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Munduko Begiak busca colaboración para operar a 130 personas en Mali

Esta ONG vasca trabaja también en proyectos de salud oftalmológica en el Sáhara, Mozambique y Bolivia

Arantxa Lopetegi - Miércoles, 10 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:03h

En la imagen, profesionales de Mali atienden a una paciente en un centro sanitario.

En la imagen, profesionales de Mali atienden a una paciente en un centro sanitario. (Foto: N.G)

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En la imagen, profesionales de Mali atienden a una paciente en un centro sanitario.

donostia- En torno a la celebración del Día Mundial de la Visión muchas entidades han organizado distintos eventos. Entre estos se halla el que propone Munduko Begiak para el 20 de octubre, con el que pretende conseguir un importante volumen de donativos para enviar a Mali con el objetivo de que profesionales del propio país operen a 130 personas, principalmente de cataratas.

La propuesta consistirá en una visita cultural al Aquarium y una comida solidaria en la sociedad Gaztelubide, con un coste de 30 euros.

Aunque este año esta es su meta principal, Munduko Begiak tiene en cartera otros proyectos que llevar a cabo en los campos de refugiados del Sáhara, además de en Mozambique, Bolivia y Mali, hasta donde desde hace un tiempo no viajan las comisiones quirúrgicas vascas ya que no es recomendable por la situación del país.

De ahí que cada vez se preste mayor importancia a la preparación y dotación del material adecuado al personal autóctono y será este el que, entre octubre y noviembre, se desplazará a los lugares de más difícil acceso del país a intervenir de cataratas a quienes lo necesiten, ya que en Mali hay zonas en las que “hace quince años que sus habitantes no han recibido atención ocular”.

“Con lo que recaudemos se comprarán más medicamentos y más material y se podrá operan en torno a 130 personas”.

Así lo explica Miren Rodríguez, coordinadora de Munduko Begiak, nombre con el que funciona en Euskadi la ONG Ojos del Mundo, que nació por la iniciativa de Rafael Ribó y Borja Corcóstegi. Ambos se dieron cuenta de las necesidades que había en materia oftalmológica tras visitar un campamento de refugiados saharauis.

causas evitablesDesde el principio fueron conscientes de que “la gente se quedaba ciega por causas que se pueden evitar, por ejemplo, por unas cataratas que en nuestro entorno se curan de forma sencilla”.

Inicialmente Ojos del Mundo comenzó a funcionar con campañas quirúrgicas, acudiendo a cada país a intervenir sobre el terreno, un planteamiento “eficaz pero no suficiente”.

A partir de ahí empezó a desarrollar “un modelo propio de intervención que excede al mero asistencialismo”, porque aunque comenzó con esas expediciones quirúrgicas en breve decidieron avanzar en otras líneas. Lo que siempre han tenido claro es la necesidad de actuar “de la mano de las autoridades sanitarias locales” y crear en cada país “estructuras permanentes” para dar pasos en firme en la erradicación de la ceguera.

Otra de las líneas de actuación consiste en “la formación de personal local”, vía que, a la larga, se ha constatado que es la mejor forma de garantizar que puedan desarrollarse proyectos como el de Mali, que presenta problemas para los equipos médicos vascos.

Además de contribuir a la preparación o mejora de la formación de los profesionales sanitarios, Munduko Begiak también ha trabajado con docentes o integrantes de asociaciones vecinales en temas de higiene ocular. “Es muy importante sensibilizar a las personas que con la ceguera no hay que ser fatalista. La gente piensa que se hacen viejos y se van quedando ciegos sin remedio. Hay que convencerles de que hay muchos casos de ceguera que se pueden evitar y que tienen que demandar atención ocular”.

La quinta pata, pero no menos importante, sería la sensibilización “de la gente aquí, en Euskadi” para que con su ayuda se puedan seguir ejecutando los programas.

Cada una de las zonas con las que trabaja Munduko Begiak tiene sus características específicas y requiere de distinto tipo de intervención. En el Sáhara “dependen totalmente del exterior”, de ahí que sean más necesarias las comisiones quirúrgicas, por lo que se intenta ir a operar “varias veces al año, si es posible”. Pero también hay allí una estructura permanente que, fundamentalmente, hace la selección de las personas que hay que intervenir.

A Mozambique también se viaja, aunque algo menos, pero a Mali “hace años que ya no se puede ir”. En los primeros años de colaboración, que comenzó en 2008, sí operaban médicos vascos pero en la actualidad se trabaja en la formación de profesionales, “con apoyo desde aquí”, aportándoles equipo u organizando cursos por vídeoconferencia.

El caso de Bolivia es algo diferente porque, “aunque también se va alguna vez”, es un país que “sí tiene oftalmólogos y lo que hay que conseguir es atraerlos y que atiendan al mayor número posible de personas”.

los equiposCuando se viaja a operar el equipo de profesionales está compuesto, normalmente, por entre seis y ocho personas: tres oftalmólogos, dos enfermeras, un anestesista (si es posible) y una persona encargada de la logística.

Pero “depende de la disponibilidad del personal local”, ya que siempre resulta recomendable contar con el máximo número posible de profesionales del propio país.

Munduko Begiak cuenta en cada país con el que colabora con una persona responsable que se encarga de buscar la manera de preparar a los que denominan “agentes de sanidad”, a los que se forma en una patología concreta. Estas personas se desplazan a los poblados y hablan con la gente para ver quiénes tienen problemas de cataratas o necesitan gafas. Hacen posteriormente una lista de candidatos que pasan al responsable de Ojos del Mundo. Así, cuando se monta la comisión quirúrgica, bien llegada de Euskadi o bien compuesta por profesionales autóctonos, se le propone este listado que el equipo revisa para realizar la selección.

Una vez operadas estas personas de cataratas, se les realiza “la revisión del día después” y posteriormente son los agentes formados previamente los que efectúan el seguimiento.

Munduko Begiak presta gran importancia a la formación. El pasado año se incidió en la oftalmología pediátrica y se becó a una doctora de Mali que se preparó en esta materia en distintos hospitales.

Aunque todavía no tienen definidos los proyectos de 2019, una vez se supere el reto de 2018, a Munduko Begiak le gustaría seguir apoyando los proyectos de Mali, país con el que tiene “un vínculo muy especial” por distintos motivos, entre ellos que el doctor Andrés Müller-Thyssen, oftalmólogo del Hospital Donostia, es el responsable de Ojos de Mali y fue el encargado de articular el entramado de esta organización en el país africano.

Pese a que no se ha concretado la forma que se le dará, Munduko Begiak quiere trabajar el año entrante en algún proyecto vinculado con las mujeres: “Las más desfavorecidas de entre los desfavorecidos”.

las cifras

285

Son los millones de personas con deficiencias visuales graves. 39 millones son ciegas y 246 millones tienen baja visión.




1,5

Millones de menores de quince años son ciegos. Dos terceras partes de las personas ciegas en el mundo son mujeres y niñas, la mayor parte de países pobres.


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