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La “patata caliente” de la pistola

Gipuzkoa es la excepción. Solo cuatro de las 38 policías locales llevan arma, mientras su uso es generalizado fuera. El debate cobra fuerza ante la evolución de la delincuencia. Una decisión comprometida para los alcaldes.

Un reportaje de Mikel Mujika. Fotografía Gorka Estrada - Domingo, 4 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Un agente de la Guardia Municipal de Donostia, con su arma reglamentaria.

Un agente de la Guardia Municipal de Donostia, con su arma reglamentaria.

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Un agente de la Guardia Municipal de Donostia, con su arma reglamentaria.

Es una “patata caliente” para muchos alcaldes, según reconocen fuentes policiales que conviven a diario con sus “jefes políticos”. Pero el debate ya trasciende de las paredes de las comisarías. ¿Deben llevar pistola los agentes de las policías municipales? Han sido formados para ello, pero luego muchos no trabajan con ella. Gipuzkoa se enfrenta sola a este debate. Una cuestión salpicada de miedos, reivindicaciones laborales e ideología. Mientras la inmensa mayoría de sus compañeros de Bizkaia, Araba, y aún más en el Estado español, asumen con “naturalidad” ir dotados con un arma de fuego, en territorio guipuzcoano solo cuatro de las 38 policías locales la llevan: Donostia, Irun, Errenteria y Andoain. Sin embargo, cada vez son más las voces de quienes la reclaman para su protección.

Los casos más sonados han estallado en Arrasate y Eibar, pero el debate está muy presente en las dependencias de muchos municipios de tamaño medio, entre los 10.000 y 20.000 habitantes especialmente, según ha podido confirmar NOTICIAS DE GIPUZKOA en conversaciones con varios agentes de diferentes localidades y comarcas. De hecho, en la actualidad, todos los policías locales llevan a cabo un periodo de formación de seis meses en la academia de Arkaute con prácticas de tiro.

No hay unanimidad, pero sí partidarios de una y otra opción y un “progresivo aumento” de quienes estarían dispuestos a llevarla. El tema de la delincuencia, aseguran, “ha cambiado y se está poniendo más feo”. Todos coinciden en que la mayor reticencia proviene de los agentes de mayor edad y creen que las armas llegarán de forma generalizada cuando “haya un relevo generacional” en los mandos policiales.

“Yo te diría, que si preguntásemos en nuestra comisaría a día de hoy, saldría que no, pero es un asunto que está ahí. Quizá los más jóvenes sí lo ven más claro, como una herramienta de trabajo. Pero los más veteranos son reacios. Tendría que morir un agente, así de claro, y haber una presión importante del colectivo para que en un año, por poner un ejemplo, se dotase de armas a los agentes en nuestro pueblo”, asegura un mando de una policía local.

Aumenta el ‘sí’

Pero los partidarios del aumentan. O al menos hablan más alto. El debate crece impulsado por la polémica suscitada en Arrasate y Eibar. Lo expone de forma cruda otro policía de un municipio que también cuenta con turno de noche. “Yo, por ejemplo, tengo más de veinte años de experiencia y una pistola me da mucho respeto, pero creo que sí deberíamos llevar algo. No sé si habría que llevarla encima, en el uniforme, pero al menos sí un arma larga en el coche o un táser (pistola eléctrica que descarga 50.000 voltios y paraliza a la persona). Si un tío me saca una navaja, a dónde voy yo con una porra extensible”, se pregunta.

“Yo no sé qué pasaría si se hiciese una votación aquí, pero creo que saldría que sí. Yo veo una mayoría que, no sé si está abiertamente a favor de llevar arma, pero sí al menos estaría abierta a ese planteamiento”, añade este agente de un municipio con turno de 24 horas los siete días de la semana. En el lado opuesto, otro agente de un municipio menor asegura, escueto pero tajante, que “antes que llevar una pistola, lo dejo”. Posturas radicalmente opuestas para una decisión que atañe a cada municipio.

Los mandos y agentes de a pie consultados por este periódico, coinciden en que a menudo esta cuestión es una “patata caliente” para los alcaldes. “Cuesta dar el paso, tomar la decisión de cambiar y si pueden, lo dejan estar”, asegura Josean Bogajo, responsable de policía local del sindicato ErNE. Siempre han sido situaciones polémicas, en un sentido u otro. Lo fue en Errenteria en los 90, porque un sector de agentes se oponía. Pero también hubo polémica en 1977 en Eibar cuando se decidió suprimirla. “Si se hiciera sin más, no pasaría nada, porque en los lugares donde ya es una realidad, se asume con naturalidad por todo el mundo, pero en Gipuzkoa especialmente existe un factor ideológico que lo dificulta”, asegura el responsable del sindicato ErNE.

Bogajo cree que esta cuestión “tiene mucho que ver con la zona geográfica. Muchísimo. Y tiene un componente ideológico, con mucho peso en determinadas zonas de Gipuzkoa”, señala. De hecho, la oposición de EH Bildu a armar a los agentes locales no es ningún secreto. La coalición soberanista ya ha adelantado su rechazo a dotar de armas, por ejemplo, a los agentes de Arrasate, un municipio de 22.000 habitantes donde los últimos episodios con delincuentes armados de por medio han hecho estallar la situación. Según Bogajo, “la mayoría de los agentes lo piden y el jefe de la policía local ha presentado un informe técnico argumentando la necesidad de armas y aun así, la alcaldesa está intentando ganar tiempo y dice que tiene que haber consenso entre todos los partidos políticos”, dice. Pero no lo hay.

Nueva delincuencia

Tampoco ocultan esa realidad los agentes de los municipios que han estado o están dirigidos por EH Bildu. “No nos ven como a un policía, sino más como un alguacil. Y quizá en pueblos muy pequeños, pueda ser, pero yo noto que cada vez miro más a mi espalda”, asegura un agente con experiencia. Josean Bogajo, de ErNE, corrobora esta percepción. “Es cierto que en los pueblos más pequeños ven al policía más como alguacil, pero la sociedad ha ido evolucionando, un agente está expuesto a sus muchas situaciones y ya no es una persona que se limite a leer los bandos, poner carteles y controlar las lindes de los baserritarras”.

Además de en Arrasate y Eibar, las voces en favor del arma están cogiendo fuerza, dice el responsable de policía local de ErNE, en Bergara y Tolosa. “Lo que sí estamos percibiendo es que la gente joven demanda más. Pasan por esa formación de seis meses en Arkaute. Lo tienen más claro. Es por su seguridad y la de los demás. Cosa que los que venimos de antes, hemos venido viendo de otra manera, con una formación más de andar por casa. Pero con el tiempo sí lo vas entendiendo. Lo estamos viendo en Donostia con las últimas incorporaciones. Es gente que coge chalecos, se los pone, y asume el rol de policía. Es ir a la normalidad”, dice Bogajo.

Esta percepción es compartida también por un cabo de otro municipio guipuzcoano. “La delincuencia ha evolucionado. Los más veteranos estaban acostumbrados a una delincuencia más de borrachera, pero ahora es diferente y nos llega mucho de las ciudades”, asegura.

“Nos estamos profesionalizando mucho en pocos años y ha habido una homogeneización. Aún queda trabajo por hacer, pero yo creo que eso puede llegar. Yo creo que tiene que venir de arriba, a través de una ley, porque los alcaldes, mientras puedan, lo van a evitar. Primero porque es una decisión complicada y también, creo yo, porque algunos lo ven asociado a un plus de peligrosidad y creen que detrás vendrá una exigencia salarial. En muchos pueblos ya estamos metiendo chalecos antibala y antipunzón. De entrada, lo que sí te exige es más medios, por ejemplo, un armero y asociado a eso, mayor vigilancia, sin olvidar que en los cuerpos también puede haber gente rara. Harían falta más medios”, asegura un mando policial.

en corto

Ibarra no es Donostia. Ibarra, en Tolosaldea, se convertirá en breve en el 39º municipio de Gipuzkoa con policía local. Está en pleno proceso de selección y solo tendrá dos agentes. Nada que ver con los 350 agentes que hay en la capital. Ahí sí, todos con pistola.

Más de 5.000 habitantes. La Ley de Policía del País Vasco de 2015 establece que los municipios deberán tener policía local si tienen 5.000 o más habitantes, pero localidades con menos habitantes pueden solicitar al Departamento de Seguridad una autorización. Es el caso de Ibarra.

3.300

Es el número de policías locales que hay en Euskadi, aproximadamente. En Bizkaia, salvo Elorrio, Markina y Ondarroa, todas las policías locales van armadas. Sucede igual en Araba, donde hay muy pocos cuerpos. El de Laguardia es el único que no lleva pistola. En Gipuzkoa, de 38, solo cuatro policías locales llevan arma.


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