Alstom ha comunicado al comité de empresa de la planta de Brujas, donde emplea alrededor de 600 trabajadores, que plantea despedir a unos 150 de ellos a lo largo de 2026 y 2027. Una decisión que ha levantado polvareda en Bélgica, donde algunos partidos políticos y sindicatos vinculan el plan de Alstom con la derrota de la multinacional francesa en la carrera por el Contrato del Siglo: se trata de casi 1.500 millones ampliables a 3.400 millones y para el que CAF es postor preferente.

El ere que planea Alstom apunta al segundo semestre de 2026, toda vez que la empresa quiere comenzar a negociar su plan con el comité a la vuelta de vacaciones de Navidad. El proceso de despidos se abrirá a mediados de 2026, después de que la planta de Brujas termine de entregar el gran contrato que tiene entre manos. Conviene recordar que además del mantenimiento de trenes, la planta brujense trabaja ahora mismo en terminar el pedido de la construcción de los M7, vagones de dos pisos estrenados en 2018 y que sirven para atender a la red interurbana belga.

En esa estrategia, políticos y sindicatos confiaron en que SNCB (la Renfe belga) concediera a Alstom el megacontrato para renovar 180 trenes de cercanías, los AM30, pero la sociedad pública decidió, avalado por una doble auditoría posterior tras el recurso de Alstom y Siemens Mobility, que la oferta de CAF era la mejor.

Alstom se repliega

Cinco meses después de aquella decisión, la dirección de Alstom, que a finales de octubre ya anunció su intención de centralizar en su sede francesa las actividades de Bélgica y Luxemburgo, ha comunicado el plan de despedir a 105 operarios y 45 puestos de ingeniería y administración. La planta de Brujas emplea hoy a 585 personas, 98 de ellas en condición temporal; mientras que la sede de Charleroi, enfocada a la investigación e innovación, no se vería afectada.

El periódico Het Laatste Nieuws recuerda cómo la planta abrió sus puertas en 1855 como una fundición de hierro que impulsó de Joseph de Jaeger. La planta de Brujas, que llegó a emplear a 3.000 trabajadores, fue parte de La Brugeoise y Bombardier, antes de terminar en las manos de la multinacional francesa Alstom, que ahora asegura que “debe adaptarse a las realidades del mercado y ajustar sus recursos en consecuencia”.