Los centros educativos tendrán una sala de aislamiento para limitar los contagios

El personal de Infantil y Educación Especial tendrá que protegerse con EPI para disminuir el contacto biológico

08.08.2020 | 01:27
Los estudiantes con síntomas compatibles con COVID-19 deberán entrar en la sala de aislamiento con mascarilla y su familia llamar a Atención Primaria. Foto: Efe

donostia – Todos los centros educativos de Euskadi habilitarán una sala de aislamiento para limitar situaciones de contagio en caso de que un estudiante o un profesional presente sintomatología compatible con COVID-19. La persona que tenga fiebre, tos o tenga sensación de falta de aire deberá acudir con la mascarilla puesta a esta sala, que dispondrá de buena ventilación y una papelera de pedal con bolsa, mascarillas e hidrogeles. Una vez en la sala, la dirección o la persona responsable de prevención COVID-19 del centro contactará con la familia para que lleve a su hijo a casa y llame a Atención Primaria. En caso de que el resultado de la PCR fuera positivo, se procedería a rastrear y aislar a todos los contactos del centro por lo que la organización de los grupos estables de convivencia –conocidos como clases burbuja– posibilitará una rápida contención del foco.

Así se recoge en el documento que el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales (SPRL) del Departamento de Educación ha remitido a todos los centros educativos con las medidas de seguridad que deben incluir sus planes de contingencia para que la vuelta al cole sea segura en cualquiera de los escenarios previstos. Con este protocolo de actuación para la detección precoz y respuesta se evitaría el cierre preventivo de los centros ante la menor sospecha de un caso de coronavirus, tal y como sucedió en el colegio Jesuitas de Donostia, cuya dirección decidió suspender en junio las clases presenciales de 4º de la ESO y 1º de Bachillerato y acabar el curso a distancia tras detectarse un caso sospechoso de COVID-19 que dio negativo en la prueba un día más tarde.

Además de detallar las medidas para mantener los centros escolares saludables –prácticamente calcadas a las del protocolo que Prevención publicó en mayo– este último documento presta atención a la labor de coordinación de los colegios con los agentes implicados en la tarea de contener los contagios: familias, Atención Primaria, Salud Pública, Servicio de Prevención de Osalan, Vigilancia Epidemiológica, Servicios Sociales en caso de alumnado en situación de vulnerabilidad y entidades locales.

En primer lugar, los Servicios de Prevención Laboral de Educación recomiendan que al margen de los equipos directivos, cada centro cuente con una persona o un equipo de trabajo COVID-19 formado por distintos estamentos que actúen de enlace con su servicio, garanticen que se cumplen las medidas de seguridad implantadas e informen a toda la comunidad educativa de las acciones y situaciones que se puedan dar relacionadas con la pandemia.

"Existirá una coordinación fluida entre el centro educativo y el Servicio de Prevención para organizar la gestión adecuada de los posibles casos y el estudio y seguimiento de contacto en trabajadores y con Salud Pública para la comunicación de casos del alumnado". La idea es ayudar a actualizar la plataforma GO. Data, el programa de gestión de la OMS que emplean los rastreadores de la red sanitaria. El texto también incide en la limitación de los contactos. Entre otras acciones se crearán los grupos burbuja a los que se pretende mantener aislados de otros grupos en las zonas comunes, como los pasillos o patios, así como en las entradas y salidas.

Los centros deberán hacer encaje de bolillos para cuadrar los horarios y redactar su protocolo de circulación y desplazamientos dentro de sus instalaciones para garantizar la limitación de contacto físico en el día a día y en todas las etapas.

Sin besos en Infantil Otras de las novedades que introduce el documento respecto del publicado en mayo son las que afectan a Educación Infantil y Educación Especial. Estos estudiantes están exentos de llevar la mascarilla porque su uso no es recomendable en menores de tres años ni en personas con discapacidad o en situación de dependencia que les impida ser autónomas para quitarse la mascarilla.

Precisamente, la corta edad y las características especiales que de este colectivo, cuya presencialidad será prioritaria en caso de que empeore la situación sanitaria, hacen que el contacto físico con las cuidadoras y docentes sea muy estrecha. Por un lado, se les aislará en grupos de convivencia estables y por otro, el personal deberá llevar EPI de protección respiratoria y ocular, ropa de trabajo, guantes para los cambios de pañales e incluso delantales desechables, según el riesgo.

El Servicio de Prevención justifica la obligatoriedad de los EPIs para este personal porque "es importante consolar a los alumnos y puede ser frecuente la necesidad de tenerlos en brazos o tener una interacción cercana con ellos para su adecuada atención". No obstante, el protocolo recomienda "evitar besar en la cara y manos para disminuir el contacto biológico", así como llevar el pelo recogido y no llevar anillos, pulseras y colgantes. También sugiere lavar a diario la ropa de trabajo o la bata. Además las familias, todas las familias, tienen vetado el acceso a los centros educativos a no ser que sean requeridos, de modo que los profesores serán los que se encarguen de acompañar a los escolares que no sean autónomos en las entradas y salidas.