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“Lo que es hoy verdad en Siria, mañana es mentira”

El pediatra Moain Saleh regresa a euskadi tras pasar dos meses en SU PAÍS

Un reportaje de Julio Flor - Lunes, 9 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:03h

El pediatra sirio Moain Saleh, que acaba de regresar de su martirizada tierra.

El pediatra sirio Moain Saleh, que acaba de regresar de su martirizada tierra. (Foto: N.G.)

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El pediatra sirio Moain Saleh, que acaba de regresar de su martirizada tierra.

La guerra en Siria dura una eternidad. Bien lo sabe el pediatra sirio Moain Saleh que desde Bilbao, donde reside, viaja todos los años a Siria, donde ha constatado, los pasados meses de enero y febrero, la devastación, el hambre y las miserias de una contienda en la que los actores principales son las potencias extranjeras.

Nada más comenzar la guerra, Moain pensó que acabaría pronto, pero han pasado ya siete eternos años y, según cuenta, “la gente cree ahora que la guerra no acabará nunca”. ¿Nunca? “Todo se ha complicado de tal forma que ya nadie entiende nada”.

Hay un extraño equilibrio militar en Siria. Rusia y EEUU mantienen el mismo número de bases militares en el país, de tal manera que pareciera que en Siria se registra un extraño pulso entre rusos y estadounidenses, mientras el Gobierno sirio apenas existe.

Si hace tres años preguntabas en Oriente Medio quién era el ministro de Defensa sirio o el jefe del Estado Mayor, todo el mundo te sabría decir quién era. Hoy en día nadie lo sabe. Es el ministro ruso de Defensa o el propio presidente Vladímir Putin quienes hablan en su nombre.

Por su parte, EEUU y Turquía hablan en el nombre de la oposición. Y cada metro de terreno que recuperan es machacado con la aviación extranjera, las milicias extranjeras que vienen de Afganistán, Pakistán, Irán y con el apoyo de Hezbolá desde Líbano. El Ejército sirio ha sido destruido prácticamente, el Gobierno sirio silenciado. Los grandes intereses que tiene Rusia en el país le llevan a protegerlos, a la vez que ampara a un Gobierno sirio que calla y otorga.

Le pregunto a Moain si los medios internacionales de comunicación se acercan a la realidad de lo que está ocurriendo en Siria. Y él contesta de una manera aparentemente contradictoria. “Todo lo que cuentan los medios es verdad, pero lo que es hoy verdad mañana es mentira. Y lo que mañana es mentira, pasado mañana es verdad. Hay tal caos ahora en el país, que nadie sabe qué va a pasar”.

“Nadie sabe”. Esas dos palabras están en boca de Moain, que lee, escucha y atiende la actualidad cambiante de estos últimos meses, a la vez que cada día telefonea a los suyos en Siria.

Un ejemplo de esa realidad sorprendentemente cambiante tiene que ver con el apoyo que venían recibiendo los kurdos de Estados Unidos y Rusia, cuya fuerza se asienta en el norte del país, prometiéndoles dinero y autodeterminación… Pues bien, en 24 horas se han reunido los gobiernos de Rusia y Turquía para negociar que los rusos se retiran de las zonas kurdas. Igualmente los norteamericanos se han alejado de otra zona kurda, como invitando a Turquía a tomarla ya sin oposición armada.

Los kurdos están siendo machacados militarmente por Turquía, que ha ocupado su ciudad más simbólica e importante, Afrin, en el norte de Alepo. Ahora mismo, se está a la espera de que los turcos tomen la segunda ciudad kurda en importancia.

Esos cambios radicales de un día para otro llevan a la gente a no entender nada, a no saber qué pasa en el fondo. No obstante, se ha visto cómo después del avance turco, y la toma de la ciudad de Afrin, la aviación rusa ha bombardeado durante varios días, 24 horas al día, los alrededores de Damasco, destruyéndolo todo en una zona que se venía manteniendo como un fortín inexpugnable.

Todo parece indicar que Rusia dio permiso a los turcos para entrar en la zona kurda y ocupar militarmente sus ciudades. A cambio, Turquía ha dejado de apoyar a los rebeldes que llevaban siete años sacrificando sus vidas alrededor de Damasco.

derribo de aviónEs curioso que hace dos años se tuviera la impresión de que entre Turquía y Rusia estaba a punto de estallar una guerra cuando los turcos derribaron una avión ruso y mataron al piloto en la frontera siria. Alguien podría decir que ahora entre ambos países se están repartiendo Siria. EEUU también ha reclamado su parte, poniendo límites. El río Éufrates en Siria cruza por el norte hacia el noreste, hacia Irak. Estados Unidos no permite ni al ejército sirio, ni a Rusia, ni a los turcos pasar por esa zona. Y del río Éufrates hacia el oeste ha dado permiso a Turquía y a Rusia para que hagan lo que quieran.

Hay preguntas que rondan el ánimo del médico sirio. ¿Qué será de Siria cuando llegue la paz? ¿Cómo se va a recuperar un país en el que hay 20 bases militares rusas, 20 bases militares norteamericanas y varias bases militares turcas? ¿Y qué decir de la frontera sur, donde está Israel, que ahora advierte de que no permitirá que haya gente armada a 40 kilómetros de su frontera? (40 kilómetros es lo que hay de su frontera hasta Damasco).

La realidad actual es atroz. De 23 millones de sirios, alrededor de diez han abandonado sus casas y sus pueblos, viviendo en zonas más tranquilas, en campos de refugiados de Siria, en Edleb, o en otras zonas del mundo. La gente dice “si tuviéramos una guerra convencional, con dos bandos enfrentados, sería diferente. Pero una guerra como ésta es aún peor”.

Cómo olvidar a los cientos de miles de muertos. Moain Saleh lo cuenta de la siguiente manera. “Los rusos matan sirios. Los americanos matan sirios. Los turcos matan sirios. Los de Arabia Saudí matan sirios. El Gobierno y el ejército sirio matan sirios. Los milicianos matan sirios. La oposición, que tiene un sinfín de grupos armados, mata sirios. Y todo el mundo está matando sirios”.

Se ha derramado mucha sangre de chiíes contra suníes, alauitas y suníes, suníes y cristianos. Entre etnias, kurdos con árabes, arameos con árabes, turcomanos con sirios. ¿Cómo se va a recuperar todo esto?

“Muchos piensan, y yo entre ellos, que hubo una conspiración de Israel para destruir Siria”, interpreta Moain sobre un país donde convivían 16 etnias y diferentes religiones. Un país en el que se hablaban 16 idiomas. “Eso fue durante toda la vida nuestro orgullo -asegura-. ¿Y ahora? Hay zonas en las que unos y otros jamás podrán vivir juntos”.

Mientras tanto, en una aldea situada a 40 kilómetros de Latakia, en Siria, allí permanecen los siete hermanos y hermanas del médico sirio, afincado en Bilbao desde hace más de 40 años.

Viniendo del caos, y del dolor de una guerra que dura ya siete años, de un mundo donde reina la locura y se ha sembrado el odio, sorprende el equilibrio que mantiene Moain Saleh al contar el drama de Siria, su otro país.

Con la fortaleza de contar lo que ocurre. Con la serenidad y la lucidez para ver las consecuencias de la guerra, la muerte y la devastación para la población de todas las edades y todas la religiones y todas las etnias.

En esta larga contienda que atraviesa su país, él siente que su deber es ser fuerte. “Sin nuestra fortaleza las familias que están en Siria perdiendo a sus hijos, viendo cómo su vida empeora a diario... Si ellos nos vieran derrumbados a los que vivimos fuera y solo volvemos de vez en cuando a verles, ¿entonces qué nos quedaría? Es por ellos y ellas por quienes somos fuertes”

¿Con qué sensación ha vuelto a Euskadi?

“Quiero seguir ayudándoles como pueda. Ya tengo ganas de volver dentro de dos meses. A darles cariño y ofrecerles la ayuda que está en nuestras manos. Ojalá la paz. Ojalá la superación de tanto odio... Pero habrá que esperar décadas. Décadas”.

etiquetas: siria, moain saleh


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