Euskadi tendrá un nuevo modelo de atención a menores víctimas de delitos sexuales

El programa Barnahus ofrece espacios seguros a los jóvenes para poder testificar

01.07.2021 | 00:35

Donostia – El Gobierno Vasco prepara la implantación en Euskadi del programa Barnahus, un modelo de atención a menores víctimas de delitos en un mismo espacio en el que los afectados pueden proporcionar un testimonio "detallado y completo" de lo que han vivido, "lejos de hospitales y comisarías".

Son los representantes de los estamentos que intervienen en el caso, tanto judiciales como sociosanitarios, los que se desplazarían a ese lugar "seguro" que se habilitaría gracias a esta iniciativa, que está siendo desarrollada en coordinación con Save the Children.

De este proyecto habló ayer en Donostia la consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, durante la inauguración del curso de verano Memoria de testigos y sistema legal, que se extenderá hasta mañana y que abordará "las buenas prácticas que mejoren la intervención de los expertos en la obtención y valoración de los testimonios".

"Tratamos de crear un espacio seguro para atender a los niños, niñas y adolescentes, donde pueda realizarse una evaluación, minimizando los efectos traumáticos y maximizando la posibilidad de obtener evidencias físicas y psicológicas", explicó la consejera sobre el modelo de las Casas de los Niños (Barnahus en islandés) que surgió en 1998 en Reikiavik, donde se creó el primer centro dirigido por el sistema de protección para evaluar a los menores y adolescentes víctimas de abuso sexual.

Artolazabal apuntó que su departamento espera tener listo el programa piloto de Barnahus para 2022 y que será implantado en uno de los tres territorios históricos, aunque todavía no se ha determinado en cuál.

Asimismo, destacó que el valor de Barnahus es que "se reducen las fuentes de revictimización y, al ofrecer garantías de obtener un testimonio en condiciones de seguridad y tranquilidad, aumenta las posibilidades de concluir satisfactoriamente la investigación de hechos de por sí complejos de acreditar".

Aunque este programa está pensado para las víctimas de violencia sexual, "está abierto en el futuro a víctimas de otros tipos de violencia".

Artolazabal reconoció que poner en marcha Barnahus requerirá de un trabajo en "estrecha colaboración" entre el programa y el equipo psicosocial "para determinar qué menores serán objeto de entrevistas exploratorias y extendidas, y cuándo y cómo se procederá a la transición a la entrevista forense".

El programa piloto contará con "un equipo humano formado por profesionales de la psicología y el trabajo social; un equipo especializado en victimización infanto-juvenil y formación específica sobre el proceso penal, el Estatuto de la Víctima y el trabajo social".

El curso contará con la participación, entre otros, del fiscal islandés Kolbrun Benediktsdóttir y de la directora general de Atención a la Infancia y la Adolescencia de Catalunya, Ester Cabanes, quien hablará sobre la experiencia catalana en la reciente implantación de un modelo que ha llegado también a otras comunidades autónomas como Cantabria.

Según indican los Cursos de Verano, en 2020 el equipo psicosocial recibió 933 demandas de intervención pericial en materia civil. Además, hubo 1.334 demandas de informes en materia penal de menores.

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