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Lidia Falcón O’Neill abogada, periodista, escritora y presidenta del partido feminista

“El feminismo debe gobernar;estar donde se firman los decretos”

Periodista, abogada, escritora, Falcón sostiene que el desafío del feminismo es gobernar. “Para cambiar las cosas hay que estar donde se firman los decretos”, dice contundente

Una entrevista de Nekane Lauzirika Fotografía L.D.O. - Domingo, 25 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Lidia Falcón O’Neill

Lidia Falcón O’Neill

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Lidia Falcón O’Neill

donostia- Fundadora del Partido Feminista y con 39 obras publicadas, algunas de ellas fundamentales para el feminismo, Lidia Falcón insiste en que las feministas “-no confundir con las mujeres, que hay muchas en el poder-” deben dar un paso al frente y entrar en política, “si no, todo será igual”, recalca.

Es obligado comenzar preguntándole por su valoración sobre el último 8 de Marzo (8-M), Día Internacional de las Mujeres.

-Fue un éxito extraordinario, el mayor que hemos tenido, aunque no hay que desmerecer toda la lucha que se hizo en la Transición. Entonces reunimos, en momentos más difíciles y más atrasados que los actuales, a miles de mujeres en las calles, en las asambleas. Porque parece que el adanismo se instala y da la sensación de que todo ha empezado ayer. Y no, el 8-M es la consecuencia de 40 años de lucha incesante del movimiento feminista. Los avances que conseguimos en la Transición fueron tan definitivos que nos han permitido llegar al último 8-M. Lo ocurrido no se improvisa. No es como si un día a las nenas se les ocurriera salir al patio a correr. No. Esto es un movimiento muy maduro. Eso sí, tiene el desafío inmediato de que si se entretiene perderemos el siglo.

¿El desafío es llegar a gobernar?

-Sí. El feminismo tiene que gobernar;debe de estar como partido político en el Parlamento, en las cámaras autonómicas, en los ayuntamientos, en las diputaciones..., allí donde se firman los decretos. Es la manera de avanzar. Porque si estamos siempre en la calle con una pancarta nos esclerotizaremos y tus hijas y nietas seguirán igual.

Visto esto, ¿el Partido Feminista, tan transversal ideológicamente, sigue siendo necesario?

-(El sigue, me ha trastocado, dice sonriente). Es fundamental. Sin partido político, el feminismo no avanzará. Tenemos que llegar a las instituciones. Si no, ¡cómo vamos a cambiar el país! Algunas creen que todo se hace gritando en la calle. Evidentemente hay parte que sí, pero al mismo tiempo debemos tener como aliados y cómplices a muchísimos sectores sociales y asociaciones. Pero si no estamos firmando en el Boletín Oficial del Estado (BOE) esto no cambia. Es seguir en la fantasía de que chillando en la calle vamos a cambiarlo todo.

¿Quiere decir que lo que se podía hacer en la calle ya está hecho?

-Sí. Hoy en día nos encontramos ante un desafío importantísimo: todo lo que se puede hacer con el movimiento social como las asambleas, las protestas, los escraches... todo lo hemos hecho ya. Ahora hay que dar un paso adelante.

¿Estar en las listas electorales?

-Tenemos elecciones en trece meses para ayuntamientos y comunidades y dentro de dos años al Parlamento. Si no estamos en las listas electorales y no conseguimos puestos de relevancia;si las feministas -no las mujeres, no nos confundamos, ya que mujeres hay muchas y del Opus un montón- no tenemos la posibilidad de sentarnos en los sillones de los Parlamentos, no cambiará nada. Se trata de que el Partido Feminista o la Coalición Feminista que pudiéramos conformar llegue a tener el poder que tiene el legislativo y el local. Es la única manera de variar las cosas de forma sustancial.

En el feminismo existe un problema inevitable que es generacional.

-Han llegado a las filas del feminismo multitud de jóvenes, desde las que tienen 15-18 años hasta los treinta y tantos, y se creen que el mundo empezó cuando ellas nacieron;cuando han abierto el ojo y han dicho: Mira hay cosas que están mal. Ahora estas creen que tienen que volver a empezar a hacer lo que realizaron sus madres y sus abuelas. Esto ya lo hemos hecho;ahí está la marcha del 7-M de la que ya nadie se acuerda pero estuvimos en la calle 5-6 horas más de un millón de personas.

Desde la Transición hasta aquí. ¿Esperaba conseguir estar en la situación que estamos de igualdad legal? ¿Y real?

-Una nunca prevé el futuro con detalle. Lo cierto es que nosotras todos los cambios que conseguimos los logramos en muy poco espacio de tiempo. Piensa que en el 73-74, las italianas obtenían el derecho al aborto. Nosotras en el 83, pero teníamos detrás el peso infinito de 40 años de dictadura.

Porque la Transición no fue nada cómoda

-No. No fue la cosa deliciosa que nos cuentan ahora;hubo toda una clase de procesos, agresiones, a mí me enjuiciaron varias veces. En ese tiempo tan difícil conseguimos la igualdad en la legislación. Además, hemos avanzado con la segunda ley de aborto y, sobre todo, con la segunda del Divorcio. Todo eso han sido éxitos que nos hemos ido trabajando, luchando y asumiendo. En el momento en el que nos encontramos, hemos de cambiar las relaciones reales, no las legales. Y no digamos la violencia;si no conseguimos frenar que nos maten cada día, entonces sí que no habremos hecho nada.

¿Desde el punto de vista legal e institucional existe todavía alguna demanda sin cubrir?

-Hemos de cambiar las leyes que nosotras aprobamos precipitadamente y exitosamente en una situación final del fascismo. Nos dieron unas leyes roñosas, pero así es. Por ejemplo, el artículo tercero de la Constitución es incompleto, porque cuando dice que no puede haber discriminación por razón de sexo ya nos está fastidiando. Al dar nuestro visto bueno no nos dimos cuenta porque éramos unas jóvenes, inocentes e ingenuas y ahora los hombres han salido ¡estos machirulos!, a decir que las leyes les discriminan a ellos. Esto no se puede cambiar porque la Constitución es como las tablas de la Ley, un texto sagrado;lo que tenemos que variar es la Ley de Violencia que no protege a las mujeres. A los maltratadores hay que meterlos a la cárcel y no dejarles en la calle.

¿Qué otras leyes hay que cambiar?

-La del aborto;se ha ido mejorando, pero sabemos que sigue siendo un delito. También hay que modificar la ley de custodia compartida, que no puede ser obligatoria. Hay una batería de reformas legales que tenemos que conseguir cambiar. La Ley de Igualdad es una filfa;no vale para nada. No es imperativa. No le pone sanciones a las empresas que no la cumplen. Esa sí que fue una “broma” de Zapatero y de las señoras que le apoyaban.

¿Por ser una ley solo buenista?

-Sí. Solo da consejos para que las empresas se porten bien. Va en la línea estúpida del buenismo. A ver si se dan cuenta los empresarios e incluyen a las mujeres en los Consejos de Administración;el acoso sexual en el trabajo no está regulado bien con sanciones legales y con protección de la mujer que lo denuncie. Porque quien se atreva, va a la calle inmediatamente. Hemos de abolir también la prostitución;es una demanda del movimiento feminista en la que llevamos 30 años. Que la prostitución se vea como normal en nuestro país, que haya medio millón de mujeres que son violadas cada día 20 veces, y que nos parezca legítimo o aceptable es inaudito. Este es un país prostituidor.

Hay voces pidiendo su legalización.

-Son los que quieren convertirse en Estado prostituidor;encima de legalizar la violación de estas mujeres quieren cobrarles impuestos. La legislación actual tampoco sirve para los vientres de alquiler, que es la última moda de explotación de la mujer. Hay una tarea legislativa importantísima, pero hemos de estar en el Gobierno. Porque si no siempre tendremos que estar rogando, pidiendo -nosotras siempre somos las demandantes, las suplicantes- que los partidos políticos tengan a bien atender nuestras reivindicaciones para que luego cada formación política haga las reformas que le dé la gana, si las hace.

¿Qué es más difícil, enfrentarse a leyes machistas y al antifeminismo declarado, o a quienes se declaran pro igualdad pero actúan bajo prismas machistas?

-Todo es malo, difícil, es durísimo;todo lleva una lucha constante porque te parece que tienes aliadas y resulta que son enemigas. Por supuesto, hay algún enemigo declarado como ese obispo que tenéis por ahí, que dice que el diablo está en el movimiento feminista. Pues resulta que Munilla es el menos preocupante. ¿A este quién le hará caso? Pues el diablo. Es una ridiculez, es necio. Pero tenemos una pléyade de políticos y políticas, y de profesionales y escritoras que van metiendo la puya con el: Yo soy normal, yo no soy feminista;¿feminista radical, no de ninguna manera? Son ridículos los que piden que no se politice el feminismo. ¿Qué significa que no se politice? Si todo lo que hacemos en la vida es política. Y te lo dicen los que son del Partido Popular, los que están metidos en política hasta el cuello. ¡Claro que el movimiento feminista es político! Solo haciendo la política feminista cambiaremos este país.

¿Y qué haría falta para que llegue la igualdad al mundo familiar, de las relaciones de pareja?

-En 1905, hace más de cien años, se hablaba de acabar con el concepto de familia. ¿Qué es esto de la familia? Solamente deben vivir juntos los que se amen;las relaciones libres entre seres libres. Lo que hay que proteger es la maternidad. Porque ya no hay niños;tenemos la natalidad más baja de Europa, del mundo, con 1,3 niños por mujer adulta. Así no hay relevo generacional. Si a las mujeres no se les paga por tener hijos no los tendrán, porque cuando hemos podido escoger, las mujeres escogen la carrera, la profesión. O como mucho tienen uno.

¿Cómo solucionar la baja natalidad?

-Hay que pagar la natalidad. Tenía un amigo americano que decía que desde que se inventó el dinero no se tiene que preguntar cómo se agradecen las cosas. Los Estados del norte, que tampoco son tan boyantes, tienen una natalidad un punto mayor que la nuestra;te pagan todo cuando tienes un hijo, tienes guarderías infantiles, etc... ¡Si producir hijos no es importante da igual que se muera la especie! Pero si lo consideran importante habrá que insuflarle medios para permitir que las madres con bebés puedan hacer su trabajo, porque cuando no pueden, dejan de tener hijos.

Pasó a la historia dejar la profesión para tener hijos

-Sí. Ahora ya no se dejan los estudios ni la profesión -aunque aún lo hacen en una proporción grande cuando están con el agua al cuello-, pero la mitad de las mujeres adultas en edad fértil no va a tener hijos porque lo ha decidido. Y las otras los tienen pasados los 32 años.

Toda la vida ha luchado por la igualdad real. Es un triunfo que no se inventó ayer, pero ahora algunos con mucha retranca e incluso sus enemigos se suman al feminismo.

-Señal de que hemos ganado;de que se han dado cuenta de que si no se suben se quedarán en el basurero de la historia, en un vertedero. La señora Cifuentes, esta presidenta que tenemos en Madrid, dijo que para conseguir las cosas iba de rubia. Una frase célebre para apuntarla en su currículo. Pues el miércoles habló claro y alto: soy feminista. Es cierto que he tenido muchas dificultades para seguir adelante en el trabajo. Pero hemos ganado;ya no volvemos al pasado. Eso se lo tienen que meter en la cabeza todas las tontas esas y todos los machirulos. Ya pueden rabiar;el obispo ese del demonio se va a morir de una úlcera de estómago porque no vamos a cambiar, vamos a avanzar.

He leído muchas descalificaciones. sobre su persona ¿Se superan? ¿Han merecido la pena?

-Ni las leo;tengo demasiadas cosas que hacer para detenerme en esas estupideces que además son tóxicas. Eso sería ser masoquista;estar leyendo los escupitajos que sueltan esos personajes. Las redes sociales son un vivero de noticias falsas y de insultos;muchos se han enterado ahora. En esas redes se dan las posibilidades de desencadenar todos los demonios y se ve una sociedad muy maleducada.

Tras este 8-M corremos el riesgo de relamernos de gusto y estar encantadas de habernos conocido, pero ¿qué tendremos que hacer ahora?

-Lo mismo que estamos haciendo, hay que participar en política. Sectores del movimiento feminista que están todavía dormidos, como la bella durmiente, que se quedaron en la misma postura del año 85, tienen que enterarse de que hay que competir en política porque es la que gobierna el país.

las claves

“La Ley de Igualdad es una filfa, no sirve para nada. Fue una broma de Zapatero y de las señoras que le apoyaban”

“Las feministas venimos demandando desde hace más de 30 años la abolición de la prostitución”

“Es inaudito que 500.000 mujeres sean violadas 20 veces cada día y nos parezca legítimo y aceptable”

“Claro que el movimiento feminista es político. Solo haciendo políticas feministas cambiaremos este país”

“El 8-M es consecuencia de 40 años de lucha incesante del movimiento feminista;todo esto no se improvisa”

“Si estamos siempre en la calle con una pancarta nos esclerotizaremos;tus hijas y nietas seguirán igual”


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