Con 18 años empezó como músico callejero y estudió producción musical, ¿cómo fueron esos primeros años?
A mí el gusto por la música me viene de mi tío, que empezó a tocar la guitarra, y por él me metí a hacer clases, aunque luego no practicaba nada (ríe). Las clases me funcionaban más como terapia: hablaba con mi profesor sobre temas de filosofía, de política, de arte... Pero poco a poco fui desarrollando el hábito de la música, y llegó un punto en el que probé a cantar y tocar a la vez. Toco en la calle desde los 18, desde que lo probé cuando un chico me dejó hacer una canción con él. En esa época me fui a Madrid a estudiar, tuve diferentes incursiones en la universidad, pero al final lo dejé y me metí a estudiar producción musical. No fue hasta después, cuando me mudé solo a un pueblo, cuando empecé a componer seriamente. Prácticamente todos los temas han salido de ese retiro.
Acaba de publicar su primer disco, ‘Un naufragio de luz’. Ha sido un proceso largo de ir mostrando todas las canciones. La primera la publicó en plataformas en abril de 2024.
Sí. El factor económico tuvo que ver, ya que hice todo en dos grabaciones para ir ahorrando para poder pagar. Hice una primera grabación de cinco canciones y luego una de siete. Mientras tanto, iba componiendo los arreglos instrumentales, de bajo, batería… Mi amigo Aitor Alzugaray me ayudó a hacer las guitarras eléctricas y llevaba lo que tenía al estudio. Saqué las primeras canciones y mientras tanto seguía componiendo. Ha sido un proceso de pasito a pasito.
El disco tiene muchas referencias a la Grecia clásica, empezando por la primera canción, ‘Penélope’. ¿Qué influencia han tenido en usted los mitos clásicos?
Al ser una propuesta autoral en la que mezclo música de banda con letras trabajadas, más tendentes al género de autor, y ser algo muy personal, está todo el disco influido por la literatura que leo desde pequeño. Siempre me ha gustado mucho leer. Y al final, no sé decir por qué, pero es verdad que los mitos y las historias griegas me tocaron desde pequeño. Entonces, creo que ese es el barro en el que se forma lo que me gusta.
El disco tiene un carácter intimista, introspectivo en ocasiones. No es una música para desconectar y no pensar, sino para conectar con lo que se está contando.
Está claro que vivimos en tiempos donde la atención está cada vez más mermada. Mi idea era combinar un sonido de banda con letras un poco más trabajadas, y quería que la música fuese el envoltorio donde luego viniese la letra. La intención era que entrase por los oídos y cada vez que la escuchases te fueses quedando más con el texto.
Son doce canciones, cada una con un tema, pero ¿cree que hay una unidad en todas ellas? Hay varias canciones que parecen apuntar hacia una búsqueda.
El mismo proceso creativo en realidad ya te lo exige, porque por un lado tienes que mirar dentro de ti, pero también tienes que salir. Es una especie de caminar sobre la cuerda floja entre estas dos cosas, porque si solo miras dentro, te olvidas de lo de fuera y acabas siendo demasiado... No sé si decir ombliguista, pero sí que pierdes perspectiva del mundo. Y en cambio, si haces lo contrario, pierdes precisamente esa mirada interna que es absolutamente necesaria también en tiempos como los que ahora corren, en los que los estímulos son tan grandes que hacer una introspección cada vez es más complicado. Sí que hay una búsqueda en cada canción, una búsqueda también de conocerme y de conocer a los demás. Y luego también una suerte de escribir historias porque, a raíz de esa introspección y esa mirada externa, uno al final puede empatizar con un personaje de ficción y darle un poco más de vida.
“Toco música en la calle desde los 18 años, desde que lo probé un día cuando un chico me dejó hacer una canción con él”
En la canción ‘Huyendo conmigo de mí’ hay una cierta autoexploración hacia adentro y hacia el mundo. ¿Qué significa esa canción para usted?
Representa ese no encontrarte y no saber qué es lo que quieres o qué es lo que buscas. Por eso en la canción se plantea el viaje como algo estimulante a lo que uno aspira. Pero, por otra parte, está el saber si la solución es irme de donde estoy o simplemente necesito un cambio dentro de mí porque hay algo con lo que no estoy conforme, por ejemplo. Lo de huir conmigo de mí implica esa duda sobre no saber bien si decantarme por una cosa o por la otra.
Hay varias canciones en las que se habla sobre el amor desde perspectivas muy diferentes.
Muchas veces cuando hablas del amor creas una figura que es simplemente un espejo. En Cada vez, por ejemplo, me invento una figura a la que le digo las cosas, pero en realidad me estoy mirando al espejo. Es una canción que, en realidad, habla del tedio, de, como decía Ezra Pound, pasar por la vida como un ratón de campo sin agitar la hierba. Pero muchas veces la canción se la diriges a alguien. En Penélope, la figura del amor real sí que está muy presente. Es una historia de verdad. Utilizo un arquetipo literario, pero la canción habla de una vivencia personal.
En ‘La llama del hogar’ hace un homenaje a su amona. ¿Cómo surge esa canción?
Escuché una canción de folk, con un riff de guitarra, y me dije, “voy a intentar hacer algo parecido”. Empecé a trastear un poco con la guitarra, le cambié la afinación… Y a partir de ahí, al empezar a escribir, me di cuenta de que le estaba haciendo la canción a mi abuela. No tenía la intención, pero surgió de forma natural, quizá también por el estilo de música. El folk siempre te acerca un poco a la tierra y a las raíces. Decidí hacer una biografía de ella. Fui preguntando a la familia y en La llama del hogar narro toda su vida. Cuando acabé de escribir, cogí el coche y me fui a Oteiza de la Solana, en Navarra, donde nació mi abuela. Pregunté por el lucero, el que gestionaba el cableado eléctrico, que era mi bisabuelo. Estuve hablando con los ancianos más ancianos que encontré. Al acabar, me senté en unos bancos que daban a unos campos dorados y canté la canción. Puede sonar un poco cursi (ríe). Pero me apetecía hacerlo para cerrar este episodio que para mí fue muy bonito.
“Al ser una propuesta autoral muy personal, el disco está claramente influido por la literatura que leo desde pequeño”
Ha grabado en Estudio Uno, un estudio importante de Madrid. ¿Cómo fue esa experiencia?
Cuando llegas por primera vez impresiona. Es mi primer disco, la primera vez que grababa una canción, e ir a un estudio que ha trabajado con gente como Robe, de Extremoduro, Jorge Drexler, Leiva, Fito... Te sientes al principio un poco intimidado. Pero la verdad es que las personas que lo dirigen son muy majos y fueron muy empáticos con la situación en la que estaba. Tuvieron bastante respeto por la intimidad del proceso de la propia grabación y de la producción. Y tuve la suerte de contar con músicos muy importantes como el bajista Manolo Mejías, que toca con Leiva y ha trabajado con Amaral o Mikel Erentxun, y Chilo, que ahora mismo está con Rulo y la Contrabanda y que ha estado también con cantantes como Manuel Carrasco. Fue un parque de atracciones muy intenso, me lo pasé muy bien. Pero también fue un foco pequeño de ansiedad por saber si iba a dar la talla.
Para este disco ha trabajado con diferentes músicos que le han ayudado.
Sí. Yo componía la canción, hacía una especie de maqueta y después un esbozo de todos los instrumentos. De guitarra eléctrica, de batería, de bajo. Para dar eso a los músicos y que ellos le den vida. Uno cuando lo hace a ordenador tiene sus grandes limitaciones. Luego, en el estudio, fue una barbaridad. Cuando llevé mi maqueta, me encontré con dos músicos que me arreglaron toda la parte rítmica. Chilo, por ejemplo, borraba todo lo que había hecho yo, y empezaba de cero. Y se hacía unas líneas de batería increíbles.
¿Qué planes tiene para los siguientes meses?
Estoy buscando banda. El propósito que tengo este año es encontrar mínimo un batería y un bajista para poder sacar la propuesta adelante en directo. Cuento con Aitor (Alzugaray) y para hacer un formato acústico estamos bien los dos, pero para dar bien el show necesitaríamos mínimo dos personas más, batería y bajista.
¿Dónde se le puede encontrar?
Estoy en YouTube y Spotify con el nombre de Garciarena y en Instagram como @garciarena__. En esta red social hay un formulario en el que se puede hacer la compra del disco en físico.