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Marlaska dice que acercar a presos no es una medida de gracia que obligue al perdón

El titular de Interior sostiene que el traslado es la aplicación de la ley;Erkoreka destaca la “sintonía” con Moncloa en este tema

Humberto Unzueta - Lunes, 6 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Familiares y amigos de presos de ETA y la kale borroka, durante su protesta ayer en la playa de La Concha organizada por Etxerat.

Familiares y amigos de presos de ETA y la kale borroka, durante su protesta ayer en la playa de La Concha organizada por Etxerat. (Foto: Efe)

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Familiares y amigos de presos de ETA y la kale borroka, durante su protesta ayer en la playa de La Concha organizada por Etxerat.

donostia- En los prolegómenos de los primeros acercamientos de presos de ETA y la kale borroka, el Gobierno español sigue tratando de hacer pedagogía ante la opinión pública española sobre las bondades de una medida que abanderó, junto con el PP, durante muchos años. El ministro del Interior recordó ayer que los traslados de los reclusos a prisiones cercanas a sus lugares de origen no son una medida de gracia para con el interno sino la mera aplicación de la legalidad. Fernando Grande-Marlaska señaló que la dispersión y el alejamiento estuvo jutificada durante el tiempo en que ETA se dedicó a amenazar y asesinar a quien no pensaba como ella, pero negó su utilidad ahora que la organización está desarmada y disuelta.

En declaraciones ayer a la agencia Efe, el titular de Interior insistió en que el acercamiento a cárceles de Euskadi “no es un beneficio penitenciario” recogido en la ley penitenciaria para que los reclusos en segundo y tercer grado puedan acceder a determinadas medidas como los permisos de salida de prisión (entre 36 y 48 días al año) o la mejora y flexibilización en las condiciones de vida y régimen interior en la cárcel. Para acceder a estos beneficios penitenciarios, el recluso debe de haber dado algunos pasos en la senda de la reinserción, lo que le permitiría avanzar del primer grado (régimen cerrado), al segundo (régimen común) y después al tercero (régimen abierto o de semilibertad).

Uno de esos pasos es el desmarque de la organización con la que cometió los delitos, repudiar la violencia, asumir la responsabilidad civil con las víctimas para, en la medida de sus posibilidades indemnizarles económicamente, y dejar constancia escrita de algo que no necesariamente pasa por un arrepentimiento expreso, sino por una expresión en clave de autocrítica.

Marlaska subrayó que no cabe imponer a los presos de ETA exigencias “sine qua non” de petición de perdón para su acercamiento ya que esa sería una condición para la progresión de grado y la consecución de acceso a permisos de salida de la cárcel. “La dispersión ha sido una política penitenciaria para luchar contra el terrorismo de ETA, esa era la razón fundamental de la dispersión”, recalcó el ministro, antes de recordar que ETA en estos momentos está “vencida y disuelta”.

El Gobierno español ha anunciado que los acercamientos de presos podrían producirse incluso durante este verano y, aunque no ha presentado un listado de los reclusos que se dispone a trasladar, ya ha avanzado que empezará con los que presentan alguna enfermedad grave (alrededor de una docena, según Etxerat) y los mayores de 70 años (dos, después de que ayer Santi Arrospide abandonara la prisión).

Moncloa no ha cerrado la puerta a extender la medida a otros presos que no reúnan estas condiciones, pero siempre supeditado a los pasos y gestos que realicen los reclusos. Por el momento, garantizó el ministro, no ha habido ningún traslado y las asociaciones de víctimas serán las primeras en ser informadas.

En todo caso, serán las Juntas de Tratamiento de cada prisión las que analizarán de forma individualizada cada caso con indicadores objetivos y razonables como edad, salud, tiempo en prisión o si han pedido perdón, aunque no son “requisitos imprescindibles”, porque, insiste, el acercamiento no es un beneficio penitenciario. Las juntas de tratamiento están formadas por el director y el subdirector de la cárcel, juristas, psicólogos, pedagogos, educadores sociales y médicos.

Ante la ofensiva del PP contra los acercamientos, Marlaska señaló que a veces se olvida que, cuando ETA estaba muy activa, en 1996 o 1998, durante el mandato de José María Aznar, mientras mantenía el secuestro “más largo y tortuoso”, el del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, hubo acercamiento de presos a cárceles próximas a Euskadi, alrededor de 135 presos. “ETA ya nos ha hecho demasiado daño a la sociedad como para que todavía sigamos dándole ese placer de que, una vez disuelta, todavía nos trate de dividir”, señaló.

El Gobierno español tiene en el Ejecutivo de Urkullu un aliado en esta materia y ayer volvió a quedar clara esta sintonía. El portavoz del Gobierno Vasco, Josu Erkoreka, aseguró que la comunión “es completa” y confió en que los movimientos se produzcan “tan pronto como sea posible”. Además, afirmó que tiene que “haber una correspondencia” de los presos al “cambio de rumbo” del Ejecutivo mediante pasos individualizados de reinserción.

Erkoreka señaló además que el Gobierno Vasco mantiene “una interlocución fluida y un intercambio de información francamente constructivo” con el Gobierno español.


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