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moción de censura de Pedro Sánchez

Y de repente, ¡pum!

Pedro Sánchez ha movido el tablero político y con su anuncio de moción de censura ha dejado sentado y sin recursos a Mariano Rajoy y descolocado a albert Rivera


Un reportaje de Jesús Barcos - Domingo, 27 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias posan ante las cámaras poco antees del inicio del debate televisado el 13 de junio de2016.

Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias posan ante las cámaras poco antees del inicio del debate televisado el 13 de junio de2016. (Foto: Efe)

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Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias posan ante las cámaras poco antees del inicio del debate televisado el 13 de junio de2016.

La política, al igual que el ciclismo, está hecha de resistencia y cambios de ritmo. Los aficionados a este deporte recordarán perfectamente el símil de José Antonio González Linares, antiguo director del equipo ciclista Teka, que decía que es importante atacar cuando “la fruta está madura”. La metáfora viene al pelo tras la sentencia delcaso Gürtel. Rajoy y el Partido Popular ahora están maduros. Y la sola constatación ha cambiado en unas horas la situación de carrera. Veníamos de un ritmo monocorde. Ciudadanos lanzado a seducir al electorado del PP. El PSOE intentando conquistar a los votantes de Ciudadanos. Podemos cada vez más cerca de los del PSOE y el PP confiando en la debilidad de sus rivales y en la adaptabilidad negociadora del PNV. Después de actuar de escudero de Rajoy, a ratos a rueda y a ratos dando el relevo, Pedro Sánchez ha comprendido que este es su momento. Emplazado esta vez por Pablo Iglesias, el líder del PSOE ha dado un golpe seco, y con su anuncio de moción de censura de un tirón ha dejado sentado a Rajoy y ha descolocado a Albert Rivera. Se dice que en los demarrajes no hay que mirar atrás, para no transmitir dudas a los rivales. No va a ser el caso. Sánchez es ahora cabeza de carrera, pero su moción de censura aún no es garantía de nada. El dirigente socialista viene de una trayectoria irregular, capaz de hacer lo más difícil y fallar en cambio en los terrenos más propicios. A veces persistente y a veces muy voluble, su liderazgo casi siempre ha arrastrado dudas, lo cual ha seguido dando chance a Susana Díaz. Ahora habrá que comprobar el alcance de su escapada. Atrás ya ha comenzado la persecución. A toque de corneta. Al ritmo del por España, que genera público y cadencia. El elemento clave para neutralizar a Sánchez será de nuevo la prensa, si no es el propio Sánchez. En los próximos días se pondrá de nuevo a prueba la influencia de los periódicos de papel editados en Madrid, y la del viejo patronato de Ferraz, encabezado por Felipe González, que emitirá señales. Pero o Sánchez tira adelante o tendrá una mala salida. Si lo suyo vuelve a ser el cálculo artificial quedará definitivamente amortizado y la crisis del PSOE abrirá definitivamente el ciclo más largo de gobiernos de derecha desde la muerte de Franco.

Juegos de intereses

Todos necesitaban tiempo, pero el tiempo se ha acortado. Si ahora se fuese directamente a elecciones Rajoy tendría que dimitir. Sánchez podría perderlas y Rivera no ganarlas. El momento obliga a asumir riesgos, pero hasta el momento de la moción el factor miedo será decisivo. ¿Habrá presión a Cs para que vuelva a acordar con Sánchez y lanzar de nuevo una opa envenenada a Podemos y de paso al PP? Sin duda, sobre todo si se acuerdan unos comicios rápidos con un PSOE actuando a modo de gestora. Lo cual también tiene riesgos para Ferraz. ¿Puede haber presión en el PP para que Rajoy dé un paso atrás alegando el bien de España? No es desdeñable, si en el último momento el PP viese perder el Gobierno. Sería una especie de auto incisión que daría una inyección de honorabilidad a un Rajoy que sea como fuere se halla en el ocaso de su larga carrera política. El carácter jerárquico del PP complica en todo caso la operación.

Por A, por B, por C o por D, el Estado español lleva años en una crisis permanente. En cuatro años hemos pasado por una abdicación, dos elecciones generales, una moción de censura y una gestora socialista. El problema obviamente no se llama solo Mariano Rajoy, pero el caudal de la mayoría absoluta que obtuvo hace 7 años ha sufrido un imparable retroceso, que puede terminar afectando a la estabilidad de uno de los dos puntales del bipartidismo.

El vector Ciudadanos

Ciudadanos también está en el ahora o nunca, y se nota. El partido naranja no estuvo fino ni a la hora de intuir el éxito de la movilización del 8 de marzo ni en torno a las manifestaciones de los pensionistas. Desde el caso Cifuentes al día de hoy Ciudadanos ha seguido gestionando mal su éxito. Su futuro ahora depende más que nunca del grado de erosión del PP. Pero su credibilidad ha quedado tocada. Cuando las encuestas no vayan tan bien, Rivera tendrá dos opciones: o ahondar en la condición de partido veleta o acentuar más la de derechista. Votos recuperados para el PP o el PSOE, en cada caso. En el proyecto de Cs sobra precipitación y falta poso.


El vector catalanista

Sánchez necesita éxitos para retener el mando del PSOE. Necesita gobernar, pero al mismo tiempo demostrar que sabe gobernar. Y eso pasa por ser capaz de encauzar la crisis estructural del Estado español en su frente territorial. A punto de comenzar a revertirse el 155, si Sánchez echa mano de los votos del PDeCat y ERC, la distensión podría acabar menguando la influencia exterior de Carles Puigdemont, a expensas eso sí, del sentido de la decisión de la justicia alemana. Un tiempo de desescalada para ir a elecciones y apuntalar el escenario de la amnistía y el estatut plus de autonomía. Podemos y el PNV estarían del lado del PSOE. Y por supuesto el PSC. Pero el seguidismo de Sánchez al 155 y a Rajoy en esta cuestión trascendental no invita a pensar que cristalizará esta salida, porque la mayor parte de la prensa será inmisericorde. Si hacemos balance, hasta ahora, cada vez que las piezas del independentismo friccionan, el Estado las termina engrasando.


El vector PNV

Esta semana el sí del PNV a los presupuestos a corto plazo parecía garantizar la legislatura. La de este PP. A medio plazo no estaba claro si podía dificultar el ascenso de Ciudadanos. La doctrina del mal menor siempre parece limitada. Pero con un cambio de escenario, pasaporte presupuestario y gobernando con el PSE, el PNV se puede adaptar sin previsibles problemas.

El vector Podemos

Pablo Iglesias se ha errejonizado.Ha cambiado la conciencia sobre sí mismo o sobre su proyecto. En ciclismo esto pasa a menudo, y una larga lista de nombres ejemplifica el tránsito a objetivos más modestos, cuando la carretera pone a cada uno en su sitio. Hay profesionales magníficos que por A o por B asumieron que su nuevo rol era el de ganar etapas, la montaña o las metas volantes, pero no la General.

Iglesias e Irene Montero sabían la que se iba a montar cuando trascendiese la compra del chalet. La consulta interna es otro ejemplo de cómo a veces la izquierda tiene la rara habilidad de ausentarse en momentos del todo inoportunos. Pero como si quisiera arreglar el desaguisado o completar su propio giro, con el apoyo a Sánchez, Iglesias ha estado rápido y con reflejos, demostrando esta vez ser más tejón que caníbal.


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