“Nos dimos cuenta de que sin ningún tipo de culpa podías acabar muerto en un río”. Guillermo Aparicio, empleado de la antigua Compañía del Tranvía de San Sebastián, hoy Dbus, resume con crudeza la sensación que tuvo hace 40 años, cuando el cadáver de su compañero de trabajo Mikel Zabalza apareció en el Bidasoa tras estar 20 días desaparecido. Aparicio en una de las voces que recuerdan a Zabalza en la muestra que desde hace unos días recorre en autobús varias localidades vascas para recordar la muerte de Zabalza tras ser torturado en el cuartel de Intxaurrondo. Cada foto de la exposición lleva aparejado un vídeo en el que varias personas reflexionan sobre lo que les viene a la memoria tras observar la imagen en cuestión. Iñigo Iruin, abogado de la familia Zabalza, explica el caso con minuciosidad y lo resume con una frase contundente: “La versión oficial se desmontó los juzgados, pero seguimos sin conocer la verdad”. Y, sin verdad, no hay justicia ni reparación. Zabalza fue reconocido como víctima hace nada: en 2022 por el Gobierno Vasco y en 2024 por el Gobierno de Navarra. Su caso estuvo 25 años pasando de manos de un juez a otro hasta que en 2010 se archivó. Nunca se ha celebrado un juicio ni se han desclasificado. los documentos relacionados con el caso 40 años lleva la familia esperando respuestas que nunca llegan.