El duelo entre Castillo y Fujimori parte con empate técnico en Perú

Izquierda y derecha se disputan hoy en segunda vuelta el voto de 25 millones de electores

06.06.2021 | 00:31
Seguidores de Pedro Castillo en Cajamarca, sierra norte de Perú, ante los carteles electorales del candidato sindicalista y campesino. Foto: Efe

Lima – A escasas horas de la segunda vuelta presidencial en Perú, los candidatos Pedro Castillo y Keiko Fujimori tienen menos de un punto porcentual de distancia en la última encuesta conocida ayer, lo que confirma la final de infarto que tendrán los comicios en el país sudamericano.

De acuerdo a la encuesta de intención de voto del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), la derechista Fujimori recibe un 40,9% de preferencias, y el izquierdista Castillo un 40,8 %, lo que revela una mínima ventaja de la candidata de Fuerza Popular. En cualquier caso, el dato entra plenamente dentro del margen de error del estudio, por lo que la situación es de empate técnico.

La hija del expresidente Alberto Fujimori ha ganado dos puntos porcentuales desde la última medición de mayo de IEP, en tanto que el postulante del partido Perú Libre ha perdido 0,6% de preferencias en el último mes. Sin embargo, la jefa de Estudios de Opinión de IEP, Patricia Zárate, reconoció que existen dos grupos de electores que no pueden ser medidos adecuadamente en estos estudios: los que viven en el área rural y los que residen en el extranjero. Asimismo, persiste un 11,5% de voto en blanco o viciado, y un 6,8% de indecisos.

El grueso de votos a favor de Fujimori están en Lima con 53,5% y en el norte con 42,7%, mientras que los votantes mayoritarios de Castillo viven en el sur con 57,6% y en el centro del país con 50,5%. Por su parte, en el oriente amazónico del país está el grupo más grande de votantes en blanco o viciado con 12,9%, seguido por el norte con 12,7%.

Los votantes del sector económico más alto están a favor de Fujimori (53,3%) y el medio con 44,2%, mientras el estrato más bajo apoya a Castillo (45,9%). Por género y edad, los votantes también han definido claramente sus preferencias en esta elección presidencial, dado que las mujeres votarán por Fujimori (44,4%), los hombres por Castillo (46,7%), los más jóvenes entre 18 y 24 años por Fujimori (42,9%), mientras que los de 25 a 39 años por Castillo (44,3%).

Otros estudios realizados en esta última semana confirman la tendencia hacia el empate técnico. Según la empresa Ipsos, Castillo obtiene el 44,5 % de votos emitidos frente al 43,6% de Keiko Fujimori, mientras que el 11,6 % son votos blancos y viciados.

El humilde origen de Castillo En la norteña región de Cajamarca, la segunda más pobre del Perú, creció junto a sus ocho hermanos el candidato izquierdista Pedro Castillo, un maestro de escuela rural de 51 años, que hoy se enfrenta a la derechista Keiko Fujimori. "Yo era un muchacho pobre y no me alcanzaba el dinero para pagar el arriendo (de las tierras) y educar a mis hijos", cuenta Ireño Castillo, el padre del candidato, ataviado con un machete, sandalias hechas con neumáticos usados y un tradicional sombrero "chotano" de paja y ala grande. La educación de su hijo buscó acercar a Pedro a los valores de la fe católica, las rondas campesinas y las arduas labores de la agricultura.

Cuando cumplió los 12 años, padre e hijo caminaban una vez al año más de dos días unos 140 kilómetros hasta una zona amazónica para trabajar durante un mes como jornaleros en la cosecha de café. "Nos íbamos con fiambre y dos o tres días de camino, con alforjita al hombro y veníamos y traíamos platita para comprar sus cuadernos y su uniforme de la escuela", detalló el padre.

Los kilómetros, los fiambres y el ritual matutino de Pedro se mantuvieron casi intactos aun siendo maestro, una vocación que ejerció por más de un cuarto de siglo en tres aldeas recónditas de la región, con índices de pobreza que superan el 60%. Vivir en carne propia el esfuerzo mal pagado de los profesores de escuelas rurales peruanas, una posición de enorme influencia y respeto social en las comunidades en las que trabajan, lo llevó al trabajo sindical.

Castillo fue creciendo en esta labor hasta terminar en 2017 como el líder de una huelga magisterial, que lo colocó en el ojo del huracán mediático. Sin tener mayor experiencia política que esa, el pasado 11 de abril resultó de forma sorpresiva el candidato más votado en la primera vuelta de los comicios presidenciales.

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