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Mikel Oyarzabal

“En la Real tengo lo que quiero”

oyarzabal analizó el derbi del sábado, su carrera, la actualidad y su forma de ser en ‘onda vasca’

Mikel Recalde Javi Colmenero - Miércoles, 25 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Mikel Oyarzabal posa leyendo el NOTICIAS DE GIPUZKOA de ayer en su visita a la redacción.

Mikel Oyarzabal posa leyendo el NOTICIAS DE GIPUZKOA de ayer en su visita a la redacción.

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Mikel Oyarzabal posa leyendo el NOTICIAS DE GIPUZKOA de ayer en su visita a la redacción.

donostia- Mikel Oyarzabal pasó por los micrófonos de Onda Vasca para ser entrevistado durante una hora por Iñaki de Mujika. Fiel a su estilo, el periodista le fue preguntando por la actualidad, el derbi y, sobre todo, su lado más personal e íntimo. Maduro, relajado y muy sonriente, al canterano se le vio en todo momento cómodo.

Aunque las plantillas se llevan muy bien, se anuncia un duelo a cara de perro el sábado: “En el campo no hay amigos. Cada uno defiende sus intereses y cuando ya estás en esos 90 minutos, son de guerra. Cada uno defiende lo que quiere por encima de cualquier cosa y, una vez acabe, ya habrá tiempo para charlar y recordar esa amistad. Pero en el campo, no”.

La mala situación de los dos equipos hace que ninguno parta con clara ventaja: “Se suele decir que a los derbis da igual cómo llegues porque siempre son partidos diferentes. En la gente también se nota. Muchas veces da igual si vas bien o mal, el encuentro se vive al máximo, de una manera muy intensa, tanto dentro como fuera. Es un choque especial, ante un rival especial ante el que vienes jugando desde categorías inferiores y es diferente al resto”.

apercibido El eibartarra corrió el riesgo de perdérselo al estar apercibido de sanción en Málaga: “No jugué con el freno echado. Cuando estás fuera puedes pensarlo, pero, una vez dentro, te olvidas de todo. El fútbol es así. Muchas veces te puede tocar o tener la mala suerte de que te saquen una amarilla”.

El Athletic llegará con sus señas de identidad de siempre: “Me quedo con su manera de competir. Es distinto a lo que estamos acostumbrados ahora, más habituados al juego bonito y tal, pero ellos compiten siempre. Por mucho que las cosas no les vayan bien siempre están ahí y te van a apretar. Y más en un derbi”.

La Real vuelve a tener hambre: “Ya se ha visto estos partidos, salvo en el de Málaga, que estamos con ganas de darle la vuelta a la situación que estamos viviendo. Ha sido un año jodido para nosotros, porque no hemos hecho el trabajo que todos queríamos. No pienso mucho en ello. El pasado ha pasado y hay que centrarse en lo que viene. Lo único que haces es volverte loco. Hay que mirar al futuro y solo fijarte en el pasado para corregir los errores”.

Si puede ser con una diana del txuri-urdin más en forma de la plantilla, mejor: “Está complicado, es muy difícil, pero voy a darlo todo para marcar, pero aquí lo primero es ganar. Luego ya veremos si me toca a mí o le toca a otro. Pero ganar”.

iñigoOyarzabal se mostró cariñoso y comprensivo con Iñigo ante el recibimiento que le aguarda en Anoeta: “La sensación va a ser extraña. Ha sido un compañero y tenerle enfrente se hace raro, pero muchas veces no sabes lo que te va a venir en el futuro, nunca se sabe lo que va a pasar y fue una decisión personal que tomó pensando que era la mejor y hay que respetarla. Él sabe que nosotros le vamos a intentar ayudar cuando quiera, nos ha demostrado que es una gran persona por mucho que haya tomado una decisión personal de ese tipo y yo, personalmente, solo le puedo dar las gracias porque desde que subí del filial, en ese año y medio que compartí con él, siempre ha estado para ayudarme, darme consejos y meterme esa caña también que hace falta dentro del vestuario para motivar a la gente”.

En lo que no quiso entrar mucho es en la suposición de lo que le habría transmitido en el caso de que le hubiese pedido consejo: “En esas cosas es difícil ser influenciado por otra persona, porque te tienes que guiar por ti mismo y tu opinión. La suya era clara: que se quería ir y ya está. Es una decisión personal”.

“Del Athletic me quedo con su forma de competir, siempre está ahí y te aprieta”

Después de decir que no a una millonaria oferta del Athletic, la preocupación es que, tal y como están, pueden volver todos los años a por la estrella de la Real: “Yo tenía muy claro lo que quería y no sentí ninguna duda sobre la decisión que iba a tomar. Sabía lo que quería y eso lo tenía aquí. Cuando tienes las cosas claras y ves que estás donde quieres estar, no hay más”.

El eibartarra tiene muy claro que da prioridad a lo personal: “Al trato, al cariño y al saber llevar a las personas. Muchas veces se puede ser una buena persona, pero también hay que saber tratar con otros. Es fácil estar al lado de una persona, pero también hay que saber estar a su lado cuando las cosas no van bien o está jodido. Aquí es donde mejor estoy”.

La afición busca sustituto para heredar el hueco de su capitán y ya tiene favorito: “Xabi Prieto solo va a haber uno y Oyarzabal solo va a haber uno. Yo lo que quiero es marcar mi historia aquí y dejar mi huella. Será de manera parecida a la de Xabi o no, pero va a ser muy difícil. Los quince años que lleva Xabi en el equipo van a ser muy difíciles de igualar, jugando cada fin de semana, haciendo goles… Yo quiero escribir mi historia, ser parte de este club y ya está. La responsabilidad esa de que se diga que puedo ser su sustituto no la siento encima. Yo soy como soy, y mi forma de ser y de jugar no van a cambiar”.

De momento, ya portó el brazalete en los últimos minutos en Málaga: “En el momento que estás jugando no te das cuenta, es una cosa más. Estás centrado en el partido”.

Liderazgo es una palabra que no elude: “Muchas veces se dice que hay que tener edad para eso, pero yo no opino así. Creo que la edad es un número y puede que yo tenga algunos valores para llevar a un grupo, pero no me centro en eso, no le doy importancia y no considero que sea el momento de ponernos a pensar en eso”. Su madurez, a sus 21 años, es incuestionable: “Creo que, dependiendo de las cosas que te han pasado en el pasado, te pueden condicionar la forma en la que eres ahora, y en una pequeña parte algunas situaciones que se me dieron en el pasado me han servido para ser como soy ahora y para comportarme como lo hago”.

málagaLa derrota en Málaga escuece aún: “Se vio que las cosas del principio nos salieron mal, sobre todo a partir de su gol. No tuvimos el día. Tuvimos el balón, pero la precisión de otros partidos no la tuvimos y lo pagamos caro”.

Pero la plantilla está encantada con Imanol: “Se ha visto la garra y todo lo que siente lo intenta mostrar en el campo siempre. Le da igual lo que digan. Va a hacer lo que cree que es lo mejor para el equipo e intentamos rendir lo mejor posible para que él se sienta lo más a gusto con nosotros”.

Preguntado por cuál sería su entrenador ideal, respondió que “pueden darse muchos prototipos diferentes, pero es el que tiene que saber llevar a un grupo de personas, aparte de futbolistas. Que sepa gestionar el grupo de la mejor manera posible. Aparte de lo futbolístico, que sepa llevar un grupo de personas, que un equipo son 25 jugadores y que lo lleve lo mejor posible”.

En el apartado íntimo, el txuri-urdin reconoció que se solía emocionar mucho: “La última vez que lloré fue el domingo. El sábado fue mi cumpleaños, no pude celebrarlo con la familia y el domingo, al llegar a casa, por mucho que las cosas no salieron bien en Málaga, me estaban esperando mis amigos con mi novia en casa, me hicieron un regalo especial de parte de toda mi familia que me gustó mucho y me trajo muchos recuerdos a la cabeza. Que la gente te quiera es impagable, lo más importante. Si ves que la gente te tiene cariño y que daría su brazo por ti… No hay mejor premio que ese”.

Reconoce que todavía le marcan los nervios de los niños al pedirle autógrafos: “Cuanto más pequeños más se lo piensan, porque se les ve en la cara que por acercarse a ti, tener una firma tuya y sacarse una foto van a estar días dándole vueltas a eso. Es parte del fútbol, hay que darle mucha importancia y no hay que perderla”.

“El derbi es un choque especial ante un rival especial y en el campo no hay amigos”

A él le costaba mucho: “Era tímido y torpe más que atrevido. Me daba vergüenza ir a pedir firmas, pero tengo grabado un día que mis padres y unos amigos me obligaron a ir al hotel de concentración de la Real. Ahí estaban Nihat, Xabi Alonso, De Pedro… Tengo fotos y autógrafos con ellos”.

Siempre ha tenido facilidad para ver puerta y poder celebrarlos: “Hay goles y goles. El momentazo del fútbol es si el gol que has metido sirve para ganar y si la gente se alegra por esa acción. Si el que has marcado es porque vas perdiendo o no sirve para ganar, es bonito pero no es lo mismo”.

personalidadEn lo que respecta a su forma de ser, Oyarzabal admitió que es abierto y colaborador: “Intento sacar una sonrisa con todos los lesionados. Ellos saben que estoy a su disposición para lo que quieran. No es fácil tratar con los que están jugando pocos minutos, pero hay que intentar sacarles de esa situación y meterles en tu día a día para que sea ameno”.

Su carácter afable y alegre tiene sus días: “Me enfado mucho. Sobre todo, en el campo. Fuera no soy una persona que se enfade ni que tenga rifirrafes. Soy competitivo y cuando las cosas no salen como yo quiero me enfado”. En la vida, admite ser cabezota: “Siempre hay roces, nunca a malas. Me cuesta pedir perdón en algunas situaciones más que en otras, soy cabezón, pero estoy aprendiendo en lo personal”. Cuando las cosas funcionan, es apasionado: “Soy así. No lo puedo controlar cuando las cosas van bien. En algunas situaciones también me vendría bien estar un poco más pausado, pero es algo que no puede parar. Soy así”.

Oyarzabal no oculta su felicidad en la Real: “Cuando estás en un sitio que te sientes querido y valorado, la gente te da importancia y cree que lo puedes hacer bien, es mejor. Siempre que te sientas a gusto, siempre es mejor”.

El estado de salud del vestuario realista es inmejorable: “Siempre se dice que es de los mejores que hay. El hecho de tener tanta gente de casa, que ha estado tanto tiempo junta eso se nota dentro del campo. La gente está siempre dispuesta para ayudar, a hacer lo que sea por ti. Sobre todo, cuando llegas de abajo y sientes que todo el mundo te apoya para que la cosa sea lo más normal posible. Por mucho que creas que te la pueden liar, en las buenas, todos confiamos en los de al lado”.

Su taquilla es la que utilizaba Ansotegi: “Cuando me tocó entrar el año pasado se le dio la baja, y me tocó ponerme allí. En la primera temporada, al principio siempre es difícil relacionarse, pero, teniendo gente de casa, que habla euskera, es más fácil. Soy tímido dentro del campo y fuera también. Es verdad que con el tiempo me suelto, pero lo soy bastante. No me gusta dar la nota”.

A partir de ahí, desveló secretos de compañeros. Como los vaciles en el juego de la pocha: “Cuando entras, siempre lo haces ganando, pero, como todo, a veces toca perder y ya llegará el momento de volver a ganar. Zuru para ese tipo de cosas siempre es muy de puyitas, pero siempre a buenas”.

Mikel tampoco es de los que se callan: “Si lo haces y todo el mundo te mete, lo van a seguir haciendo y llega el momento en que vas a explotar. Siempre a buenas, pero hay que saltar”. Su completo neceser es saqueado a diario: “Si solo fuese el champú, estaría bien. Gel, champú, desodorante, pasta de dientes… Para lo que necesitan, ahí estoy. Me pagan en el día a día, con su cariño me vale”.

Vive en Donostia entre amigos, es coqueto y sus compañeros alucinan con su capacidad para estudiar la carrera de Dirección de Empresas: “Soy disciplinado. Tenía claro que quería estudiar eso y que era lo que me gustaba, y que en el futuro podía trabajar en ello. Sabía que no tenía que dejarlo de lado. Hay días que te da pereza, pero hago un poco de esfuerzo y me va a merecer la pena. Una vez acabe esto, ya llegará lo otro”.

familiaSus aitas son vitales para él: “Yo solo puedo darles las gracias por todo lo que me han dado y por estar ahí siempre. Me han dicho muchas veces que cuando las cosas van bien mucha gente se me va a arrimar, pero cuando van mal siempre están ahí. Antes de tomar la decisión de estudiar, ellos ya sabían que iba a empezar la carrera. En bachiller las cosas me fueron bien. Me la pago yo. El resto de mi dinero lo llevan ellos. De mi padre he heredado ser reservado y de mí madre el carácter, el saltar y reaccionar. Mi hermana tiene 16 años. Me siento identificado con ella también”.

Oyarzabal en estado puro. A sus 21 años, liderará a la Real en el derbi como su gran estrella y candidato a marcar una época en el club. Está en su mano, lo tiene todo...


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