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En casa del Gigante de Altzo

el caserío igartubeiti de ezkio acoge una exposición sobre el personaje al que ‘handia’ ha dado notable repercusión

Un reportaje de Asier Zaldua - Sábado, 7 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Las figuras del gigante y su hermano, en el exterior del caserío Igartubeiti.

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Las figuras del gigante y su hermano, en el exterior del caserío Igartubeiti.

La película Handia ha dado a conocer la historia de Miguel Joaquín Eleizegi, el Gigante de Altzo, y son muchos los que quieren saber más acerca de este personaje. En su pueblo natal han abierto un centro de interpretación y también se puede completar una ruta, que pasa por su casa natal: el caserío Ipintza. Pero el gigante tiene también una segunda vivienda: el caserío Igartubeiti de Ezkio. Este edificio del siglo XVI hizo las veces del caserío de Eleizegi en la película. Hasta el día 31 de agosto se puede visitar una exposición relacionada con el filme. Han colocado trece fotografías del rodaje en los espacios del caserío que aparecen en la película: la cocina, el secadero de maíz y una de las habitaciones.

La coordinadora de Igartubeiti, Kizkitza Ugarteburu, comenta que es un orgullo para ellos que el caserío de Ezkio fuese elegido para hacer las veces de la casa natal de Eleizegi. De todos modos, no es la primera vez que Igartubeiti acoge un rodaje. “Telmo Esnal hizo una película sobre las danzas vascas y el vídeo utilizado para solicitar las subvenciones se grabó aquí”, recuerda.

Igartubeiti también cautivó al equipo de Handia. “Vinieron a ver el caserío y les gustó. Algunos ya lo conocían, pero otros no. Nos dijeron que es un escenario inmejorable para grabar películas de este tipo. Además, el centro de interpretación es un lugar idóneo para realizar otras labores relacionadas con el rodaje, como vestirse o maquillarse”.

La grabación se llevó a cabo durante dos noches de mayo de 2016. “El montaje fue impresionante. Recuerdo que colocaron una grúa en el exterior, hicieron un casting para conseguir figurantes...”.

Bonito recuerdo Guarda un grato recuerdo de aquellos días. “Tuvimos una relación muy cordial con todos los miembros del equipo. Aun así, no nos acercamos demasiado al rodaje para no molestar. Recuerdo que alguien trajo un Seat 600 y el argelino que interpretó al gigante en algunas escenas entró en el coche. Fue impresionante”.

En la película aparecen la cocina, una habitación y el secadero de maíz. “Por la noche era muy habitual que la familia se reuniera para desgranar las mazorcas de maíz y en la película se puede ver a los protagonista desempeñando esa labor. También se observa a un personaje subiendo las escaleras”. Ugarteburu ha visto la película, por supuesto. “Es un poco triste, pero está muy bien”.

Ahora, los espectadores pueden meterse en la piel de Eleizegi, visitando el caserío en el que se grabó la película. Igartubeiti siempre merece una visita. Sus especiales características (su antigüedad y ser un testimonio único) y el hecho de que conserve las estructuras antiguas practicamente completas hicieron que la Diputación Foral de Gipuzkoa decidiera acometer un proyecto de restauración. El objetivo de esta actuación, calificada de modélica, era que el caserío recobrara el aspecto que tenía en el siglo XVII.

La Diputación también decidió construir y equipar un centro de interpretación, como apoyo a la difusión del propio caserío y como centro de gestión de las visitas. Ambos elementos, junto al huerto y su entorno (merendero incluido), constituyen el caserío museo Igartubeiti.

Este edificio fue construido a mediados del siglo XVI y es un magnífico representante de la edad de oro del caserío vasco. Alcanzó su plenitud a principios del siglo XVII. En aquella época fue ampliado y sufrió una importante transformación para adaptarse a las nuevas formas de vida y trabajo. Su estructura original de madera, excelentemente conservada, y la existencia en su interior de un gran lagar de sidra hacen de él uno de los caseríos más interesantes de Euskadi.

La Diputación lo adquirió en 1992, con el objetivo de evitar su desaparición. Tras la compleja restauración, adquirió el aspecto que tenía en el siglo XVII. Su interior es un museo en el que se recrea la vida real de los antiguos caseríos. De una manera directa y sin interferencias, se puede experimentar cómo era la vida cotidiana en un caserío vasco de hace cuatro siglos. Con su iluminación, mobiliario y herramientas originales, e incluso con los olores que lo impregnaban.

Centro de interpretación En cuanto al centro de interpretación, en él se revive la historia de los caseríos vascos a lo largo de más de mil años. A través de las voces de la familia y los vecinos de Igartubeiti, se descubre cómo vivían y trabajaban sus habitantes, cómo se relacionaban entre ellos, en qué creían, qué producían, cómo se alimentaban, de qué modo se divertían y qué les hacía sufrir.

El caserío museo cuenta también con una huerta, que se transforma mensualmente, siguiendo el ritmo de la naturaleza. Siempre se cultiva sin utilizar ningún producto químico que pueda ser perjudicial para la naturaleza. También se tiene en cuenta el origen y la naturaleza de las distintas plantas, para que no sean ni transgénicas ni híbridas. Se composta el estiercol y el material orgánico para reutilizarlo, se tiene en cuenta la fase lunar para comprobar si es la época adecuada... Trabajan casi igual que lo hacía la familia Eleizegi en su caserío de Altzo, en el siglo XIX.

En el huerto, además de hortalizas y verduras, plantan arbustos y árboles frutales y cultivan setas. El objetivo es que los niños y los adultos aprendan de dónde proceden los alimentos. Alrededor del huerto también crecen plantas medicinales. Y con las manzanas que dan los manzanos se hace sidra en el lagar del caserío.

Actividades Este lagar es la joya de Igartubeiti, por lo que no es de extrañar que muchas de las actividades que se organizan a lo largo del año estén relacionadas con la manzana. El evento principal es la Semana de la Sidra. Se celebra todos los años, en octubre. Se pone en marcha el lagar, prensan manzanas a ritmo de kirikoketa, unos actores se meten en la piel de los antiguos moradores de Igartubeiti y la Diputación entrega los premios de su concurso de sidra.

A lo largo del año se organizan otras muchas actividades: talleres para las familias, conciertos, una jornada sobre las mujeres en el entorno rural, Día Internacional de los Museos, Baserri Eguna, Día Internacional del Patrimonio Mundial, Día Internacional del Euskera... Un caserío a la altura del Gigante de Altzo.


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