Una única salud

Comunicación y expertos

13.06.2021 | 01:08
Imagen de archivo de Fernando Simón.

bajo a Maialen, la frutería y carnicería fetén del barrio, a por una bolsa de cordero asado a baja temperatura y me ofrecen un papelote. Imagino que se trata del consentimiento informado. Al leerlo, compruebo que son las instrucciones para el último toque y para ahorrar energía en el horno. Muy oportuno, con esta subida de tarifas para pagar las canonjías a los más de 40 peperos y sociatas, beneficiarios de un sillón en los consejos de las eléctricas por mor de las puertas giratorias, que aportan sus vastos conocimientos en vatios, voltios, ohmios y amperios.

La oficina de prensa de una persona VIP, además de analizar toda la información que se publique o emita en los medios sobre ella y escribirle algún discursito y divulgarlo, se afana en que los medios le hagan referencias positivas, neutralicen las negativas, le dediquen espacio y foto y resalten alguna perogrullada como si de una sesuda reflexión se tratara. Salir en la tele es lo más. Para ello utilizan, con largueza y sin pudor, el presupuesto, las filtraciones, las exclusivas y la publicidad institucional. He conocido políticos que diseñaban su actividad cotidiana en función de los medios. Algunos casos eran de paranoia. Recuerdo a algunos concejales donostiarras frivolones, hoy altos cargos, y su deseo obsesivo de salir en su periódico madrileño y a ser posible en portada. La foto es lo más importante. Lo mismo comiendo un pintxo, en un desfile de modas o en un museo. En la inauguración de unas jornadas sobre residuos, plásticos en la mar, incineradoras, economía circular o energías verdes, o en suplementos publicitarios. Estas reiteraciones y su afán de ser conocidos llegan a ser patéticas y provocan hilaridad, amén de jocosos comentarios. Además, suele tener un efecto boomerang.

Comunicar es un conjunto de técnicas para transmitir una información. En nuestro caso, de la administración sanitaria, a la sociedad. Exige elaborar un mensaje transparente, coherente, lógico y comprensible para la ciudadanía con el objetivo de obtener su colaboración. La berlanguiana arenga "como alcalde vuestro que soy", ya no sirve. Desde el inicio de la pandemia, tanto el Ministerio como el Departamento vasco no han sabido conectar –comunicar– con la sociedad. Según Ignacio Sánchez-Cuenca, la confianza en los partidos políticos sigue estando por los suelos, en torno al 10% –a mí me parece mucho–, similar a Francia o Grecia. En Italia y Portugal es un poco más alta.

Es habitual que los políticos en ejercicio se parapeten detrás de unos asesores externos para utilizar perversamente sus informes. Si las cosas vienen mal dadas, les endosan el fracaso, mientras que, si ocurre lo contrario, se atribuyen para sí los éxitos. En los Presupuestos Generales de 2021, el Gobierno Sánchez incluye 1.212 expertos y asesores, de los que 114 sólo tienen el graduado escolar y únicamente 668 son titulados superiores. La brecha de género alcanza los 15.000 euros entre los hombres y las mujeres. El coste medio anual del asesor es de unos 55.000 euros por contratado. ¡Que no decaiga la juerga!

Hay una Comisión de Salud Pública, cuya composición es de carácter reservado, por lo que desconocemos las trayectorias profesional y académica –con la personal nos llevaríamos sorpresas– de sus componentes, que ha propuesto a la desnortada ministra canariona el levantamiento del estado de alarma, traspasar la gestión de la pandemia a las CCAA y en su caso al Supremo, decantarse por unas farmacéuticas en detrimento de otra, no aceptar la decisión de la EMA respecto a la segunda aplicación de AstraZeneca, dar a elegir vacunas al personal, liberalizar horarios de ocio nocturno, invadiendo competencias y tensionando las relaciones con las CCAA en el mismo tono que nuestra Go-tzone Sagarduy, para luego recular y sólo recomendar, ofrecer barra libre a la entrada del turismo británico y recibir un corte de mangas por respuesta y, últimamente, vacunar a la selección la víspera de un partido, aunque los anticuerpos no sean efectivos hasta pasadas dos semanas, "por lo que representa". Esperpéntico.

En Euskadi, el pomposamente denominado por el lehendakari comité técnico-científico, LABI, aunque ignoremos quiénes son los técnicos y quiénes los científicos y sus respectivos recorridos profesionales, sugieren solicitar el consentimiento informado a quien desea completar la pauta con la misma vacuna –más de 80.000 díscolos– lo que, en cualquier otra situación, sería lo más lógico. En este caso conocemos a su coordinador, ayer hábil en el trazado de autovías a Navarra, hoy arrepentido y reconvertido. Estómago agradecido.

Unos expertos independientes, solventes, acreditados y responsables, de reconocidas trayectorias, percibiendo sus honorarios, pueden soportar las presiones de los políticos y de terceros, laboratorios farmacéuticos incluidos y con la firma de la cláusula de confidencialidad, garantizar la ausencia de filtraciones, ofreciendo mucha más garantía, confianza y seguridad a la ciudadanía, que una selección de cargos políticos, funcionarios y burócratas del partido, ramoneadores del poder y pesebreros, que son los que marcan los criterios para afrontar la pandemia.

Una referencia a la gripe aviar H10N3, diagnosticada a un hombre de 41 años de la ciudad china de Zhejiang en la provincia de Jiangsu. Es el primer caso descrito en humanos. Parece ser una cepa poco patógena del virus de las aves de corral sin capacidad de infectar eficazmente a los seres humanos. El riesgo de que se propague a gran escala es extremadamente bajo.

Otra zoonosis (de animales a personas), aunque los veterinarios seamos los olvidados en todos los comités "técnico-científicos" por los políticos y sus asesores que todo lo saben. Es lo que hay y de donde no hay, no se puede sacar.

Ya vale de miserias. Hoy domingo, calabacines rellenos, itxaskabra al horno y tarta de queso de La Viña. Txakoli Urruzola. Con la peli alemana de ETB2, el escocés.

 

He conocido políticos que diseñaban su actividad cotidiana en función de los medios

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