Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
David Zurutuza futbolista de la real sociedad

“El derbi es contra el Athletic, pero con el Eibar en Primera hay mucho pique”

David Zurutuza se caracteriza por hablar claro, y en su encuentro con NOTICIASDEGIPUZKOA así lo hace en clave de pasado y de presente. En el futuro dice que todavía no piensa

Una entrevista de Marco Rodrigo Fotografía Ruben Plaza - Viernes, 30 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:03h

David Zurutuza, en las instalaciones de Zubieta, durante la entrevista que concedió a este periódico.

David Zurutuza, en las instalaciones de Zubieta, durante la entrevista que concedió a este periódico. (Ruben Plaza)

Galería Noticia

David Zurutuza, en las instalaciones de Zubieta, durante la entrevista que concedió a este periódico.

Donostia – ¿Cómo están las cosas en el vestuario?
–Tras la derrota contra el Getafe vivimos una semana de reflexión, una semana rara. Echaron a Eusebio y a Loren, y llegaron así para nosotros momentos complicados de digerir. Luego vino una etapa posterior de transición, durante un par de días. Y ahora ya nos hemos puesto a trabajar con el nuevo míster.

¿Ha sido un proceso duro para ustedes? En la calle se tiende a pensar que los futbolistas ni sienten ni padecen.
–Los futbolistas somos como todas las personas, exactamente iguales. Y, cuando se dan situaciones así, necesitamos también nuestros momentos de luto, por llamarlos de alguna manera. De repente cambia todo a tu alrededor. Y tu mente se pone a trabajar. Independientemente de si venías jugando o no, o de la relación que pudieras tener con el entrenador, ves cómo le destituyen de su cargo y sientes pena.

¿Y de lo de Loren qué me dice?
–Pues que me ha dado todavía más pena. Ya era el director deportivo cuando subí al primer equipo. Es cierto que con él no teníamos tanto contacto diario como con Eusebio, pero llevaba mucho tiempo con nosotros.

Me hablaba ahora de una semana de reflexión. ¿Qué conclusiones han sacado?
–La dinámica del equipo no era buena. Tampoco las sensaciones. ¿Por qué razones? Hay muchas, no solo una. Del mismo modo en que no hay solo una persona culpable. Todos somos responsables.

¿Ha faltado exigencia?
–Sí. Han faltado muchas cosas. La temporada pasada, una vez que cogimos las ideas de Eusebio, el equipo funcionó como un tiro. Practicábamos un fútbol espectacular y disfrutábamos mucho. Pero esta campaña ha sido diferente. Recuerdo incluso que en las primeras jornadas, después de aquellas tres victorias consecutivas, le dije a uno de los entrenadores que no estábamos defendiendo bien como bloque, que los rivales nos generaban muchas oportunidades.

¿Se refiere al 2-3 de Vigo y al 2-4 de Riazor?
–Eso es. Resulta muy fácil hablar ahora, a toro pasado. Pero parece obvio que no estábamos bien atrás. Y no hablo solo de los defensas, ¿eh? Hablo del comportamiento del equipo en su conjunto a la hora de defender.
Eso termina pagándose a medio plazo.

–Es que no te puedes basar solo en atacar. No puedes decir: “Es que hemos metido tres goles”. Porque se hace difícil ver siempre puerta con tanta facilidad. Y si siempre recibes un par…
¿Creyeron hasta el final en la propuesta de Eusebio?
–Se trataba de una idea válida, porque nos funcionó. Pero se fue deteriorando con el tiempo. No sé en qué pudimos fallar para que esto ocurriera. Seguro que yo tengo mi parte de culpa.

¿Echó de menos respuestas o alternativas a ese deterioro del juego del equipo?
–Cuando algo no funciona, está claro que hay que retocar algo. ¿El qué? Eso hay que hacerlo y vivirlo en el momento. De poco sirve hablar ahora.

¿Ha influido en la mala temporada de la Real el hecho de haber disputado tres competiciones?
–No (tajante). No creo que haya habido cansancio, ni físico ni mental. Bueno, no es que no lo crea. Es que sé que no es esto lo que hemos acusado.

Dentro de ese factor mental al que alude, sí dio la sensación de que la eliminación copera ante el Lleida supuso un negativo punto de inflexión.
–Bueno, a ver… No creo que haya habido un partido concreto que nos haya marcado en este sentido. Fue, más bien, una fase relativamente larga de la temporada durante la que los rivales nos hacían gol con muy poco. Y esto nos afectó mucho a nivel interior. Nos machacaba una y otra vez, y a la larga terminó generándonos inseguridad. En un montón de partidos, los adversarios nos han hecho daño en su primer acercamiento, después de crear nosotros varias oportunidades y de desaprovecharlas todas o la gran mayoría. Esto, repetido una y otra vez, te enerva, te descoloca, te descentra… Y dejas de estar a lo que tienes que estar. Es difícil.

La cabeza de todo el mundo está ya en la temporada que viene. ¿Y la del equipo?
–El final de Liga se puede hacer muy largo y muy duro si nos ponemos a pensar ya en la próxima campaña. Toca terminar esta lo mejor posible. Y luego ya pasaremos página.

El domingo, derbi en Ipurua. Con debut de Imanol en el banquillo. ¿Qué Real podemos esperar?
–El del Eibar no es un campo en el que hayamos obtenido muy buenos resultados. Pero espero que esta sea la buena, la definitiva. ¿Con qué Real? Pues con una Real que muerda, que salga a por todas y que se adapte al juego de allí.

¿Es diferente el fútbol que se practica en ese campo? Usted jugó cedido en el Eibar durante la temporada 2007-08.
–En cuanto a dimensiones no sé qué decirte. Sí creo que se trata de un campo un poco más reducido que el resto, pero pienso también que aparenta ser más pequeño de lo que realmente es. En esto influye la sensación que da ver las gradas tan cerca, y también la manera de jugar allí, con muchos centros al área y jugadas verticales.

Vuelve a referirse al tipo de fútbol que se practica en Ipurua…
–A ver. Se puede jugar a fútbol perfectamente. Me refiero a un fútbol de toque y de combinaciones, raseando el balón. Recuerdo de mi etapa allí un partido contra el Sevilla Atlético, en el tramo inicial de aquella Liga, en el que nos dieron un buen meneo y nos ganaron con merecimiento gracias a un planteamiento así.

¿Fue titular ese día?
–Sí, pero en Ipurua jugaba menos que a domicilio. Manix Mandiola era el entrenador. Y, aunque siempre utilizaba un 4-2-3-1, el de los partidos de casa tenía otros matices. En ellos, el mediapunta tenía que pisar el área constantemente. Era casi un segundo delantero centro. Y fuera, en cambio, tenía que comportarse como un centrocampista. Esto último me solía tocar a mí.

Marcó dos goles aquel año, en Vigo y en Soria. Pero en Balaídos casi no juega…
–(Recuerda unos instantes y sonríe) La anécdota del ascensor…
Adelante.

–Nada, sin más. Compartía habitación en el hotel con Asier Goiria. Y en la tarde del partido, cuando íbamos a bajar para ir al estadio, nos quedamos encerrados en el ascensor. Qué agobio… Es que además hacía muchísimo calor.
Ah, bueno. Pero no fue culpa suya. Como tiene fama de despistado…

–La fama la tengo. Pero aquel día el que se despistó fue el ascensor (risas).
¿Ha cambiado mucho el Eibar durante esta última década?
–Esta claro que sí, ¿no? De mi etapa en el club no queda ni el utillero. Solo aguantan el delegado, Germán, y algún masajista. El concepto ahora es otro… Yo llegué a una plantilla recién ascendida de Segunda B, con muchos futbolistas que venían de jugar en esa categoría, la mayoría de ellos de la provincia. Y ahora, en cambio, aunque el equipo conserva ese carácter de los conjuntos del norte, creo que vascos únicamente quedan Riesgo, Capa y Dani García.

¿Habrá pique el domingo? ¿O el derbi es contra el Athletic?
–Las dos cosas. El que ha jugado como yo desde pequeño en las categorías inferiores de la Real sabe que el derbi es contra el Athletic. Pero no te voy a negar que en los partidos contra el Eibar existe mucho pique tras su ascenso a Primera.
No le voy a hacer la típica pregunta de si celebraría un gol, porque ya sabe lo que es marcar en un derbi de Ipurua (en la derrota 2-1 de la Liga 2015-16).

–Y lo celebré… Es que hace mucho tiempo ya que estuve en el Eibar. Y además nunca he creído mucho en eso de no festejar un gol con tu equipo. Para eso no lo metas.

¿Hablan en el vestuario de terminar la Liga por delante de los armeros? Tienen seis puntos más que la Real.
–No, no. En eso no nos fijamos. Simplemente estamos centrados en terminar la temporada lo mejor posible.
En el siguiente curso, el 2018-19, terminará contrato con casi 33 años. ¿Se ve como un nuevo ‘one club man’?
–No lo sé. No tengo ni idea. Es algo que no me preocupa en absoluto. Solo vivo el momento.

Ha visto salir a Aranburu, Labaka, Ansotegi, Mikel González, quizás Xabi Prieto… ¿Le va a tocar liderar el vestuario?
–Todos vamos cumpliendo años. Se trata de un proceso inevitable. Y positivo también, porque estamos ante la prueba de que va llegando gente de buen nivel. Siempre vendrán chavales nuevos que se lo pongan difícil a los veteranos, como intentamos hacerlo nosotros en su día cuando subimos arriba.

¿Y lo que le preguntaba de tirar del grupo?
–No lo sé. No es que me vea o no me vea haciéndolo. Si surge esa necesidad en el equipo, se intenta satisfacer y punto. Pero no es algo en lo que piense ahora. Vivo lo que queda de esta temporada y, más allá de ahí, prefiero no mirar. l

las claves

donostia- ¿Cómo están las cosas en el vestuario?

-Tras la derrota contra el Getafe vivimos una semana de reflexión, una semana rara. Echaron a Eusebio y a Loren, y llegaron así para nosotros momentos complicados de digerir. Luego vino una etapa posterior de transición, durante un par de días. Y ahora ya nos hemos puesto a trabajar con el nuevo míster.

¿Ha sido un proceso duro para ustedes? En la calle se tiende a pensar que los futbolistas ni sienten ni padecen.

-Los futbolistas somos como todas las personas, exactamente iguales. Y, cuando se dan situaciones así, necesitamos también nuestros momentos de luto, por llamarlos de alguna manera. De repente cambia todo a tu alrededor. Y tu mente se pone a trabajar. Independientemente de si venías jugando o no, o de la relación que pudieras tener con el entrenador, ves cómo le destituyen de su cargo y sientes pena.

¿Y de lo de Loren qué me dice?

-Pues que me ha dado todavía más pena. Ya era el director deportivo cuando subí al primer equipo. Es cierto que con él no teníamos tanto contacto diario como con Eusebio, pero llevaba mucho tiempo con nosotros.

Me hablaba ahora de una semana de reflexión. ¿Qué conclusiones han sacado?

-La dinámica del equipo no era buena. Tampoco las sensaciones. ¿Por qué razones? Hay muchas, no solo una. Del mismo modo en que no hay solo una persona culpable. Todos somos responsables.

¿Ha faltado exigencia?

-Sí. Han faltado muchas cosas. La temporada pasada, una vez que cogimos las ideas de Eusebio, el equipo funcionó como un tiro. Practicábamos un fútbol espectacular y disfrutábamos mucho. Pero esta campaña ha sido diferente. Recuerdo incluso que en las primeras jornadas, después de aquellas tres victorias consecutivas, le dije a uno de los entrenadores que no estábamos defendiendo bien como bloque, que los rivales nos generaban muchas oportunidades.

¿Se refiere al 2-3 de Vigo y al 2-4 de Riazor?

-Eso es. Resulta muy fácil hablar ahora, a toro pasado. Pero parece obvio que no estábamos bien atrás. Y no hablo solo de los defensas, ¿eh? Hablo del comportamiento del equipo en su conjunto a la hora de defender.

Eso termina pagándose a medio plazo.

-Es que no te puedes basar solo en atacar. No puedes decir: “Es que hemos metido tres goles”. Porque se hace difícil ver siempre puerta con tanta facilidad. Y si siempre recibes un par…

¿Creyeron hasta el final en la propuesta de Eusebio?

-Se trataba de una idea válida, porque nos funcionó. Pero se fue deteriorando con el tiempo. No sé en qué pudimos fallar para que esto ocurriera. Seguro que yo tengo mi parte de culpa.

¿Echó de menos respuestas o alternativas a ese deterioro del juego del equipo?

-Cuando algo no funciona, está claro que hay que retocar algo. ¿El qué? Eso hay que hacerlo y vivirlo en el momento. De poco sirve hablar ahora.

¿Ha influido en la mala temporada de la Real el hecho de haber disputado tres competiciones?

-No (tajante). No creo que haya habido cansancio, ni físico ni mental. Bueno, no es que no lo crea. Es que sé que no es esto lo que hemos acusado.

Dentro de ese factor mental al que alude, sí dio la sensación de que la eliminación copera ante el Lleida supuso un negativo punto de inflexión.

-Bueno, a ver… No creo que haya habido un partido concreto que nos haya marcado en este sentido. Fue, más bien, una fase relativamente larga de la temporada durante la que los rivales nos hacían gol con muy poco. Y esto nos afectó mucho a nivel interior. Nos machacaba una y otra vez, y a la larga terminó generándonos inseguridad. En un montón de partidos, los adversarios nos han hecho daño en su primer acercamiento, después de crear nosotros varias oportunidades y de desaprovecharlas todas o la gran mayoría. Esto, repetido una y otra vez, te enerva, te descoloca, te descentra… Y dejas de estar a lo que tienes que estar. Es difícil.

La cabeza de todo el mundo está ya en la temporada que viene. ¿Y la del equipo?

-El final de Liga se puede hacer muy largo y muy duro si nos ponemos a pensar ya en la próxima campaña. Toca terminar esta lo mejor posible. Y luego ya pasaremos página.

El domingo, derbi en Ipurua. Con debut de Imanol en el banquillo. ¿Qué Real podemos esperar?

-El del Eibar no es un campo en el que hayamos obtenido muy buenos resultados. Pero espero que esta sea la buena, la definitiva. ¿Con qué Real? Pues con una Real que muerda, que salga a por todas y que se adapte al juego de allí.

¿Es diferente el fútbol que se practica en ese campo? Usted jugó cedido en el Eibar durante la temporada 2007-08.

-En cuanto a dimensiones no sé qué decirte. Sí creo que se trata de un campo un poco más reducido que el resto, pero pienso también que aparenta ser más pequeño de lo que realmente es. En esto influye la sensación que da ver las gradas tan cerca, y también la manera de jugar allí, con muchos centros al área y jugadas verticales.

Vuelve a referirse al tipo de fútbol que se practica en Ipurua…

-A ver. Se puede jugar a fútbol perfectamente. Me refiero a un fútbol de toque y de combinaciones, raseando el balón. Recuerdo de mi etapa allí un partido contra el Sevilla Atlético, en el tramo inicial de aquella Liga, en el que nos dieron un buen meneo y nos ganaron con merecimiento gracias a un planteamiento así.

¿Fue titular ese día?

-Sí, pero en Ipurua jugaba menos que a domicilio. Manix Mandiola era el entrenador. Y, aunque siempre utilizaba un 4-2-3-1, el de los partidos de casa tenía otros matices. En ellos, el mediapunta tenía que pisar el área constantemente. Era casi un segundo delantero centro. Y fuera, en cambio, tenía que comportarse como un centrocampista. Esto último me solía tocar a mí.

Marcó dos goles aquel año, en Vigo y en Soria. Pero en Balaídos casi no juega…

-(Recuerda unos instantes y sonríe) La anécdota del ascensor…

Adelante.

-Nada, sin más. Compartía habitación en el hotel con Asier Goiria. Y en la tarde del partido, cuando íbamos a bajar para ir al estadio, nos quedamos encerrados en el ascensor. Qué agobio… Es que además hacía muchísimo calor.

Ah, bueno. Pero no fue culpa suya. Como tiene fama de despistado…

-La fama la tengo. Pero aquel día el que se despistó fue el ascensor (risas).

¿Ha cambiado mucho el Eibar durante esta última década?

-Esta claro que sí, ¿no? De mi etapa en el club no queda ni el utillero. Solo aguantan el delegado, Germán, y algún masajista. El concepto ahora es otro… Yo llegué a una plantilla recién ascendida de Segunda B, con muchos futbolistas que venían de jugar en esa categoría, la mayoría de ellos de la provincia. Y ahora, en cambio, aunque el equipo conserva ese carácter de los conjuntos del norte, creo que vascos únicamente quedan Riesgo, Capa y Dani García.

¿Habrá pique el domingo? ¿O el derbi es contra el Athletic?

-Las dos cosas. El que ha jugado como yo desde pequeño en las categorías inferiores de la Real sabe que el derbi es contra el Athletic. Pero no te voy a negar que en los partidos contra el Eibar existe mucho pique tras su ascenso a Primera.

No le voy a hacer la típica pregunta de si celebraría un gol, porque ya sabe lo que es marcar en un derbi de Ipurua (en la derrota 2-1 de la Liga 2015-16).

-Y lo celebré… Es que hace mucho tiempo ya que estuve en el Eibar. Y además nunca he creído mucho en eso de no festejar un gol con tu equipo. Para eso no lo metas.

¿Hablan en el vestuario de terminar la Liga por delante de los armeros? Tienen seis puntos más que la Real.

-No, no. En eso no nos fijamos. Simplemente estamos centrados en terminar la temporada lo mejor posible.

En el siguiente curso, el 2018-19, terminará contrato con casi 33 años. ¿Se ve como un nuevo ‘one club man’?

-No lo sé. No tengo ni idea. Es algo que no me preocupa en absoluto. Solo vivo el momento.

Ha visto salir a Aranburu, Labaka, Ansotegi, Mikel González, quizás Xabi Prieto… ¿Le va a tocar liderar el vestuario?

-Todos vamos cumpliendo años. Se trata de un proceso inevitable. Y positivo también, porque estamos ante la prueba de que va llegando gente de buen nivel. Siempre vendrán chavales nuevos que se lo pongan difícil a los veteranos, como intentamos hacerlo nosotros en su día cuando subimos arriba.

¿Y lo que le preguntaba de tirar del grupo?

-No lo sé. No es que me vea o no me vea haciéndolo. Si surge esa necesidad en el equipo, se intenta satisfacer y punto. Pero no es algo en lo que piense ahora. Vivo lo que queda de esta temporada y, más allá de ahí, prefiero no mirar.

“De mi cesión en el Eibar no queda en el club ni el utillero, solo el delegado y un masajista;el concepto

ha cambiado mucho”

“En Ipurua se puede jugar al toque, no solo a fútbol directo;de cuando estaba allí recuerdo un buen ‘meneo’ que nos dio el Sevilla Atlético”

“La semana pasada fue rara, de reflexión;echaron a Eusebio y a Loren, y en el vestuario vivimos momentos difíciles de digerir”

“Cuando ganamos los tres primeros partidos de Liga ya comenté con un técnico que concedíamos demasiadas ocasiones al rival”

“¿Yo un ‘one club man’? No lo sé, no tengo ni idea. Es algo que no me preocupa en absoluto, solo me centro en vivir el presente”


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902