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Las horas bajas de la pesca fluvial en Gipuzkoa

Hay menos licencias y el relevo generacional se hace muy difícil. La actividadva hacia la captura sin muerte por la "gran concienciación" de los pescadores

Un reportaje de Ruth Gabilondo - Domingo, 18 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Un pescador disfruta de esta actividad en el río Leitzaran, uno de los lugares con más tradición de Gipuzkoa. Fotos: Federación Guipuzcoana de Pesca

Un pescador disfruta de esta actividad en el río Leitzaran, uno de los lugares con más tradición de Gipuzkoa. Fotos: Federación Guipuzcoana de Pesca

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Un pescador disfruta de esta actividad en el río Leitzaran, uno de los lugares con más tradición de Gipuzkoa. Fotos: Federación Guipuzcoana de Pesca

el fomento de la pesca sin muerte, la disminución de la solicitud de licencias y la falta de ejemplares de trucha marcarán la nueva temporada de pesca en los ríos guipuzcoanos, que comenzará el próximo 1 de abril. Hoy domingo se adelanta la apertura de la veda en las zonas sin muerte, precisamente para promover esta modalidad entre los pescadores del territorio.

Y es que la pesca fluvial está de capa caída en Gipuzkoa, no solo por la falta de truchas, la especie “reina”, sino también porque el relevo generacional entre los pescadores no se está produciendo. En 1990, la Diputación Foral de Gipuzkoa concedía 8.435 licencias de pesca, mientras que en 2010 esa cifra cayó a 5.059, en 2015 a 3.766 y en 2017 a 3.502.

Pese a estos poco esperanzadores datos, el presidente de la Federación Guipuzcoana de Pesca, Martín Lasa, se muestra “ilusionado” ante la nueva temporada. No obstante, reconoce también los problemas a los que se enfrentan los pescadores por la falta de truchas. “Hay un descenso generalizado, pero no solo aquí, sino que es global. Sin embargo, tenemos esperanzas de que vaya bien”, afirma.

Otro miembro de esta federación y, a su vez, secretario de la Sociedad de Caza y Pesca Txantxangorri de Hernani, Juan Cruz Muñoa, se muestra mucho más pesimista ante la nueva temporada. “No hay truchas en los ríos y eso que cada vez están más limpios”, afirma con contundencia este hombre. Cruz pone como ejemplo el río Urumea, donde “antes había bastantes tramos donde se podían pescar truchas y ahora limitan a un tramo de dos o tres kilómetros”.

El descenso en la población de truchas lo reconoce también la propia Diputación Foral de Gipuzkoa, que asegura que este declive es “más o menos sostenido”. El organismo foral lleva más de 20 años realizando estudios piscícolas para analizar la evolución de la trucha en los ríos del territorio. “Es algo que no solo ocurre en Gipuzkoa, sino también en Bizkaia, en Navarra y en el conjunto del Estado”, sentencia Aitor Lekuona, técnico superior de medio fluvial de la Diputación.

Esta disminución “preocupante” puede deberse a “factores macro”, relacionados con “cambios en el clima y en la forma en la que se producen las precipitaciones, más que en la propia acción de la pesca”. Por su parte, el miembro de la Sociedad Txantxangorri de Hernani asegura que los pescadores tienen “muchas teorías” como que hay más especies depredadoras de las truchas o menos agua, pero lo que es “curioso” es que parece que no tiene nada que ver con la limpieza de los ríos.

En este sentido, pone como ejemplo el río Oria, “que habrá sido uno de los más contaminados de Europa” y, pese a que había mucha suciedad, “tenía mucha cantidad de truchas”. “En 1997, decíamos que era uno de los mejores ríos del Estado para la pesca de truchas y estaba sucio”, rememora.

Asimismo, se pregunta cómo puede haber truchas en el Urumea, si esta especie necesita agua fresca y en la actualidad en julio y en agosto “da pena porque son bañeras de agua caliente”.

NOVEDADESAnte este problema, la Diputación guipuzcoana le ha dado una vuelta de tuerca a la orden foral por la que se abre la veda de la pesca en los ríos del territorio y que fue publicada el pasado día 13 en el Boletín Oficial de Gipuzkoa. Hasta el año pasado, en esta orden se especificaban las zonas de pesca pero también las zonas vedadas, en las que no se permitía la pesca por su importancia para la reproducción de las truchas. “Digamos que había un listado de zonas vedadas”, resume Lekuona.

Sin embargo, la gran novedad en esta ocasión es que en la orden se explican “muy claramente” las zonas de pesca en sus diferentes modalidades y “en todo lo que queda fuera de esa lista, no se puede pescar”. El objetivo, según Lekuona, es preservar los ríos y regatas más pequeñas, las cabeceras, para que se pueda mantener un stock de truchas y que éstas se vayan reproduciendo.

Cada pescador podrá capturar como máximo tres ejemplares al día de una dimensión mínima de 22 centímetros y de una talla máxima de 35 centímetros, en el caso de la trucha. Siempre que tenga la talla adecuada, en las zonas libres, los pescadores podrán llevarse el ejemplar a casa.

HACIA LA PESCA SIN MUERTESin embargo, Gipuzkoa se encamina hacia otra modalidad, la de pesca sin muerte, ya que la pesca libre “cada vez va a menos”. Por eso, Lekuona asegura que la Diputación lo que ha hecho en la orden foral es “recoger el sentir mayoritario entre los pescadores”. “Con una conciencia ecológica, de desarrollo sostenible, nos piden que cada vez se practique más la pesca sin muerte y por ello se están reduciendo bastante los tramos de pesca extractiva”, afirma Lekuona.

Mientras una desciende año a año, la modalidad de capturar y devolver el ejemplar al río gana más adeptos. “Creo que es un ejemplo para otras comunidades. Aquí los pescadores están muy concienciados con la situación difícil que atraviesan las poblaciones de truchas, con lo cual, manteniendo su actividad como deporte, hacen la pesca pero las devuelven vivas”, insiste el técnico de la Diputación foral, que cree que en Gipuzkoa hay “más concienciación ecológica”. “Puede ser una seña de identidad de los pescadores del territorio”, señala.

Para potenciar que la pesca fluvial de Gipuzkoa vaya hacia una captura sin muerte, la Diputación no solo abre la veda de esta modalidad unos días antes que la temporada extractiva, sino que la ampliará en algunos tramos hasta el 30 de septiembre, dos meses más que la pesca libre.

En este sentido, el presidente de la Federación Guipuzcona de Pesca se muestra de acuerdo con Lekuona y señala que muchas veces son los propios clubes los que demandan más zonas de pesca sin muerte en sus áreas. “Hay más tramos sin muerte que en 2017 y menos de los que habrá en 2019”, sentencia Martín Landa, que tiene claro hacia dónde va la pesca fluvial en el territorio. “Tenemos que entender la pesca como deporte”, insiste.

Por ello, Landa espera que los pescadores se animen esta temporada a practicar la modalidad de pesca sin muerte. “Vamos a intentar dejar algo. No vamos a terminar con todo”, defiende.

las claves

La orden foral contiene una gran novedad, ya que esta vez solo especifica las zonas en las que se puede pescar y todo lo demás queda vedado


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