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Markel Bergara futbolista del getafe

“Desde que vine cedido a Getafe tuve claro que mi etapa en la Real había terminado, también sin Eusebio”

Markel Bergara (Elgoibar, 1986) atendió ayer a NOTICIAS DE GIPUZKOA desde la concentración del Getafe, una vez rescindido su contrato con la Real

Marco Rodrigo Ruben Plaza - Domingo, 22 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Markel Bergara.

Markel Bergara.

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Markel Bergara.

donostia-Después de muchos años en el club, ya no pertenece a la Real. Pero tampoco es algo que haya cogido a nadie por sorpresa...

-Eso es. El jueves rescindí el contrato. Ya llevaba una semana entrenando con el Getafe, aunque por cuestiones de agenda y demás no se había hecho nada oficial aún.

Yo le decía que no ha sido sorprendente, más que nada, por cómo se han dado las cosas durante los últimos meses.

-Sí, sí. Si lo miras todo con perspectiva, también te das cuenta de que durante toda la temporada pasada sabíamos ya que mi época en la Real había terminado. Hace un año vimos que lo mejor para todos era buscar una alternativa. Y esa alternativa fue el Getafe, para mí todo un acierto.

Lo que ocurre es que el verano pasado tuvo que salir al entrenar a la Real un Eusebio cuyo estilo era muy concreto y que no contaba con usted. ¿Llegó a pensar en poder regresar al club tras la cesión cuando el pucelano fue destituido?

“Tengo 32 años y 21 los he vivido vinculado a la Real;debo al club gran parte de lo que soy, como futbolista y también como persona”

-Si te digo la verdad, no. Nunca he pensado en volver, porque siempre he tenido muy clara mi situación respecto a la Real. Sé que ya a día de hoy existen en su plantilla muchos futbolistas para jugar en mi posición, y que además vienen otros desde abajo pisando fuerte. Si a todo esto le añades que el Getafe ha puesto mucho de su parte para que continúe con ellos, creo que la situación siempre ha estado muy clara.

Me comentaba ahora que su elección del año pasado resultó “todo un acierto”.

-Después de tantos años en casa, salir siempre te genera esa curiosidad y esa incertidumbre sobre cómo te van a ir las cosas fuera. Pero en el Getafe todo ha ido a pedir de boca: el club, la ciudad, el entrenador, los compañeros... Me he sentido muy bien y muy valorado. Las dos partes hemos querido dar continuidad a mi etapa aquí.

¿Se llegó a sentir alguna vez en la Real tan importante como lo fue durante la primera vuelta liguera en el Getafe?

-Bueno, el fútbol y la vida tienen sus etapas, ¿no? Es cierto que, al haber pasado tantos años en la Real, tuve allí momentos malos, muy malos, buenos y muy buenos. De todos aprendí. Me queda la tranquilidad de que siempre lo puse todo de mi parte para que las cosas salieran. Y respecto a mi pasada temporada en el Getafe, me fue muy bien en la primera vuelta, antes de las lesiones que sufrí. Ya estoy entrenando a tope para recuperar aquel rendimiento.

¿Piensa seguir marcando goles?

-Tengo esa intención (risas). A ver luego qué pasa...

“Coincidí con Asier Garitano hace unos días en Zubieta;me trasmitió muy buenas sensaciones, y además tiene un equipazo”

Lo de su faceta anotadora se lo pregunté hace justo un año y usted se lo tomó a broma. Pero luego hizo cuatro goles en 18 partidos.

-Es que hay formas y formas de jugar a fútbol. Bordalás tiene las ideas muy claras, sabe qué es lo que tiene que pedir a cada jugador en cada momento. A los pivotes nos exige pisar área rival y estar cerca de esa zona, porque defiende que es ahí donde pasan las cosas. Afortunadamente, yo lo pude aprovechar durante la pasada temporada para ver puerta con más frecuencia de la que acostumbraba.

El jueves, al firmar la rescisión con la Real, puso fin a una etapa de...

-21 años. Entré en el club con once, siendo un alevín, para jugar el famoso torneo de Canal Plus en Brunete. Ahora tengo 32. Así que ha sido toda una vida en txuri-urdin. Pertenecía al club desde que tengo uso de razón, prácticamente. Y gran parte de lo que soy como futbolista y como persona se lo debo a la Real, por lo que allí he aprendido sobre el campo y también por los valores que allí me han inculcado. El trabajo que se hace en Zubieta en todas las facetas es maravilloso. Estoy muy orgulloso de haber formado parte de algo así.

¿Con quién coincidió en aquel equipo alevín del que me habla?

-Había varios jugadores muy buenos, pero la gente recordará sobre todo a Oskitz Estefanía. Era el futbolista digamos más popular de aquella época.

Oskitz era un asiduo en las convocatorias internacionales de las categorías inferiores. Como usted.

-Empezamos yendo juntos a la selección española sub’ 15. Y en ese ámbito también fuimos dando pasos adelante, coincidiendo en las distintas categorías internacionales.

¿Sentía entonces que el foco respecto a las esperanzas de Zubieta les alumbraba a ambos?

-Al final, un futbolista vive inmerso en un examen permanente. En el momento, vas a lo tuyo. Te centras en cada entrenamiento, en cada partido... Pero ahora miro atrás con algo de perspectiva y sí que es cierto que jugar Europeos y Mundiales con las selecciones españolas hizo que hablaran más de nosotros.

En Zubieta, como en la selección, todo fue rodado hasta que le llegó la época de las cesiones.

-Con 18 años di el salto al mundo profesional saliendo a préstamo al Eibar. Ahí te cambia todo. Pasas de entrenar con chavales de tu edad a compartir vestuario con padres de familia. Ese es el verdadero fútbol. A nivel personal no me fue muy bien en Ipurua, porque el equipo descendió a Segunda B y tuve una lesión grave. Pero me sentí importante, al jugar siempre que me encontraba disponible, y eso para un futbolista tan joven es muy importante.

¿Qué me dice de su experiencia en el Vecindario canario?

-En verano de 2006 el club estimó que todavía estaba demasiado verde para subir al primer equipo, y me volvieron a ceder a un equipo de Segunda. En el Vecindario, la experiencia resultó similar a la de Eibar. En lo deportivo descendimos. Pero a nivel personal maduré mucho.

Sus inicios en el primer equipo de la Real tampoco fueron sencillos.

-Me incorporé justo tras el descenso, de cara a la primera temporada en Segunda. Durante aquella campaña la atmósfera del club propició mucho ruido. Había problemas a nivel institucional, a nivel económico... Todo se encontraba muy desestructurado. Es cierto que en Segunda vivimos tres años muy duros, porque militar en esa categoría suponía para la plantilla de la Real una presión añadida. Pero el cambio de rumbo vivido con la entrada del Consejo de Jokin Aperribay le vino muy bien a la entidad. Se empezó a apostar por una idea concreta y los resultados están ahí.

Se refiere a una idea de cantera que implicó principalmente apostar de verdad por su generación, la de 1986 y 1987: Carlos Martínez, Zurutuza, Gorka Elustondo, Imanol Agirretxe, usted mismo...

-Es algo a lo que miro con orgullo, porque nos había tocado vivir previamente una etapa muy negativa a la que logramos dar la vuelta. Uno echa la vista atrás y el contraste entre el estado actual del equipo y el del año en que subí a la primera plantilla resulta muy grande. Es para estar contento.

¿La moraleja de cómo renació el club con gente de casa debe permanecer siempre presente? ¿O los tiempos cambian?

-En la época de la que hablamos coincidieron dos circunstancias. Por un lado, existía una necesidad. El club no atravesaba un buen momento a nivel económico, y tocó tirar de la cantera. Y por otra parte también se apostó por una idea de club con la que yo me siento muy identificado. La filosofía de cantera implica sumar muchos puntos extra a lo largo de toda una temporada, porque el sentimiento de pertenencia no se puede comprar en el mercado y es algo de gran importancia en un equipo de fútbol.

En el primer equipo de la Real vivió un ascenso y tres clasificaciones europeas. ¿Con qué momento se queda?

-A nivel personal, elegiría las temporadas 2012-13 y 2013-14. Durante la primera fuimos cuartos y entramos en la Champions. Durante la segunda, nos clasificamos para la fase de grupos y además terminamos séptimos, entrando en la previa de la Europa League. Para un club como la Real, encadenar aquellos dos años, en los que además tuve la suerte de poder participar mucho, resulta difícil de superar.

Aquel equipo tenía dinamita arriba: Griezmann, Agirretxe, Vela... Y en la medular tocaba sostener al colectivo.

-Montanier tenía las ideas muy claras. Sabíamos a lo que jugábamos. Teníamos que ser sólidos y no encajar goles, porque también éramos conscientes de todo el talento que había arriba. Ahí están los resultados que conseguimos.

Con Jagoba y Moyes siguió participando mucho, pero las cosas cambian con Eusebio.

-Eso es. Me venía sintiendo muy importante durante años, pero Eusebio llegó al club con una idea de juego distinta y, como esto es fútbol, tocó asumirlo. Tuve que hacer las maletas y, como decía antes, estoy contentísimo con la decisión tomada.

¿Cómo ve a la Real desde la distancia? Todo apunta a un equipo distinto tras el fichaje de Garitano para el banquillo.

-No sé qué es lo que va a plantear. Pero sí te puedo decir que su Leganés no practicaba el fútbol que proponía Eusebio. Creo que esto lo sabemos todos. Coincidí con Asier en Zubieta hace unos días y me transmitió muy buenas sensaciones. Se le ve cercano, humilde y trabajador. Y además va a entrenar a un equipazo. Mira qué jugadores...

El relevo generacional parece evidente. Y que la retirada de Xabi Prieto va a marcar mucho, también.

-Sí, resulta obvio. De aquella lista que me citabas antes con los que empezamos en Segunda ya quedan muy pocos supervivientes en el club. Pero la generación que viene de abajo es muy buena, con futbolistas de calidad y muy trabajadores.

¿Qué hay de los cambios dentro del vestuario en lo que respecta al liderazgo del grupo?

-Ahí dentro existe sentimiento de pertenencia. Hay muchos jugadores que han mamado la Real desde que eran unos críos. Y eso es muy importante: sentir que las derrotas duelen más, que las victorias alegran más, sentir que tienes mucha gente detrás... Son cosas que te dan puntos. Yo estoy convencido. Sí que es cierto que a los jóvenes les va a corresponder asumir ahora un peso superior al que llevaban encima, pero también veo a gente experimentada con muchas batallas en el cuerpo. Me refiero a Illarramendi, De la Bella, Zurutuza, Agirretxe...

El martes sortean el calendario de Liga. No vamos a descubrir ahora qué es lo primero que consultará Markel Bergara.

-¿Mirar cuándo jugamos contra la Real?

Eso digo yo. Sobre todo en Anoeta.

-Espero que ese partido se dispute cuando el estadio esté ya bonito y bien puesto, para poder disfrutarlo desde el campo. Tengo ganas de ver cómo queda.

¿Le va a quedar la espina de no jugar en él como local?

-¿Espina? Bueno... Es parte del fútbol. Las cosas se han dado así, y además tengo muy claro que el nuevo Anoeta lo voy a poder disfrutar como aficionado en un futuro.


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