- La morosidad de la banca española volvió a bajar en septiembre tras dos meses de subidas y se situó en el 4,58%, su mínimo desde mayo de 2009, frente al 4,75% de agosto. La cartera crediticia total en vigor a cierre de septiembre se mantuvo en 1,221 billones de euros, similar a la del mes anterior, pero ligeramente superior a la registrada un año antes, según los datos que dio a conocer ayer el Banco de España.

Por el contrario, el crédito etiquetado como dudoso por la banca española, que incluye los impagos, cayó hasta los 55.933 millones de euros, desde los 57.970 millones de agosto, una cantidad que no era tan baja desde noviembre de 2008.

En comparación con los datos que ofrecía el sector bancario en septiembre de 2019, el ratio de dudosos soportado por el conjunto del sistema financiero español mejoró en poco más de medio punto porcentual, desde el 5,14% de entonces, ayudado por el recorte de 5.572 millones registrado por los impagos en ese periodo.

La morosidad de la banca, que incluye a bancos, a los grupos creados por antiguas cajas de ahorros y a las cooperativas de crédito, en su mayoría cajas rurales y excluye a las entidades que se especializan en financiación crediticia (EFC), se redujo hasta el 4,51% desde el 4,67% previo.

En su informe, el Banco de España considera que este descenso se debe a la caída de los créditos y de los impagos, de manera especial estos últimos.

En concreto, el volumen total de créditos se situó en 1,167 billones de euros, frente a los 1,168 billones que se fijaron en agosto, en tanto que los dudosos bajaron a 52.650 millones, 1.851 millones menos que el mes anterior.

Del mismo modo, según la información facilitada ayer por el Banco de España, bajó la mora registrada por los establecimientos financieros de crédito o EFC, hasta el 6,59% desde el 7,05% anterior, lo que constituye el ratio más elevado desde julio de 2016.

De esta forma, el indicador retoma su bajada, contenido por las diferentes medidas de apoyo establecidas por el Gobierno de Pedro Sánchez para estimular la economía, afectada por la pandemia de coronavirus, y también por las moratorias para hipotecas y préstamos de consumo que después fueron ampliadas de forma voluntaria por las propias entidades.

Gracias a estas ayudas muchas familias redujeron temporalmente la cuota mensual de sus créditos, al pagar solo intereses, con lo que aplazan e, incluso, evitan ser considerados morosos, condición que se da cuando han pasado al menos 90 días desde el primer impago.

La banca española había concedido 1,35 millones de moratorias de créditos hipotecarios y de consumo a sus clientes hasta finales de septiembre, con un saldo total pendiente de amortización de poco más de 52.000 millones de euros.

Esas cifras incluyen tanto las moratorias legislativas, es decir, las de aquellos afectados por la crisis del coronavirus que cumplían los requisitos fijados por el Gobierno, como las sectoriales, en las que la propia banca flexibilizó los criterios con la idea de que más personas pudieran beneficiarse.