Iker Galartza
actor de 'Irabazi arte' en ETB-1

Iker Galartza: "He hecho televisión, teatro, pero siempre he sido payaso. Desde los 17 años me he puesto la peluca"

30.08.2021 | 00:26
Iker Galartza: "He hecho televisión, teatro, pero siempre he sido payaso. Desde los 17 años me he puesto la peluca"

Es uno de los protagonistas de la serie para ETB-1 que produce Pausoka 'Irabazi arte' y que se ha rodado en Euskal Herria durante este verano

donostia Iker Galartza combina circo e interpretación. Siempre se ha sentido muy unido al mundo circense y ha creado Gure Zirkua, el único circo ambulante en euskera. Actualmente esta trabajando en la serie que próximamente emitirá ETB-1 y que está destinada al público juvenil, Irabazi arte. Una historia que gira en torno a un equipo de fútbol femenino, y aborda temas y valores muy importantes como las mujeres en el deporte, la solidaridad y la amistad. Galartza es el entrenador del un equipo de jovencitas. Es un lugar en el que no quiere estar porque piensa que puede aspirar a cargos más importante. Sin embargo, no dejará de luchar por su equipo en todos los niveles.

'Irabazi arte', nuevo trabajo para usted en ETB-1. Todo un regalo en los tiempos que corren, ¿no?

— Un regalazo. Viene bien una historia nueva, es un refresco. En los últimos años he estado haciendo lo mismo casi siempre con el tema de los vascos a vueltas...

¿'Allí abajo' o 'Vaya semanita'?

—Sí. He estado muy a gusto, pero me apetecía hacer otras cosas. Poder grabar con chavalas de 17 años es un placer. Tienen toda la ilusión del mundo, todas la ganas, tienen ganas de aprender y toda la vida por delante para poder hacerlo. Irabazi arte es algo nuevo para mí y estoy deseando que salga bien y poder verla durante mucho tiempo. Hacer este trabajo me ha dado mucha energía.

¿Cómo es su personaje? Es de comedia.

—No. Yo he querido que no se vaya a la comicidad, me lo han permitido y, es más, me lo han pedido. Mi personaje es el de un entrenador que no quiere entrenar a chavalas. Es un entrenador con una trayectoria amplia y con mucho prestigio, según él. No tiene mucha oferta de trabajo, pero que le haya caído entrenar a chicas no le hace mucha gracia.

Un tanto machista, ¿no?

—No. Pero el quería hacer otras cosas. Ahora tendrá que pelear con las chicas, con el presidente del club y con la situación que se le presenta en esos momentos. Es un personaje que evoluciona y me ha gustado mucho trabajarlo metiéndome en esta historia con estas chicas.

La ficción no es un formato habitual en ETB.

—No es lo que más hace, pero tampoco es que no haga nada y cuando lo hace, lo hace bien. Con Go!azen ha acertado. Espero que también haya acertado con Irabazi arte. Es una historia ligera y entretenida hecha para chavales. Es importante que los chavales tengan opciones para divertirse en euskera. En muchas casas ya es una opción que los viernes la familia tenga pizza y Go!azen. Esperamos que también nosotros seamos ese tipo de opción. Teniendo tres hijos, me alegro de que ETB apueste por estas series para consumir en euskera producto nuestro. Al final invertir en la juventud y es también invertir en el futuro.

Se siente más cómodo trabajando en euskera que en castellano, ¿no?

—Sin duda. Es mi lengua materna y con la que yo me comunico con mis hijos, con mi familia y con mis amigos. Cuando hablo en euskera no tengo que cambiar el chip. Me es más fácil estudiar los guiones en euskera. Cuando trabajo en mi idioma tengo la habilidad de nunca quedarme callado...

Es más capaz de improvisar, supongo.

—Sí. Cuando se te va el texto y piensas: Por si acaso digo esto, a ver si salgo del atasco. No tengo problemas en hacerlo en euskera. En castellano me quedo totalmente en blanco y no salgo.

¿Algún otro proyecto entre manos?

—Estoy con Gure Zirkua. Es el primer circo itinerante en euskera. Vamos de pueblo en pueblo. Hemos estado tres meses por Bizkaia y ahora estamos en Orio y después nos vamos para Navarra.

¿Qué es para usted este circo?

—Mi proyecto personal. Voy por los pueblos con una carpita y con mi familia. También hay artistas de circo. Si sale una serie como esta, puedo compaginarla con los trabajos del circo. En invierno se para. Este año volveré al teatro, hace cinco años que no me subía a un escenario y empezaba a estar con mono. Voy a hacer una gira de invierno con Zuhaitz Gurrutxaga. Iremos los dos mano a mano allí donde nos llamen.

¿Tenía afición al circo? No sorprendió mucho cuando anunció que montaba uno.

—Siempre pensaba por qué aquí no teníamos ningún circo vasco. Siempre oyes el circo alemán, el circo francés, el italiano, el circo de Moscú... Pero no había circo vasco. Soy un amante del circo y de las artes circenses. Nunca he conocido algo tan completo como el circo. Combina acrobacia, música, danza, interpretación, teatro. Hay expresión corporal, expresión de voz. Es un todo dentro del mundo artístico. El circo es el origen de todo.

Ya. De acuerdo, pero de ahí a montarse un circo...

—Siempre he pensado que tenía que hacer algo para revitalizar algo que ha durado y perdurado a través de los siglos. Me centré en crearlo y tuve la suerte de que en Allí abajo gané bien durante cinco temporadas y lo invertí en hacer realidad este proyecto.

¿Arriesgado?

—No lo sé. Otros invierten el dinero en otras compras, en otros sueños y yo lo invertí en el mío, crear un circo itinerante en euskera. Cada uno debe hacer realidad sus sueños. Yo no soñaba con un coche mejor o con otra cosa, yo quería mi circo y hacer reír con él. También quería que se fomentara el circo en euskera. Así que este es uno de mis sueños cumplidos.

¿Qué tiene usted de Poxpolo, su payaso circense?

—Lo tiene todo. Iker Galartza quiere decir muchas cosas que no puede, pero sí lo puede hacer Poxpolo. Con Poxpolo se levanta el filtro que tiene Galartza. Un payaso debe ser transgresor. No tiene que callarse aunque meta la paga. Un payaso lo mismo te puede hacer reír que llorar y puede despertar mucha ternura. No sé si Iker Galartza puede conseguir todo esto. Poxpolo me da esa oportunidad.

No está mal como terapia.

—De verdad que no. Me da la oportunidad de sacar todo lo que llevo dentro: lo bueno, lo divertido, lo travieso, lo irónico, lo sarcástico, la tristeza...

Parece que tiene sucesión en el circo, sus hijos también colaboran, ¿no?

—Ellos tienen dos opciones, estar en la caravana haciendo dibujos o participar de esta aventura. Nunca les he obligado a nada. Solo les doy herramientas de trabajo, les doy una pista y la oportunidad de hacer cosas. Todo es como un juego en el que ellos van dominando poco a poco lo que hacen y van perdiendo miedo al público. Nunca les digo: Cuando seáis grandes artistas... No les digo: Cuando seáis lo que queráis ser, llevaréis esto dentro como la gran aventura que es. El circo te exigen confiar en el compañero, confiar en ti. El circo te da cosas que hoy en día son muy importantes en la vida y que a veces no las tenemos en cuenta. Pienso que para la vida, el circo les vendrá muy bien.

¿Cuánto tiempo lleva haciendo de payaso?

—Está peluca me la puse cuando tenía 17 años y ahora tengo 44. Fue el principio de todo. Para Goenkale me llamaron por eso, porque me habían visto de payaso y querían que diera un toque cómico a la serie. No sé cuánto tiempo llevo en esto, no soy de aniversarios ni de celebrar acontecimientos de números redondos. Soy de seguir, seguir y seguir. No cuento los años de las cosas que me llenan, son parte de mi vida. He hecho series, he hecho teatro, pero nunca he dejado de ser payaso. Ha ocurrido que he hecho más series, pero, aunque fueran pocas funciones, había que llevar el pan a casa, nunca he dejado de ponerme la peluca. Es una parte tan importante de mi vida que no puedo dejarla atrás.

Los payasos hacen reír, pero son una profesión muy seria, ¿no?

—Es un trabajo de mucha responsabilidad. Cuando uno siente la obligación o la responsabilidad de hacer reír, es el momento en el que se pone serio. Te planteas cómo vas a conseguirlo y es muy frustrante a veces pensar que lo has intentado y que no ha salido. Ser payaso es un trabajo muy difícil e incluso se ha llegado a menospreciar en el propio mundo de los actores: Yo soy actor, no soy un payaso. Suelen decir. Pues yo les digo que es mucho más fácil ser un actor. Yo soy un payaso y me tomo muy en serio mi profesión de hacer reír.

¿Cuáles son los ingredientes del buen payaso?

—Ja, ja, ja... Sacar toda la ternura que llevas dentro, todo tu amor, todo tu humor y debes hacerlo desde el respeto y partiendo de saber reírte de ti mismo. Con estos mimbres puedes enfrentarte al público e intentar convencerlo. Fácil no es, imposible tampoco.

¿Nadie le dijo que estaba loco invirtiendo su dinero en un circo itinerante?

—Alguno sí. Luego con el tiempo te das cuenta de que igual te dijeron que estabas loco porque te tenían envidia. Hay gente que tiene envidia de la gente que lo arriesga todo para cumplir un sueño. Muchos me han dicho que el circo no está de moda, que el circo está acabado. Pero también te digo que en estas ocasiones suelen aparecer los amigos de verdad. El amigo que es abogado o que es funcionario y que sin ninguna necesidad te dice: Iker, no te preocupes. Esto lo voy a hacer yo. Es cuando te das cuenta que los amigos siempre aparecen.

 


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