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Francesc Marzo | poeta

“Escribir y componer es una manera de intentar salvarme de mí mismo;y aún así, no sé si lo voy a conseguir”

Francesc Marzo ha publicado en 2017 cuatro libros con cuatro editoriales distintas. Ayer presentó el último, ‘La lógica del delirio’, en Bilbao, y hoy lo hará en Errenteria

Harri Fernández - Viernes, 13 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Francesc Marzo, poeta.

Francesc Marzo, poeta. (José Mari Martínez)

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Francesc Marzo, poeta.

donostia- Tras presentar ayer su última obra en Bilbao, el autor, diagnósticado de Asperger (el lado más funcional del espectro autista), hoy hará lo propio en la librería Noski de Errenteria, a las 19.00 horas. La lógica del delirio está compuesta por 51 textos o “microrreflexiones” de difícil clasificación, incluso, para el propio Marzo.

¿Por qué escribe?

-Es una gran pregunta y es difícil de contestar. Supongo que es una manera de intentar salvarme de mí mismo. Tanto la escritura, en concreto la poesía, como la música son en las que, de una forma espontánea hace unos dos años encontré la manera de intentar salvar a mi persona. Tengo una gran lucha conmigo mismo desde un punto de vista existencial. En un momento en el que yo había tocado fondo desde un punto de vista psicológico, fue una forma de sacar todo ese desbordamiento creativo que yo tenía. Yo llevaba siete u ocho años con crisis de ansiedad y de obsesiones e ingresos hospitalarios Hace dos años encontré la salida a través del mundo del arte. En mi caso, no le encuentro nada de sentido a la vida misma. Es una forma de sacar eso hacia fuera.

Podríamos decir que es terapéutico.

-En realidad, no. Es un poco contradictorio. Cada vez que profundizo más, estoy un día más cerca de desaparecer. Voy escarbando cada vez más y toco bandas del inconsciente que no debería tocar. Cuando tocas cosas que solo se han de tocar cuando estás a punto de dar el salto al otro lado, es peligroso. En mi caso no me sirve de terapia. Yo me siento obligado a sentarme ante el piano a intentar crear una pieza musical, o en el caso de la poesía me obliga a ponerme a escribir. No tengo otra opción. Parece un poco trágico, pero también pienso que, aunque lo haga, no sé si me podré salvar de mí mismo. Yo vivo como creo. Yo no intento hacer poemas, el poema en sí mismo soy yo. Lo que intento es romper el lenguaje y crear uno nuevo desde un lugar donde nadie ha hablado anteriormente. También me identifico con el lenguaje, así que cuando lo rompo, me rompo yo mismo. Es una manera de intentar salvarme, pero no sé ni si aún así lo voy a conseguir.

¿Por qué ha titulado el libro ‘La lógica del delirio’?

-Tengo una gran lucha conmigo mismo, con todas esas paranoias, con ese mundo delirante. Por eso también he titulado el libro, La lógica del delirio. Intento buscar más allá de las estructuras empíricas, perdiendo las referencias de una realidad convencional. Es peligroso porque si te vas y si un día quieres volver, quizás no puedas. Te vas y te quedas allí.

“Intento buscar más allá de las estructuras empíricas, perdiendo las referencias de una realidad convencional”

¿Dónde se encuentra la lógica en el delirio?

-Está más allá de lo que denominamos realidad. Lo que hago se enmarca en el surrealismo amplificado, intimista. Mis referentes poéticos también van por ahí: Alejandra Pizarnik, Boudelaire, Emily Dickinson… Son poetas que intentan pasar la línea de lo puramente descriptivo e intentan jugar con el detalle y la perspectiva. Intentan traspasar lo onírico, lo surrealista y lo intimista.

El 2017 ha sido muy prolífico para usted. Ha publicado cuatro libros, entre los que se encuentra el que presenta hoy, la ‘Lógica del delirio’.

-También hay mucha incomprensión. Intentar transmitir cómo ubicar este libro cuesta bastante. Porque es más significativa la rotura del lenguaje de la que hablaba, con respecto a los anteriores obras. Los dos primeros son aforismos poéticos, el tercero es poesía como tal. En este hay microrreflexiones densas y vivas y que llevan un componente poético. Pero este marca el inicio de las nuevas estructuras que quiero trabajar. Cuesta explicarlo, aunque por otro lado es lógico. Si lo que quieres es romper y crear algo nuevo tampoco puedes pretender que te entienda mucha gente.

Afirma que son “microrreflexiones”. La verdad es que en estos 51 pasajes la línea entre el microrrelato, la poesía y el ensayo es muy difusa. ¿Cómo lo clasificaría?

-No podría decírtelo. Tiene un transfondo poético, pero no es clasificlable. Vivimos en un mundo en el que intentamos cuadrar las cosas, y cuando vemos algo que no es encuadrable, como mínimo, incomoda. Porque no sabes ante qué estás. Pero es también mi intención.

Estos escritos desprenden mucha oscuridad.

-Yo lo que trabajo es la materia oscura y es muy peligroso. Crees que puedes conseguir cosas muy sublimes, pero es un arma de doble filo. Como no lo controles, se te come y pierdes de vista el referencial empírico. Ahí puedes cometer cualquier locura.

“La lógica del delirio se encuentra más allá de lo que llamamos realidad. Lo que hago se enmarca en un surrealismo amplificado”

La editorial define el libro como “reflexiones luminosas de un chico con Asperger”.

-Yo no me escondo. Pero lo del Asperger es algo que va quedando atrás, en un rincón, y lo que cada vez se valora más es el contenido. Pero cuesta porque lo primero que se ve es eso.

Entiendo que no quiere que la etiqueta del Asperger engulla su obra.

-Es un atributo más. Como quien es alto o bajo, o tiene los ojos negros. Al principio había más morbo al respecto. El otro día otra periodista me decía: lo que no puede ser es que si tu haces algo muy bueno, te lo solape lo otro. Así se pierde el mensaje.

Pero también sirve para visibilizar la enfermedad.

-Evidentemente. Si con lo que hago yo se hace más visible el Transtorno del Espectro Autista, estoy encantado de ayudar. Y que se vayan rompiendo barreras y que se normalice, y que se vea solo como un atributo.

Presenta este obra, pero en el horno tiene más. Un libro de relatos, un poemario, una novela y una obra de teatro.

-La rotura de la que hablo no sólo está enfocada a lo poético, también a la novela y a otros géneros. No quiero hacer más de lo mismo, sino aportar alguna cosa. Quizá es un poco atrevido decir esto, pero es lo que pienso y es lo que hago. ¿Por qué no decir las cosas si son así? No es algo malo.

“Vivimos en un mundo en el que intentamos cuadrar las cosas, y cuando vemos algo que no es encuadrable, como mínimo, incomoda”

Se lo preguntaba porque además de lo prolífico de su obra en este tiempo, se encuentra estudiando Matemáticas, Física, Química, Filosofía y Música. ¿De dónde saca el tiempo?

-No duermo. Mi vida es muy caótica. Cualquier día de estos me coge una crisis y me voy directamente.

Cuando dice que se va, ¿a qué se refiere?

-Al hospital. Yo vivo todo de una manera muy extrema, pero no es una cuestión teórica. Es así. Ya lo he dicho antes, tal y como creo, vivo. Y cuando vives de esta manera, con esa intensidad, esa fuerza, esa manera desbordante, hay riesgo constante de que cada vez te puedas caer. Lo asumo.

También toca el piano y compone.

-Sí. Aún no tengo ninguna pieza completa. Sobre todo, toco música clásica y jazz. Este último género me está entrando mucho a través de Nina Simone.


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