Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
LAMENTABLE

Cuantas más vacaciones, mejor

La Real volvió a ofrecer otra imagen patética en Cornellà y dejó escapar un gol de ventaja, con el que llegó al descanso, en una segunda parte vergonzosa e indigna de este nivel

MIKEL RECALDE - Lunes, 12 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Miguel Ángel Moyá detiene el penalti, pero su rechace, demasiado centrado, lo aprovechó el propio lanzador, Gerard Moreno, para anotar el 2-1.

Miguel Ángel Moyá detiene el penalti, pero su rechace, demasiado centrado, lo aprovechó el propio lanzador, Gerard Moreno, para anotar el 2-1. (Foto: Efe)

Galería Noticia

Miguel Ángel Moyá detiene el penalti, pero su rechace, demasiado centrado, lo aprovechó el propio lanzador, Gerard Moreno, para anotar el 2-1.El mexicano Héctor Moreno pugna de cabeza por un balón, ayer en Cornellá.

Vergonzoso. Una palabra basta para resumir otra actuación lamentable de la Real. Lo decíamos la víspera, la respuesta que dio Unzué, entrenador del Celta, cuando le preguntaron si merecía la pena ir a Europa siendo séptimo cuando este verano hay que pasar tres eliminatorias previas: “Espera, que nos lo vamos a pensar un poco...”, comentó con ironía, antes de ser tajante y sentenciar que lo iban a dar todo por acabar, por lo menos, séptimo. La opinión de los jugadores de la Real también quedó muy clara ayer: no les compensa. Prefieren cuantas más vacaciones, mejor. Y si puede ser, adelantarlas este año aún, superior. Aunque este último caso igual los que más lo agradecen son sus sufridos aficionados, que están hartos de acabar los encuentros más cansados que algunos de sus jugadores por el desgaste que produce ver su incapacidad para competir y su falta de carácter y orgullo, y que acaban los 90 minutos con años perdidos de vida por el monumental enfado que le generan.

Vamos a ser claros. ¿El equipo ese de naranja que dio pena ayer en Cornellà era el mismo que nos estaba vendiendo que podía sacar adelante ocho partidos de los once que le quedaban para aspirar a regresar a Europa? ¿Pero qué clase de tomadura de pelo es esta? Lo que sucedió ayer simplemente fue un capítulo más de la lastimosa temporada que está protagonizando la Real. Ni más ni menos. Lo anormal era pensar que una vuelta después se iba a presentar en el campo del Espanyol, que no perdía desde el pasado 28 de enero, y se iba a llevar los tres puntos. Y lo doloroso e hiriente es que, una vez más, dejó escapar una oportunidad de oro porque tuvo la fortuna de aprovechar un accidente de Duarte, que se resbaló cuando no tenía a nadie por detrás, lo que permitió al añorado Willian José poner por delante a los suyos. Pero ni marcando antes y llegando al descanso con ventaja los donostiarras lograron la victoria. Porque su puesta en escena de la segunda parte fue un ridículo tal para incluirlo entre las cinco pifias más sonadas de esta insoportable campaña. Y que conste que el listón de la lista está muy alto. Pero, insisto, ya no nos puede sorprender nada. También desperdiciaron una ventaja fuera en Getafe, Girona, el Wanda... Por lo tanto, cuando una circunstancia se repite tantas veces deja de ser casualidad. Y la explicación hay que buscarla ya en el terreno de la causalidad, en el que el club ha fracasado por completo.

Las palabras se las lleva el viento. Cuando tienes la obligación de ganar después de un curso tan decepcionante y te pones a vender una moto que, por lo visto ayer, no se la creen ni ellos, y sales y sucumbes de una manera tan clara e indignante, suele ser un buen momento para ir recordando el mensaje que han lanzado los jugadores en las dos últimas semanas. Aunque quizá no se lo recomiendo, porque se te dispara la tensión en cuestión de minutos. Los futbolistas suelen ponerse en pie de guerra cuando se pone en duda su actitud, pero cómo no se va a desconfiar de ellos si el Espanyol hizo más faltas, jugó a otro nivel de agresividad e intensidad, se llevaron todos los rebotes, se adelantaron casi siempre a los realistas, recuperaron el balón con mucha facilidad cuando su visitante era incapaz de robarle ninguno... Sin casta, carácter ni personalidad. Deambulando por la Primera División como un espectro mientras todos los comentaristas imparciales destacan su fragilidad y su indolencia. Lo saben todos. A la Real le gana cualquiera. Esta es la obra de Eusebio. La del año pasado se llevó todas las flores del mundo y la paupérrima de este curso ha provocado que, primero, pinche el globo de una de las mayores ilusiones que se respiraban en el realismo en muchos años;y, segundo, que ya nadie dude de que su proyecto tiene fecha de caducidad.

A Eusebio le ha hecho un flaco favor la planificación de Loren, ese que le regala tantos piropos y carantoñas, en lo que pronto vamos a denominar como el abrazo de Judas, ya que antes de que le despidan a él, como debería hacerse en un club serio en el que varios puestos son vitalicios sin que nadie conozca los motivos, será él mismo quien le corte la cabeza este verano. Como lo demuestra que ya está buscando entrenador para la próxima temporada, por mucho que lo desmientan una y otra vez. Decir la verdad jamás ha estado entre sus puntos fuertes.

Eso sí, vuelvo al tema una vez más, fatal el presidente, el director deportivo y el entrenador, suspenso de los gordos, pero en el epicentro de la decepción, los jugadores. Ellos son los que juegan y los que no compiten. Los que ven cómo les pegan una somanta de patadas, y no tienen la personalidad de rebelarse ante tal cantidad de contratiempos. Los que están de espaldas al sufrimiento de su parroquia. No parece importarles demasiado. A los hechos me remito. La deuda con ellos es muy alta ya. Y la factura, ya lo verán, se va a pagar en la campaña de abonados. Como sigan así, nos vamos a quedar en familia en el súper campazo que también le ha servido a Jokin Aperribay para esconder miserias. Siempre tirando de excusas o de temas que les permita tapar la desagradable realidad. Así les va y, por ende, así nos va a todos.

Curioso y significativo que la Real saliera a competir ayer en Cornellà con solo cuatro canteranos en su once. Es decir, siete refuerzos que, como vimos ayer, no estuvieron a la altura (los de casa tampoco). Algo tendrá que ver en ello el director deportivo más longevo de Primera. Bueno, según Aperribay no, ya lo saben, que se conforma con que no se lleve dinero de los fichajes en un mundo tan fraudulento como es el fútbol. No es poco, pero sería aún mejor si demostrara alguna otra virtud para un cargo de semejante responsabilidad. Olabe, ese que intentó cambiar el club y que estaba muy impactado y decepcionado por la forma en la que se trabajaba en Zubieta, ha aterrizado en el Independiente del Valle (de Ecuador) y decía que la fórmula que pretendía implantar en el primer equipo era la 7+4 (siete canteranos y cuatro de fuera). Justo la misma que empleó la Real, o al menos ayer, solo que al revés. Y que conste que, llegados a este punto, este modelo, el de la filosofía de la Real, también merece una reflexión profunda o un debate por si todavía sigue siendo válido en la máxima exigencia.

La Real empezó bien el choque, con dos buenas opciones de Juanmi, que resolvió fatal, y Willian, que chutó alto. Luego desapareció. El Espanyol empezó a presionarle y asfixió por completo a unos jugadores bloqueados y sin recursos. Porque se puede hablar y escribir mucho de su falta de carácter, pero su mayor problema ayer, por encima de todo eso, que también, fue futbolístico. El Espanyol demostró tener un plan definido, unas ideas claras y una mayor calidad. Y punto final.

Después de dos subidas como Pedro por su casa de Aarón sin que le siguiese Oyarzabal, algo extraño y revelador, llegaron sendas ocasiones claras de los espanyolistas, que remataban todo lo que llegaba al área. Acciones normalmente originadas por recuperaciones por la presión y por el desacierto ayer de Moyá con el pie. Cuando se veía venir el gol local, Duarte se escurrió y Willian firmó el 0-1 tras una buena conducción y definición. La Real aguantó como pudo hasta el descanso y Eusebio debía de estar encantado, porque no modificó nada (imaginen su mensaje: “hay que darle continuidad a esto”). El cuadro local, consciente de su superioridad, salió en tromba y en cinco minutos pudo hacer un poker de tantos. Es más, en la acción del empate de Baptistao, en 25 segundos, dispuso de tres opciones.

Llorente y De la Bella fueron dos de los principales contribuidores a la remontada catalana con sendas actuaciones horripilantes. Con Gerard Moreno campando a sus anchas, llegó la acción del 2-1, que tuvo su origen en una falta que le hace Piatti a Januzaj. De la Bella regaló la pelota cuando ya la tenía en su poder y Moyá no tuvo más remedio que derribar al perico. El meta detuvo el penalti, pero su rechace, centrado, lo aprovechó la estrella espanyolista para sellar el 2-1. En los minutos finales Oyarzabal, Moreno, Odriozola y Zurutuza pudieron marcar, pero definieron sin convicción ni puntería.

Otra derrota. Otra remontada. Otro disgusto. Otro cabreo. Se acabó la tontería de hablar de Europa. Este equipo no está para nada. A ver si llega pronto el final de curso y mejora nuestra calidad de vida, porque no para de amargarnos los fines de semana. Cuando se había anunciado una mejoría y nos vendían que podían perseguir el sueño europeo, en la primera escala del utópico viaje se la volvió a pegar de forma estrepitosa. Vamos a centrarnos en convencer a Xabi Prieto para que renueve. Ese el único objetivo real y al alcance de la mano del club de aquí hasta el cierre del curso. Así de triste. ¡Qué vergüenza!


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902