsecas de la población mayor, mediante el ejercicio físico, cognitivo y la meditación/mindfulness. Aspectos todos ellos que contribuyen al bienestar físico y emocional de las personas. En un unos años contaremos con el Centro de Referencia que se ubicará en Pasaia y que albergará además de plazas residenciales y de centro de día, la unidad de innovación de la Fundación Adinberri, lo cual nos permitirá crear espacios de innovación abierta, experimentar y validar proyectos piloto, impulsar el emprendizaje y generar y transferir conocimiento.

Después de todo lo que nos ha contado ¿cómo ve usted el futuro del envejecimiento en Gipuzkoa, es usted optimista?

—Euskadi es uno de los territorios más envejecidos de Europa. Sin embargo también cuenta con una esperanza de vida de las más longevas de Europa, concretamente según datos del Eustat en 2019, 81 años en los hombres y 87 años en las mujeres, habiendo aumentado desde 1992 ocho y seis años, respectivamente. Como conclusión hemos ganado años a la vida pero ahora el objetivo es ganar vida a los años, aumentando la esperanza de vida libre de discapacidad. Creo que el territorio de Gipuzkoa cuenta con amplias capacidades y fortalezas para abordar este gran reto, por lo que trabajando de forma colaborativa no me cabe duda de que iremos haciendo importantes progresos en este sentido.