Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa

Naufragio deportivo en el Mediterráneo

Fallos de protocolo, huelga de árbitros, recintos vacíos, agresión sexual y reparto dirigido de entradas han marcado la celebración de los Juegos del Mediterráneo celebrados en Tarragona, una cita deportiva sepultada por el brillo de Mundial

Martes, 3 de Julio de 2018 - Actualizado a las 09:24h

Arriada de bandera en el acto de clausura de los juegos del Mediterráneo celebrados en Tarragona.

Arriada de bandera en el acto de clausura de los juegos del Mediterráneo celebrados en Tarragona.

Galería Noticia

Arriada de bandera en el acto de clausura de los juegos del Mediterráneo celebrados en Tarragona.

Los XVIII Juegos Mediterráneos pusieron el punto y final este domingo, después de diez días en los que fallos de protocolo, problemas técnicos de la pista de baloncesto, una huelga de árbitros, un atropello e incluso la presunta agresión sexual de un atleta ganaron protagonismo a la competición.

Los problemas organizativos se evidenciaron ya desde la ceremonia inaugural, cuando no aparecieron los autobuses que debían trasladar a la prensa hasta el Nou Estadi de Tarragona. Y es que los vehículos de la organización fueron escasos y poco fiables por impuntuales, así que lo mejor fue recurrir al transporte privado para recorrer las 16 sedes.

Por no hablar del escándalo de la pitada al president Quim Torra en la ceremonia inaugural a cargo de un público deliberadamente antisoberanista gracias a un reparto de entradas dirigido con ese fin, según denunció el Govern, que responsabilizó del hecho al alcalde socialista Josep Félix Ballesteros.

Las catorce sedes de la provincia de Tarragona estaban conectadas a menos de veinte minutos en coche, un lujo en lo que a la movilidad se refiere. Sin embargo, esa descentralización minó el ambiente que se respiró en Tarragona y nunca dio la sensación de que la ciudad estuviera realmente viviendo un evento de esa magnitud, con recintos casi vacíos.

La organización de los Juegos apostó por construir una Anilla Mediterránea en un precioso entorno natural donde estaba ubicado el Centro Acuático, que albergó la natación y el waterpolo, el Estadio de Atletismo y el nuevo Palacio de Deportes, donde se disputó la competición de balonmano.

Un espacio de libre acceso que contaba con zonas de ocio y restauración, pero que estaba ubicado a las afueras de la capital. La realidad es que casi siempre estuvo vacío. Porque los turistas preferían las zonas de playa como Salou o Cambrils y los tarraconenses, acudir a las competiciones que se disputaban en el centro de la ciudad.

El ambiente deportivo fue escaso en los primeros días. Las gradas estuvieron prácticamente vacías en casi todas la fases clasificatorias y no fue extraño ver a algún responsable de la organización ordenar a los voluntarios que abrieran las puertas de las instalaciones e invitaran al público a acceder libremente.

Con el paso de los días, la emoción de las competiciones fue congregando a más público. Las finales de natación, waterpolo, atletismo, fútbol, balonmano y voleibol registraron buenas entradas. También las competiciones de gimnasia y los deportes de contacto, que se disputaban en pequeños pabellones y que contaron con amplias delegaciones de los países participantes.

En la lucha, los árbitros se pusieron en huelga la jornada del martes porque no habían cobrado las dietas acordadas con sus respectivos comités olímpicos. La competición arrancó a medio gas hasta que se llegó a un acuerdo con los jueces y se pudo restablecer el programa de la jornada.

Los retrasos también se produjeron en el baloncesto 3x3. Al día siguiente al incidente de la lucha, la cancha construida en el Auditorio Camp de Mart se rompió y la competición se suspendió durante un día para poder sustituir la tarima defectuosa.

Tampoco funcionó el protocolo en alguna ocasión, como en una final de natación en la que nadie se presentó a entregar las medallas y la mismísima Mireia Belmonte, que había sido plata en la prueba, tuvo que hacer de maestra de ceremonias y premiar a sus compañeras. O cuando por un fallo en la megafonía, durante la entrega de medallas de la final de bádminton, la pareja francesa ganadora tuvo que cantar La Marsellesa a capela.

Durante la noche del lunes un niño fue atropellado en Salou por un trabajador de una empresa de servicios de los Juegos que dio positivo en el control de alcoholemia. Y también en Salou, una joven británica denunció haber sido víctima de abusos sexuales por parte de un atleta turco que participaba en el evento y, después de que el deportista fuera detenido, retiró la denuncia.


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902