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Tribuna abierta

No existe líder de la oposición

Por Iñaki. Anasagasti - Domingo, 13 de Noviembre de 2016 - Actualizado a las 09:48h

En el Congreso y en el Senado, el Grupo Vasco no tiene como líder ni a Podemos ni al PSOE. El Grupo Vasco depende del EBB y de su Asamblea, de nadie más, y hace política en esos ámbitos desde 1917. Entonces ¿por qué la prensa vasca y corresponsales de EITB hablan de líder de la oposición? Pues porque tenemos la información vasca demasiado españolizada y con unos corresponsales envueltos en las querellas madrileñas. Repito: no existe líder de la oposición, sino líderes de sus grupos, o de sus partidos. No de la oposición. Y nosotros somos oposición y vasca.

Lo intentó Felipe González cucamente con Manuel Fraga en los años 80. Le interesaba un líder de la oposición como Fraga, no como Suárez. Y dio despacho y tratamiento de tal al antiguo franquista a sabiendas de que tenía un techo de acero difícilmente franqueable. Por eso quería entronizarlo como “líder de la oposición”. Aquello duró lo que el rosario de la aurora. El PNV jamás ha admitido semejante simplismo intencionado como para decirnos: “Majo, tu no cuentas aquí porque con quien hay que hablar es con el líder de la oposición”. Pues no. Mientras juguemos en ese Bernabéu, somos líderes de nuestro propio espacio y no necesitamos a nadie más.

Nuestros diputados y senadores en 1977 hicieron muy bien en llamarse Grupo Vasco. Y así somos desde las primeras elecciones democráticas. Éramos un Grupo circunscrito a lo vasco, aunque nada de lo humano nos ha sido ajeno. Es verdad que también quisieron llamarse así el PSE con Carlos Solchaga de portavoz y el PSC con Ernest Lluch asimismo de portavoz del Grupo socialista catalán. Pero les duró poco. Los llamaron a capítulo y los metieron en el océano de su sigla PSOE. “Tú a defender los intereses de todos los españoles” les dijeron.

Cuando llegué a Madrid, me llamó la atención que CIU se llamara “minoría catalana”. Se lo pregunté a Roca. Me dijo que porque allí eran una minoría. ”Pues nosotros no hacemos política pensando en que somos una minoría española. En Euzkadi somos mayoría y aquí, los intereses vascos, los representamos nosotros” le contesté. Al mes cambiaron a Grupo Catalán CIU.

El escritor británico George Orwell decía que “el lenguaje político está diseñado para que las mentiras suenen verdaderas”. Y es que el lenguaje no es neutro. “Los peores crímenes pueden ser defendidos simplemente cambiando las palabras con las cuales se les describe para hacerlos digeribles, e incluso atractivos”. “Santa Cruzada”, “Alzamiento Nacional”, “impuesto revolucionario”, “empate eterno”, “amado líder”, “benemérito de la Patria”, “Caudillo por la Gracia de Dios”… y “líder de la oposición”.

En el Parlamento Vasco no hay un líder/esa de la oposición. En el Congresos y en el Senado, tampoco. En Juntas Generales menos y en el Parlamento Europeo, ídem de lienzo.

El creador, el enunciador, el descubridor de la Patria Vasca como concepto político fue Sabino Arana y no Iker Casanova, Arnaldo Otegi, Martxelo Otamendi ni Maddalen Iriarte. En su tiempo existían los euskalerriacos, que eran unos prudentes fueristas vasco-españoles y Euskal Herria existía como concepto geográfico y cultural. Nunca como político. Y Sabino Arana tuvo que crear el término Euzkadi para trascender lo cultural, geográfico y lingüístico y convertirlo en un concepto político con siete territorios. Y dijo que Euzkadi era la Patria de los Vascos. Con ese nombre en los labios fueron fusilados cientos de gudaris, con ese nombre funcionó la primera Administración vasca, con ese nombre se creó la Universidad Vasca, con ese nombre se editaron libros, periódicos y revistas, con ese nombre fueron detenidos miles de vascos durante el franquismo y no con el de Euskal Herria, que ya existía y estaba permitido, con ese nombre nació Euzkadi ta Askatasuna (ETA) hasta que un mal día, por puro antisabinianismo, Txelis comenzó a redactar los comunicados de ETA quitándole ese nombre y cambiándolo por Euskal Herria. Por su decreto de guerra, Euzkadi quedaba como nombre para los tres territorios autonómicos y Euskal Herria se convertía en el término designado de los verdaderos abertzales. Euskal Herria-Bildu, Gara y algunos miembros de Bildu en EITB se encargaron del resto. Y a Sabino Arana, que le den. Como decía Goebbels, una mentira repetida mil veces se convierte en una gran verdad. Y como decía Orwell, “el lenguaje político está diseñado para que las mentiras suenen verdaderas”. No hay más que repetirlas.

En el último debate de investidura, Mariano Rajoy hizo mucho hincapié en lo que es la democracia y en que para que esta funcione, hay que respetar la ley. Algo inobjetable. Y añadía: “La ley está hecha, está acordada, para proteger y evitar el uso arbitrario del poder”. Y le aplaudieron. Enmascaraba con este aserto que lo importante es cumplir la ley como él la concibe. Por ejemplo: el Estatuto de Autonomía de Gernika es una Ley Orgánica refrendada por el pueblo vasco en referéndum el 25 de octubre de 1979. Una superley. Pero él no la cumple. El no transfiere prisiones, el régimen económico de la Seguridad Social, puertos y aeropuertos… que están en la ley, en nuestra ley. Y con su rostro de cemento da clases sobre lo que es la esencia de la democracia. Miente descaradamente sobre la bondad de cumplir la ley sin hacerlo él y, además, como red protectora tiene unos tribunales con magistrados elegidos entre socialistas y populares. Y no pasa nada. Pero suena bien en tribuna. Y la mentira cala.

En el Palacio de San Lázaro, sede del Parlamento mexicano, tienen de lado a lado del frontispicio de su salón de sesiones la famosa frase de Benito Juárez que debía ser el núcleo duro de cualquier democracia: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.

Pablo Iglesias tuvo el tupé de decir desde la misma tribuna que Rajoy que “hay más delincuentes potenciales en esta Cámara” que la gente que estaba fuera siguiendo la consigna de Rodea el Congreso ya que se estaba dando un “golpe de Estado parlamentario”. El portavoz de Podemos manipulaba palabras y conceptos para darle a su perorata mayor contundencia disolvente, porque lo ocurrido internamente en el PSOE no fue un golpe de Estado, sino una votación interna. La ignorancia oceánica de muchos socialistas y de Pablo Iglesias olvidó que los últimos presupuestos que logró aprobar Adolfo Suárez pudieron salir adelante gracias a que un grupo de diputados del PSOE abandonaron el hemiciclo. El golpe de Estado lo dio Franco y lo trató de dar Tejero y, en relación a rodear al Congreso, que aparentemente es tan legítimo como organizar una manifestación y de hecho contó con el permiso consiguiente, lo que demuestra es la visión que tiene Podemos de la democracia representativa. Lo importante es el asalto al Palacio de Invierno, no rodearlo, sino entrar en él. Ya lo intentaron el 15-M. De hecho, en Caracas, el chavismo, cuatro días antes de la sesión de investidura española, penetró en la Asamblea venezolana cuando esta sesionaba y se hizo dueño del salón de sesiones. Hay que decir que en dicha Asamblea, elegida democráticamente en diciembre del año pasado, no tiene mayoría el chavismo sino la oposición y por eso hay que anular sus votaciones. A esa barbaridad antidemocrática se le pone el nombre de “restablecer la democracia” y tira millas. “La mentira se instaló en nuestros pueblos casi constitucionalmente. El daño ha sido incalculable y alcanza zonas muy profundas de nuestro ser. Nos movemos en la mentira con naturalidad….”, escribía Octavio Paz.

Parece que no se valora lo que se tiene, lo que tenemos hoy, ni se rinde tributo a los que se han deslomado por conseguirlo. El mito revolucionario del siglo XX sigue en el XXI. Las expropiaciones de Hugo Chávez comenzaron en 2002 y continuaron hasta su muerte en 2013 y todo hecho con un lenguaje de mentiras. Por su parte, Maduro decretó en 2014, un instrumento confiscatorio llamado eufemísticamente Ley de precios justos, analizaba Fernando Gonzalo. Esa tarea de ambos, de ruina deliberada de la producción de alimentos, se resume apretadamente en expropiaciones sin orden judicial de 3,6 millones de hectáreas de tierra de cultivos, de más de cien empresas dedicadas a los alimentos y de expropiaciones paradigmáticas. De país exportador del sector cárnico, Venezuela ha pasado a importador neto y a las colas. Faltarían páginas para detallar la magnitud de este crimen chavista. En el sector salud, la industria farmacéutica, los hospitales y centros ambulatorios fueron arruinados y sustituidos por Barrio adentro. El mito de la revolución pendiente sigue engañando al personal y lo vemos todos los días en Madrid. Yo, a Monedero, lo conocí en Caracas, con despacho en Miraflores y asesorando al chavismo sobre lo que tenía que hacer: arruinar un país.

Aquí sabemos lo que fue la Santa Cruzada. Denunciemos la mentira, la manipulación de conceptos y defendámonos de unos salvadores de los que tenemos que salvarnos.

¡Ah! Y no existe, líder de la oposición.


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