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Miguel Ángel Moyá | Portero de la Real

“Nunca había tocado tanto el balón con el pie como desde que estoy en la Real”

Es todo madurez y sensatez. Tiene un verbo fluido y está cómodo ante el micrófono. Moyá es el meta del presente y del futuro inmediato txuri-urdin. Quiere jugar el derbi

Mikel Recalde - Viernes, 27 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Miguel Ángel Moyá.

Miguel Ángel Moyá. (Ruben Plaza)

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Miguel Ángel Moyá.

donostia- Tres partidos fuera por una lesión. Lo primero, ¿cómo se encuentra?

-Siempre dicen que las lesiones vienen en el peor momento. Hubiera preferido que me pasara entre semana, en un entrenamiento, en lugar de tener que dejar al equipo antes del descanso. Pero bueno, a toro pasado fue una decisión inteligente, porque si no, probablemente no estaríamos haciendo esta entrevista y estaría de baja todavía.

Pero ya tiene el alta médica.

-Estoy bien, con el cansancio de los entrenamientos, pero con la lesión prácticamente olvidada, porque llevo desde el viernes pasado entrenando y ya son cuatro o cinco entrenamientos con el grupo.

¿Espera jugar?

-Ni espero ni confío, porque eso es un error, pero sí que estoy preparado físicamente y a disposición del míster si considera que debo jugar. Ese es mi mayor objetivo de la semana. El primero era recuperarme bien, eso ya lo he cumplido, segundo, entrenar al 100%, ese también, y, ahora, si el míster cree oportuno que debo jugar, estoy preparado.

El tema portería es una locura. Casi juegan tres en una semana.

-Bueno, recuerdo que en Mallorca pasó algo parecido con Germán Lux y Dudú Aouate en una campaña en la que rotamos los tres porteros. En Valencia también, con César y Guaita, el año en el que irrumpe en Primera División. No es algo tan extraño. Cuando lo vivimos en nuestra propia casa nos parece extremo, pero estas cosas ocurren en el fútbol y en la vida.

¿Esta situación les hace llevarse mejor?

-Hombre, es un tema de conversación: en este mes de abril hemos jugado todos, en abril porteros mil(risas). Cuando eres portero ya sabes donde te metes y, salvo alguna cosa extraordinaria, siempre hay uno que es titular, normalmente, y te intentas llevar lo mejor posible. Yo, sinceramente, y no es un tópico ni un quedabien,desde que estoy aquí, tenemos un buen rollo. En toda mi trayectoria deportiva, he intentado transmitir, aparte de estar a lo que hay que estar, profesionalidad al entrenar, que nos llevemos bien, a pesar de saber que competimos por una misma posición. Como se dice, lo cortés no quita lo valiente.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de Rulli y Toño?

-A Gero ya lo tenía muy visto, así que me ha sorprendido poco, pero entrenando día a día, me ha acabado de confirmar lo buen portero que es. Técnicamente resuelve bien las situaciones, tiene un buen manejo del pie, esa escuela argentina que a mí me gusta, yo soy un híbrido entre las escuelas europea y argentina. Él es más argentino que europeo, pero también ha cogido cosas de aquí, no es un clásico portero argentino. A Toño le conocía un poco menos, pero la gente que no lo conoce, se pierde un portero de grandes condiciones, siempre bien resuelto. Lo que pasa es que la gente solo mide por un momento puntual, dos partidos que ha jugado y hace su juicio de valor, pero estoy entre dos compañeros que futbolísticamente hablando están supercapacitados para estar en este equipo.

¿Usted se siente titular?

-No voy a negar que ha habido momentos de mi carrera en los que me he sentido titular, porque los hechos han estado ahí y porque, en ciertos momentos de la temporada, cuando llevas 30 partidos saliendo desde el inicio, te lo marca la estadística. Yo aquí llevo dos días, como quien dice, y fue llegar y besar el santo, empecé jugando, seis partidos titular. Pero también sé que llegué en unas condiciones un poquito extraordinarias y que aquí hay unas jerarquías, Rulli lleva cuatro años aquí y tiene todo mi respeto en ese sentido, pero esto es fútbol. A mí me contratan para venir a competir, a dar mi mejor nivel y es lo que trato de hacer sin mirar más allá. Pero no, no me siento, titular en absoluto.

Semana de derbi, ¿está notando algo especial en el ambiente?

-Si dijera que no quedaría un poquito soso (risas). Cuando estás en Madrid, en semana de derbi, si normalmente en el entrenamiento hay diez cámaras, de repente hay veinte y dices algo pasa. Aquí hemos tenido muchos entrenamientos a puerta cerrada, salvo uno, y ha habido ambiente. Me falta conocer un poco más como se vive aquí, los periódicos locales, como lo siente la afición y me ha faltado ver un poco más las noticias. Pero hoy, por ejemplo, cuando he ido a tomarme el café en el hotel, he cogido un diario deportivo de ámbito nacional y, esa media página que te dedican habitualmente, eran dos y hablaban de ambos equipos. Lo colocan como semana de derbi y sientes un poquito más. Me ha tocado ir por la calle o a algún comercio y la gente se te acerca y te dice que hay que ganar, como sea al Athletic. En todas las ciudades cuando hay derbi se nota, pero sí que percibo que la gente está motivada. Cualquier otro día te dicen hay que ganar este fin de semana, y ahora lo que te comentan es hay que ganar al Athletic. Y eso sí se percibe.

¿Y entre sus compañeros?

-También, pero como en esto del fútbol ya está instaurado, muchos jugadores se conocen entre sí, y sí, cuando preguntas, todos quieren ganar y ese día el que más. Pero hay buen rollo, muchos juegan con Euskadi, y se conocen muy bien.

Derbi marcado por un movimiento, el de Iñigo, que permitió que usted fichara por la Real.

-El día que me dijo Miguel Ángel Gil, en la cena de cumpleaños de Enrique Cerezo, me ha llamado el presidente de la Real preguntándome por ti,le contesté Ah, bueno, mañana hablaré con mi representante y a ver.En el momento en el que me lo dice, ¡pienso en la temporada que viene! Ya se había cerrado el mercado de invierno luego me explican el proceso y las circunstancias y yo, que ya no tenía ninguna intención de moverme, era casi el último día de febrero y veo, ¡pero si esto es para ya! Nos reunimos al mediodía y antes de las diez de la noche ya había cerrado el fichaje.

¿Prefieren que la afición se centre en animarles en lugar de silbarle?

-Ya son muchos años yendo a campos en los que ves la crispación de hinchadas con exjugadores que se han ido y más en el último minuto. El aficionado hará lo que sienta y eso es imparable, también hay que recordarle que, si quieren gastar su tiempo en eso, allá ellos, pero que no se olviden que cuando la tenga la Real hay que animar, porque si se gastan muchas fuerzas en pitar a uno, que queden para animar al equipo. Yo no he vivido ningún derbi aquí, pero ya me puedo imaginar como es, porque el otro día que estaba en la grada viendo el partido contra el Atlético, vi a la gente muy metida. Y ese ambiente también lo creamos nosotros con lo que hacemos en el campo, pero nos gusta que nuestra afición nos ayude.

En el vestuario sigue habiendo muchos amigos de Iñigo.

-Me consta que aquí ha marcado una época, se marchó un gran jugador, titular indiscutible. Ya sabemos el poderío del vecino en este sentido, porque justo unos días antes le fichan a un jugador por un dineral y están capacitados para hacer operaciones de éstas. Yo tuve que tomar una en medio día. Iñigo, seguramente tuvo que tomar la suya, muy difícil para él, porque que se vaya no es siempre en plan qué contento estoy, que ahora lo estará, pero el hecho de irse de su club de siempre nunca es fácil. Me consta que los compañeros le tienen aprecio.

¿Qué imagen tenía de este derbi?

-Me llamaba la atención. Esta semana hay derbi vasco.Me enteraba por la prensa y si podía lo veía. Muchas veces coincidía que era el partido del Plus y estaba bien enfocado, con un buen resumen, etc.

¿Poco fútbol y mucha tensión?

-No, con poco fútbol no. Los últimos años, con la llegada de otros entrenadores cambió un poco eso. Antes tenías la imagen de los equipos vascos, como equipos guerreros, de mucho balón largo. Pero luego, con la llegada de Bielsa al Athletic, se jugó de otra manera y en la Real, con otros técnico, como Eusebio, que intentaba proponer otras cosas.

El Athletic se le da bien a usted.

-Sí, he jugado y ganado en el viejo y en el nuevo San Mamés y como visitante y en mi casa. Es bonito decir que en los equipos en los que he jugado, en algún momento, les he ganado y es una estadística que está ahí. Que hemos perdido, también.

¿Qué impresión tenía del Athletic antes de recalar en Donostia?

-El Athletic, igual que la Real, son equipos con mucho mérito por su trabajo de cantera, por lo que reducen su margen para fichar jugadores. Históricamente está el hecho de que no haya bajado nunca a Segunda. Es un club legendario, las cosas como son. Pero la Real también lo es, porque ¿quién no se acuerda de la Real campeona? Yo no había nacido cuando ganaron las Ligas, pero mi padre toda la vida me ha hablado de ese equipo y se sabía de memoria su alineación.

Fuera no se conoce tanto su política de intentar fichar a todo el que destaca en Zubieta. ¿No sabe o no se vende tan bien la Real?

-Puede ser. Si yo me enteré el otro día que iban a pagar en verano 30 millones por fichar a Bautista. Nunca lo había oído. Desde fuera sí que parece que, a grosso modo y por poner un ejemplo, el Athletic es como el de la ciudad y la Real el de pueblo, sin que se me entienda mal ni sea ni mejor ni peor.

Que esté solo a tres puntos el peor Athletic en años no habla bien de esta Real.

-Te lo cambio. Hasta hace poco se hablaba del temporadón del Eibar y ya está debajo. O del Getafe, que no está muy lejos ya. O del Girona, al que endosamos un 5-0. Se puede ver el vaso medio lleno o medio vacío.

En casa llevan cinco de seis. Aritz dice que quiere un 5-0 en MD.

-Igual ha sido un poco precipitado. Desde mi llegada, hemos arrancado muy fuertes los partidos en casa marcando pronto. Contra el Atlético bromeé con Imanol y Xabi en el minuto 15 porque no habíamos anotado aún. Los derbis son especiales, por mucho que ninguno de los dos haya conseguido los resultados, son intensos, con momentos tensos… Se va a notar que es diferente.

¿Es favorita la Real?

-No. Está al 50%. Lo creo de verdad. El año pasado la Real seguro que empezó de favorito y luego perdió.

¿La ha pifiado el Madrid por no fichar a Kepa?

-No, yo creo que no. Con eso no digo que Kepa no sea un porterazo. Si tengo que decir diez porteros del mundo igual le incluyo. Pero Keylor ha ganado una Liga y, sobre todo, dos Champions. No hay ningún meta que haya hecho eso nunca en el Madrid, quizá salvo los de los primeros años. Kepa es un portero para un Madrid o un Barcelona, como lo era De Gea. Creo que lo hace prácticamente todo bien, es muy regular, solvente, seguro, fuerte, sin ser extremadamente alto. Su porvenir está en un equipo que se encuentre a la altura de su nivel. Está capacitado para ir ya, pero no creo que el Madrid la haya pifiado, ya que está en semifinales de la Champions.

Viendo a la Real ganar fácil en casa, un año desperdiciado...

-Mi mujer me dice: ¿Cómo es posible que ganaseis 3-0 al Atlético y después perdáis 2-0 en Málaga? El fútbol es más que tirar de lógica y poner en la balanza. No tiene una explicación. Cada partido es un momento y un mundo. No somos robots ni matemáticas. Un equipo, su mejor versión es la de dar un 3-0 al Atlético, pero mantenerla es el reto de todos durante toda la temporada. ¿Qué pensará la afición del Levante, que ha estado toda la temporada coqueteando con el descenso y desde que ha cambiado de entrenador no hace más que ganar? Es fútbol y lo más importante es que el equipo sepa que no está haciendo algo bien y que ponga toda la carne en el asador para hacerlo. Nosotros entrenamos cada día para hacer daño al siguiente contrario. El partido de Málaga se preparó perfectamente igual que los anteriores, con toda la meticulosidad que se podía hacer, y no salió. Pero no porque el equipo fuera un desastre, podía haber sido mejor, porque propuso y no fue capaz de encontrar la tecla.

Algunos sospechan que no quieren jugar las previas en verano...

-Ni de coña. Eso es un comentario de bar. Pero entiendo que la afición sienta que si damos tanto un día, no seamos capaces de hacerlo todos los fines de semana. Pero somos humanos y aunque nos gustaría a veces no se puede porque hay un rival que también piensa lo mismo y que el partido contra ti es su próximo objetivo. Qué pasa, ¿que en Bilbao no están preparando el derbi? ¿Acaso en las guerras solo morían los de Napoleón?

En este decepcionante año, ¿es obligatorio ganar al eterno rival?

-Yo como jugador lo pienso también, pero no te sirve mucho mirar por el retrovisor. No solo hay que quererlo, también hay que hacerlo.

¿Le ha sorprendido Imanol?

-Cada entrenador tiene su librillo, hay cosas que cambian, pero el equipo sigue con la filosofía de ser dominador del balón, de tener circulaciones por abajo y que haya movilidad. Es verdad que Imanol es un entrenador que ya en la cantera instaura esa intensidad, que quiere mucho ritmo, ha dado una vuelta de tuerca y el equipo en los entrenamientos tiene una intensidad mucho más exigida por parte del entrenador, pero no porque esté bien o mal. Eusebio ha sido siempre así y el año pasado el equipo hizo un temporadón. Lo que pasa es que cuando las cosas van mal siempre tiras a ver de dónde pueden ser. Pero el cambio se ha notado sobre todo en la intensidad de los entrenamientos y en diferentes tareas.

Jon Alemán, técnico de porteros, también ha estado en la diana.

-Eso es una tontería. Me parece un profesional más que capacitado, con un nivel vocacional por la profesión sobresaliente y que es una tontería como una catedral cuando un profesional de este nivel trabaja como trabaja. Otra cosa sería que un portero que está en Primera, las cosas no van bien y encima se sabe que no está contento con su entrenador porque no es profesional o no tiene repertorio. Pero aquí nos estamos equivocando tres pueblos. Es un técnico con un repertorio de la leche y ese nivel vocacional, esas ganas y ese darnos todas las herramientas para que nosotros después estemos ahí... Y luego lógicamente estamos nosotros. Siempre he dicho que al portero de Primera le entrenas para mantenerlo y para pulir cuatro cositas, pero ya no lo entrenas, vienen cuajados. Tú entrenas a un chaval y si pasa algo con los porteros de la Real o con quien sea ya te digo yo que no depende del entrenador. Y sí depende si te va bien de que te dé esas herramientas para la mejora. Si intentan culpar a Jon de que el rendimiento de la portería puede ser culpa suya, que vengan cualquier día a ver un entrenamiento.

Los que salen siempre dicen que entrenan más que en Zubieta.

-Yo también puedo decir que hasta que llegué aquí nunca había tocado tanto el balón con el pie como en la Real. Cada uno tiene su manera de entrenar. Algunos entrenan mucho físicamente, lo que no significa que aquí no se entrene. Aquí igual el objetivo número uno es intentar hacer del equipo que sea dominador del balón antes de un físico. Yo llegué al Atlético y también me encontré que los trabajos son duros, físicos, porque trabajan de esa manera. En otros equipos he visto otras cosas. No me sorprende nada. Aquí se entrena muy bien.

¿Cuál fue su primer recuerdo de la Real?

-Escuchar a mi padre, que es una enciclopedia futbolística, hablar de la Real, pero sobre todo Atocha en El Día Después por Robinson.

¿Y de Anoeta?

-Pensé, mira, otro campo como el del Mallorca. No estamos solos con la pista de atletismo.

Los metas que llegan se encuentran con la leyenda Arconada...

-Me parece súper justo y merecido porque son jugadores que marcan una época por lo que consiguen a nivel colectivo. He visto vídeos en los que Arconada despejaba de puños y sin ser un portero alto, con un tren inferior muy fuerte, era muy agresivo, muy dominador de su portería y si me tienen que marcar, que no esté afortunado...

¿Ha pensado dónde se ha metido?

-Estoy totalmente orgulloso. Estáis más acostumbrados a perder que el Atlético, pero no estáis más acostumbrados a perder que a ganar en general. Yo vengo de clubes en los que siempre me ha tocado competir como el que más. En el Atlético lo normal es sentirte ganador y aquí el equilibrio es lo que forma parte del día a día o del fin de semana. Pero es Primera División, es la elite y no tenemos ni el presupuesto ni nada para hacer un equipo como hacen ellos. Aquí claro que fichas bien, tienes una estructura, dinero, estás saneado, y cuentas con grandes jugadores. Los que destacan cuesta retenerlos.

¿En qué momento se encontraba?

-Sabía que esta temporada y la siguiente tenía contrato con el Atlético. Que me encontraba físicamente bien. Que tenía un titán por delante, Oblak, patrimonio y estrella del club. Sabía cuál era mi rol sin perder la ambición de seguir entrenando y estando preparado para cuando me tocase. El año anterior ya había jugado 18 seguidos. Tenía mi reto personal de jugar. No era Oblak, pero sí me consideraba portero para el Atlético. No toqué la puerta de nadie para irme. Es más, me dijeron que iban a renovarme año tras año mientras las piernas me diesen y tú quieras. Pero te tocan la puerta. Después de tantos años, tenía claro que a muchos clubes no iba a ir, pero la Real sí estaba entre la lista de los que me apetecía. El contrato que me propusieron, dos años más y un tercero opcional, me convencía. La suma es que era un proyecto que me gustaba y que daba tranquilidad para mi familia, en una ciudad que me gusta. No me lo pensé.

Granero dijo que la Real iba a pegar un pelotazo un año de estos.

-No digo que no haya cumplido mis expectativas, que ya de por sí eran altas, pero con todo el mundo que hablo de fuera comento que la Real es un club con una infraestructura espectacular, que pone todo los medios y la materia prima para que todo salga bien y poder competir al máximo nivel. Ellos no frenan eso. Lo dan todo para ser un grande, lo que pasa es que luego hay mucha competencia. Me encanta la estructura de la Real.

Hábleme de sus inicios…

-Nací y empecé en Binissalem, un pueblo de 7.000 habitantes, de tradición futbolera en la isla. Empecé en el equipo de allí, luego pasé al Campos, otro club más competitivo de la zona que competía contra los mejores, antes de recalar en el Mallorca. Llegué a los 12 años y debuté en Primera a los 20. Es el equipo de mi corazón. Viví momentos bonitos sobre todo como aficionado, ahora me duele verle ahí porque mentiría si no dijera que me gustaría retirarme allí. A ver si sube. Si lo consigue no significa que me querré marchar, porque a la Real he venido con la intención de quedarme varios años.

Valencia, un club más grande.

-Y más difícil. Además me pilló con una inexperiencia que no supe controlar pero que me ha servido después para manejarme en un equipo superior como el Atlético.

Getafe le sirvió de impulso.

-Fue un saltito para atrás para dar luego tres hacia adelante. Lo pensé desde el primer día y el tiempo me ha dado la razón.

El Atlético, la culminación.

-Llegué al mismo tiempo que Oblak, el portero más caro de la Liga en ese momento, las circunstancias hicieron que empezara de titular y la perdí por una lesión. Los dos aprovechamos la oportunidad. Ir a la Real para mí no es un paso atrás. Igual lo que para el Atlético es el perfecto para suplir a Oblak, a lo mejor es el perfecto para ser su portero.

¿Se encuentra en la mejor edad?

-Estoy en una gran edad. Igual la mejor es de los 28 a los 32. Yo estoy muy cerca, 34, lo supero por poco. Que no quiere decir que esté mal.

¿De qué porteros aprendió más?

-De Leo Franco cuando llegué del filial. Era joven, 24 años, y me trató muy bien. En el Valencia también aprendí mucho de César, era excepcional. En la actualidad, de Oblak.

¿Se siente un triunfador?

-Yo entiendo que hay un centenar de futbolistas mejores que yo y que han hecho mejor carrera. Cuando la estadística la abres más, llevo quince temporadas en Primera, me siento un triunfador, no solo en el fútbol, en la vida. Soy un privilegiado.

Algunos de los que le conocieron desde joven dicen que es uno de los sex symbol del fútbol español.

-He tenido mis momentos (risas). Yo siempre digo que todos contamos con nuestro mercado. Disfruté de mi momento más álgido pero ahora, si lo tuviese, ya no me interesa.

De puertas hacia fuera puede transmitir la sensación de ser un poco chulo.

-Porque no me conocen. No soy así. Me considero una persona cercana, lo era desde pequeño y lo he ido perfeccionando.

Su mujer y sus dos hijos siguen en Madrid.

-Es un poco complejo porque sí que noto los cambios cuando tengo un par de días libres voy pero se me hace raro la sensación de no estar e ir por poco tiempo. Llevo dos meses que parece que no son nada, pero es mucho y me falta otro, que también me va a parecer mucho. Para venir, el niño no se entera, pero la niña sí que ha pasado sus momentos de pena, porque con siete años ya tiene sus amigos. Fue un drama decirle que me iba del Atlético, pero ha aceptado bien el mudarse. En Semana Santa estuvo y le gustó la playa. Fuimos con Ramis, del Eibar, que es amigo mío y tiene otra niña pequeña. Para mi mujer es un frenazo, porque es actriz, cantante de musicales, pero también lo ve como estar una temporada tranquila, en familia, comiendo sano como se puede aquí. Luego volveremos a Madrid.

Creo que es un gran gastrónomo.

-Soy un amante de la gastronomía pero también tengo claro que no puedo permitírmelo que si no, no podría estar en plena forma. La estoy probando con detalles, poco a poco.

Tamudo dijo que un jugador no debería retirarse sin probar en la Real.

-Llevo dos meses y me parece un club y una ciudad para vivirlos y disfrutarlos. Ojalá esté mucho aquí.

¿Este vestuario es tan acogedor?

-Sí, porque en los tiempos que corren, con los medios que tiene el futbolista, es difícil crear un grupo. Yo vengo de un club en el que se ha conseguido, pese a ser un grande. Aquí los de casa consiguen que los de fuera se metan en la misma idea. Es muy familiar todo aquí.

Un objetivo personal

-Poder alargar mi carrera en plenitud de condiciones.

Y en la Real.

-Poder ganar un título para dar a la afición ese placer. Estaría fenomenal lograrlo en un equipo que no está tan acostumbrado.


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