El Gobierno francés analiza este lunes de urgencia nuevas opciones contra la explosión de nuevos casos de covid, debido a la alta contagiosidad de la variante ómicron.

Un Consejo de Ministros extraordinario tiene previsto aprobar el proyecto de ley que hará que la única forma de conseguir el pase sanitario sea con una pauta completa de vacunación, sin la posibilidad de realizarse test de forma habitual.

El calendario legislativo se ha adelantado debido al avance de ómicron, y la Asamblea Nacional comenzará a debatir el texto este mismo miércoles con vistas a una posible aprobación a mediados de enero. El objetivo es convencer por la vía de los hechos a los irreductibles a la vacuna: algo menos del 10 % de la población elegible rechaza inocularse.

Además, un Consejo de Defensa estudiará también hoy posibles nuevas medidas para aprobar de forma inmediata con el objetivo de contener esta nueva quinta oleada de la pandemia.

Más de 100.000 casos el sábado

Las dos reuniones, durante la tarde de hoy, llegan con el país sufriendo nuevos récords diarios de contagios, y la barrera de los 100.000 diarios se superó el sábado (104.611).

El domingo se contabilizaron 27.700 contagios, pero al ser un fin de semana y festivo muchos laboratorios y farmacias estaban cerrados, por lo que se tema una nueva explosión de casos desde hoy.

Los expertos prevén que se habrán alcanzado los 200.000 contagios diarios para mediados de enero. La tasa de incidencia nacional era de 712 por cada 100.000 habitantes en una semana, también un nuevo récord, pero en la región de París está disparada en 1.346.

Sin embargo, el Ejecutivo no tiene previsto adoptar decisiones drásticas, debido a que la situación hospitalaria no es grave gracias a que ómicron causa en general cuadros leves.

No serán medidas drásticas

La proximidad de las elecciones presidenciales de abril, para las que quedan menos de cuatro meses, tampoco sería ajena a este plan de no tomar medidas duras por ahora, avanza la emisora pública France Info.

Así, no está previsto que haya un toque de queda para la noche del 31 de diciembre y tampoco retrasar la vuelta a las escuelas tras las vacaciones navideñas, prevista para el 3 de enero, una medida que habían pedido expertos en sanidad y algunas figuras de la oposición política.

Sí podría aprobarse el uso obligatorio de mascarillas en el exterior en el centro de las grandes ciudades.

Y parece haber bastante consenso en la reducción del período de cuarentena de 10 a 7 días para quienes han estado en contacto con un caso positivo pero tienen la vacunación completa, con el objetivo de que la avalancha de bajas médicas tenga el menor impacto posible en el funcionamiento de la economía y los servicios públicos.

El Ejecutivo también tiene que estudiar las últimas recomendaciones de la Alta Autoridad Sanitaria, que incluyen la posibilidad de que la tercera dosis de refuerzo de la vacuna se pueda inocular tres meses después de la anterior (inicialmente fueron seis, ahora son cinco). Estaba previsto que fueran cuatro meses desde el 3 de enero, pero el Ministerio de Salud lo adelantará a hoy.

Otra recomendación de los expertos es inyectar la tercera dosis a los adolescentes de entre 12 y 17 años con problemas de salud que les hacen más vulnerables al virus.