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La guardia civil no halla ni rastro de que los acusados se avisaran por móvil

Se trata de un indicio clave para probar que los acusados actuaron de forma concertada

Martes, 24 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Iruñea- La continuación del juicio contra los ocho acusados de Alsasua tuvo ayer un episodio más estrambótico en la Audiencia Nacional. Si el tribunal fiara su criterio, como no pudiera ser menos, a los hechos objeto de acusación sobre la agresión sufrida por los guardias civiles y sus parejas resulta imposible que sostenga en base a lo sucedido aquella noche que hay indicios, más allá de lo declarado por las propias víctimas y denunciantes, que se trató de un acto preparado y premeditado en el que los ocho acusados tendrían algún tipo de conexión entre sí para cometerlos, según vendría a mantener la Fiscalía y el resto de acusaciones.

Sin embargo, los investigadores de la Guardia Civil no han hallado ni una conexión telefónica de aquella noche entre los investigados, ni siquiera han podido rescatar un whatsapp entre ellos que pudiera servir a la base acusatoria para inferir algún tipo de aviso previo. Es más, a preguntas de las defensas, quedó claro que los investigadores ni siquiera han cotejado si en las agendas de los teléfonos intervenidos a los acusados se encontraba el contacto del resto (muchos de ellos ni siquiera tienen el teléfono de los demás porque son de tres cuadrillas distintas), pero tampoco la Guardia Civil ha reclamado a las compañías telefónicas las comunicaciones telefónicas efectuadas por los acusados durante esa noche, los instantes previos y posteriores.

Así, difícilmente se puede sostener que se trató de un linchamiento organizado en un bar a las 5 de la mañana. Para más inri, fueron las defensas las que han tratado de incorporar a la causa las facturas telefónicas de sus representados. Solo se permitió adjuntar las llamadas entre dos de los acusados que se encuentra en prisión, Jokin Unamuno y Adur Ramírez de Alda, que si bien se tratará de vincular por parte de las acusaciones a que se trataba de una llamada informativa, en el sentido de que Adur pudo llamar a Jokin para decirle que los guardias podían estar en el local, la realidad es que según lo depuesto por los acusados y los testigos y lo que acredita el movimiento telefónico ambos se llamaron para ver si localizaban a un amigo que tenía que viajar de mañana al aeropuerto de Bilbao para tomar un avión a Praga para estudiar Erasmus. En las facturas de ambos figuran las llamadas de la hermana de ese amigo.

Del resto de procesados no se han admitido dichas facturas para acreditar, por ejemplo, que Oihan Arnanz, para quien se piden 62 años de cárcel, ni siquiera tuvo operativo durante ese día el teléfono y que la primera llamada que realizó después de los hechos fue a su madre y durante el mediodía del domingo. Tampoco se requirió en ese vago informe, por ejemplo, las geolocalizaciones de los móviles de los procesados. La Guardia Civil trata de evidenciar que algunos de los acusados borraron llamadas y desinstalaron aplicaciones de Whatsapp o charlaban a través de Snapchat para ocultar datos y mensajes. En las tareas de recuperación de la información de los teléfonos, no han tenido forma de hallar una mínima conexión entre acusados, aunque ni siquiera realizaron un trabajo físico sobre el terminal.

Asistencia a una manifestación Un capitán de la Guardia Civil trató ayer de hinchar el globo del terrorismo señalando que dos de los acusados, Jokin Unamuno y Adur Ramírez, que carecen de antecedentes penales hasta esta causa, estuvieron dos meses antes de los hechos en una manifestación organizada en Etxarri Aranatz por “el entorno de la disidencia de ETA”, esto es, “la gente más radical dentro del entorno abertzale”.

Para la convocatoria, a través de las redes sociales, se utilizó el “anagrama de Askatasuna”. Esta protesta es uno de los hechos con los que el capitán del cuerpo, perteneciente a la Brigada de Información de Navarra, intentó acreditar que la agresión en el bar Koxka fue “premeditada” y “no fue casualidad”. - A. M./E. C.


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