El legado del 8M

07.03.2020 | 23:36
Manifestación del 8M del pasado año por las calles de Donostia.

Hoy hace dos años que la calle explotó tiñéndolo todo de color morado. Pocos auguraban semejante movilización: "Nadie sabía lo que estaba pasando en el interior de cada mujer. Aquel día, salimos a la calle y fue el momento de encontrarnos".

El 8M de 2018 supuso una eclosión. La huelga general anunciada por los colectivos feministas, envuelta en la polémica desde su mismo anuncio, fue todo un éxito. Se fue gestando día a día, pero no explotó hasta el mismo 8M, con una respuesta que desbordó las calles de Euskadi y mucho más allá. Era una ola gigante, un tsunami, pero no se sabía si al romper en tierra firme se disiparía. Su consagración llegó un año después, en 2019. Las mujeres, de forma masiva, y muy especialmente en Euskadi, mantuvieron el pulso y se echaron nuevamente a la calle en otra huelga general que esta vez no pilló por sorpresa a nadie y, además, reclutó para su causa a muchos hombres.

Hoy, 8 de marzo de 2020, no hay huelga general, porque es domingo, pero se esperan nuevamente movilizaciones masivas. ¿Mantendrán la intensidad de las ediciones precedentes? ¿Seguirá creciendo la ola? ¿Qué ha supuesto el 8M en estos dos años? ¿Se ve su fruto? Estas son las reflexiones de dos convencidas de la causa. Puntales de la igualdad: la rectora de la Universidad pública vasca (UPV/EHU), Nekane Balluerka; y la presidenta de la sala de de lo Social del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), Garbiñe Biurrun.

en la universidad...

Nekane Balluerka

Estereotipos

Balluerka ha vivido de cerca este movimiento. "Yo creo que la ola que se produjo hace dos años supuso un punto de inflexión, porque sobre todo se produjo a nivel internacional, y aglutinó a mujeres de todas las generaciones y muchas nacionalidades. Y creo que es una ola imparable. No tiene vuelta atrás", zanja.

Sin embargo, "sí hay dos cosas" que "preocupan" a la rectora de la UPV/EHU: "Los estereotipos de género y conductas que vamos adoptando. Ese decirle a un niño, qué txapeldun eres; y a una niña: qué formal y qué responsable eres. Esos estereotipos provocan que las mujeres sean más autoexigentes y se atrevan menos a puestos de responsabilidad. Y hay que romper eso para que se produzca la verdadera igualdad".

Sin duda, y eso no lo esconde, el impulso del 8M ya ha provocado efectos, mejoras, avances. "Las chicas están cada vez más empoderadas, están cubriendo más espacios y son más reivindicativas, pero todavía, y eso lo vemos en el ámbito de la Universidad, no escogen las ingenierías, pero sí las matemáticas, en las que antes estaban bastante por detrás". De este modo, dice, "se van haciendo espacios mas igualitarios".

El segundo problema, en su opinión, es más grave. Sangrante. "Donde creo que nos falta camino por recorrer es en las violencias de género. Están aflorando casos que indican que es un problema todavía muy enraizado en la sociedad, aunque al mismo tiempo cada vez hay una parte de la sociedad que lo admite menos. El debate está aflorando, como se ve con la nueva ley de libertad sexual, más conocida como del solo sí es sí. "Una ley con la que estoy completamente de acuerdo", reconoce Balluerka.

Para la rectora, el hecho de que este año el 8M caiga en domingo y no conlleve una huelga general, aporta, sin duda, "un cambio de perspectiva, pero yo espero que no le quite visibilidad; pienso que la capacidad de convocatoria de esta movilización sigue vigente. Y espero que esta vez también la marea lila siga arrastrando ese cambio cultural en esta sociedad todavía machista, que tiene que cambiar mucho. Y, sobre todo, no me gustaría que se quedase en un día, sino que fuese cambiando las conductas, sobre todo de los jóvenes", señala.

Lo más doloroso, asegura, es ver que pese a todo este impulso, "los temas de violaciones grupales, como el de La Manada, siguen aflorando y que están vivas estas corrientes ultraconservadoras que afloran en Europa y en España. Todo ello me induce a pensar que no tenemos que bajar la guardia", reconoce.

"Hay que seguir día a día", insiste Balluerka. "Es evidente que hay determinados sectores, sobre todo masculinos, que se resisten... Pero también hay muchos hombres, cada vez más, que se están sumando a este apoyo a las mujeres", concluye.

...y en la justicia

Garbiñe Biurrun

Avances legales

Garbiñe Biurrun, presidenta de la sala de lo Social del TSJPV, también valora el efecto del 8M. "Es importante ver lo que sucedió en 2018. Este será el tercer 8 de marzo a partir de aquel y es importante tenerlo en cuenta porque marca el presente y el futuro. Y es que, de alguna manera, la mayoría de las mujeres lo teníamos dentro; algunas ya lo habían explicitado, solo una parte, mujeres que se movían en el movimiento feminista o incluso de corte político y sindical, pero la inmensa mayoría no lo había expresado. Creo que esa fue la razón de que no se tomara tan en serio esto hace dos años. Porque realmente, las grandes organizaciones no supieron apostar por eso porque no lo veían, no palpaban. Creo que es porque nadie sabía lo que estaba pasando en el interior de cada mujer", señala.

Biurrun sí participó en aquellos actos. "Cuando aquel día salimos a la calle, lo que más me llamó la atención en las manifestaciones, recuerdo que yo estaba en Bilbao, fue esa movilización enorme; y que había mujeres de todo tipo, cojamos las coordenadas que cojamos. En edad era absolutamente transversal. Había mujeres de mucha edad, chavalas de instituto, de las universidades, de mediana edad... Y era transversal también desde el punto de vista de clase. Había mujeres de todo tipo y toda condición y creo que eso fue importantísimo. Ese día salimos a la calle y compartimos algo que cada una individualmente íbamos pensando, pero ese fue el día de encontrarnos. Y eso marca mucho el futuro. Desde ese día, creo que las mujeres tenemos las gafas moradas y esa conciencia de pasarlo todo por el filtro de qué me está pasando a mí como mujer, y de tener un semáforo de parada inmediata cuando las cosas no nos parecen justas y hay demasiadas cosas que no son justas. Y yo creo que es algo que está pasando en muchos hombres; y también está penetrando institucionalmente", explica.

Biurrun lo ve en su día a día en el mundo judicial. "Han cambiado algunas maneras de ver el mundo, de ver las cosas, los litigios, de ver a las personas, de entender algunas reclamaciones y muchas veces son acontecimientos puntuales los que nos van haciendo ver el mundo de otra manera. Y en el mundo judicial, concretamente, hablar con perspectiva de género, que hacía años que se venía hablando y había, por ejemplo, algunos documentos del Consejo General del Poder Judicial sobre esto, etcétera, pero no habían calado en toda la carrera judicial. Y ahora esto nos lo va pidiendo", admite.

Biurrun es consciente de que la ola del 8M, "seguramente", podría haberse aprovechado para ganar más terreno hacia la igualdad, pero recalca que "las guerras no se ganan en una batalla" y además "legalmente se han conseguido algunos avances" palpables. "Es verdad que son avances pequeños, pero los ha habido. Lo que ocurre es que cambiar, llegar al punto en que la igualdad sea real y efectiva... Es que supone dar la vuelta al calcetín a toda una serie de modos de funcionamiento social, político y de todo tipo", asegura.

"Por poner un ejemplo, cada vez que se habla de la brecha salarial, sobre todo tiene dos factores: el famoso techo de cristal de las mujeres, porque no llegamos a determinados puestos de altura en la que los salarios, por supuesto, son superiores, y eso en nuestra bolsa general salarial de las mujeres influye a la baja; y, de otro lado, que las mujeres ocupan puestos de trabajo que son feminizados y mal remunerados; y muchos de ellos vinculados a los cuidados en todos los sentidos".

Según Biurrun, todo esto tiene una solución sencilla, pero costosa, y "hace falta tener mucha voluntad para cambiar todo esto". Lo más difícil, añade, "es cambiar otras cosas que tienen que ver, sobre todo, con la educación y con la manera en que hombres y mujeres nos relacionamos en esta sociedad. Inercias en las relaciones más cercanas, y cambiarlas supone un gran esfuerzo, un gran coste personal, emocional y de todo", afirma.

Pasos en los que avanza el 8M, que este año no contempla la huelga general. ¿Afectará eso a la movilización? "Yo creo que no. Y espero que no", resuelve la jueza: "Incluso creo que podría aliviar la presión y esa duda permanente sobre la capacidad de movilización en torno al 8M, porque, precisamente, la gran duda del año pasado era si se podría mantener el nivel de respuesta movilizada de 2018. Y a veces esa tensión tampoco es del todo buena. Esta vez ha tocado así (domingo), de una forma natural, y eso ha permitido también organizar más cosas y canalizar las fuerzas, al no tener que concentrar todos los esfuerzos en la huelga general. Y a lo mejor también contribuye a unir más, aún si cabe, a más gente para esta lucha", zanja.

"El poder de convocatoria sigue vigente, pero me gustaría que no se quedase en un solo día"

"La ola que se produjo hace dos años supuso un punto de inflexión; no hay vuelta atrás. Es imparable"

"Es evidente que determinados sectores se resisten, pero también muchos hombres se están sumando"

nekane balluerka

Rectora de la UPV/EHU

"El gran éxito (del 8M) fue que salimos a la calle mujeres de todo tipo y toda condición"

"En la justicia ha cambiado la manera de ver los litigios y de entender algunas reclamaciones"

"Ha tocado así. Y a lo mejor, el que no haya huelga contribuye a unir, aún más si cabe, a más gente para esta lucha"

garbiñe biurrun

Presidenta Sala de lo Social del TSJPV

La violencia de género y la sucesión de agresiones sexuales grupales siguen siendo la gran preocupación: "No hay que bajar la guardia"

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