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Bully Oyón entrenador ayudante del gbc

“Si trabajas y tratas bien a la gente, te respetan seas mopero, utillero o entrenador ayudante”

Bully Oyón (Donostia, 19 de octubre de 1987) forma parte del Gipuzkoa Basket desde sus inicios, en 2001. Ahora es ayudante de Fisac, pero ha hecho de todo en el club

Néstor Rodríguez - Domingo, 25 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Bully Oyón.

Bully Oyón. (Ruben Plaza)

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Bully Oyón.

Donostia-Empezó de voluntario en las taquillas y pasando la mopa, y luego fue utillero y delegado antes de pasar a formar parte del cuerpo técnico, además de colaborar en la confección de la actual plantilla el pasado verano. Por el GBC han pasado cuatro presidentes, cinco entrenadores y decenas de jugadores a lo largo de las quince temporadas que ha competido el club, pero él sigue ahí. Su implicación y su capacidad de trabajo siempre han sido máximas, sin importarle el cargo que ocupara. Quien mejor lo definió fue Julen Olaizola cuando se fue del GBC: “Bully es quien sostiene este club”. No le falta razón al pívot. En esta entrevista, el técnico habla de todos estos años.

Usted empezó de mopero en el Gasca en la época del Datac, en la temporada 2001-02.

-Sí, éramos voluntarios. Ahí estuvimos de moperos, en las taquillas... lo primero que hice en el club fue pasar la mopa, sí. Había bastantes goteras en el Gasca y estábamos hasta ocho moperos. Estabas más pendiente de que no te atropellase algún jugador en un contraataque que de secar la cancha.

En 2004 el club vuelve a LEB Plata tras dos años fuera y usted sigue de voluntario.

-Sí, el club vuelve a competir con el patrocinio de Bruesa, nos dicen para seguir siendo voluntarios y nosotros encantados, porque nos gustaba el baloncesto. Cuando el equipo sube a la ACB, me dicen para ser el jefe de los voluntarios.

También jugaba a basket.

-Sí, en el colegio La Salle y luego en el Alde Zaharra. Estuve jugando hasta el año pasado.

Por cierto que uno de sus entrenadores fue Lolo Encinas.

-Sí, fue el que me puso el mote de Bully en La Salle, hace mucho. Yo tendría nueve años o así. Lo de Bully es por el personaje de Willy Fog, un perro que persigue al protagonista. Me decía: “Corre Bully, corre”. En el basket todos me conocen como Bully, solo me llaman Javi la familia y los amigos.

Con la llegada de Pablo Laso, entra usted como utillero.

-Sí, el que estaba de delegado hasta esa época deja de serlo y Germán Cea me propone hacer de utillero, ayudando a Lolo con las funciones de delegado, porque Lolo era entrenador ayudante y delegado.

¿Qué hacía?

-El primer año más que nada era tener lista la ropa, el material, las bebidas, las suplementaciones, ayudar a Eugenio Rodríguez (el preparador físico)... en general, que todo estuviese listo en pista.

Luego pasa a ser delegado. ¿Cuáles eran sus funciones?

-Sí, fue en la época de Sito Alonso. El delegado se encarga de gestionar los viajes, estar pendiente de la llegada de jugadores, buscarles alojamiento... y luego en general facilitar el día a día del jugador, desde el tema de internet en casa hasta ayudarles a buscar colegio para los niños o alguien que les limpie la casa.

Mientras tanto, se fue formando.

-Estudié Nutrición e hice un máster de Gestión y Dirección de equipos deportivos. Y me saqué el título de entrenador superior de baloncesto en 2009. Al final el basket es lo que me gusta y he intentado ir estudiando para tener más conocimientos.

De esa época de delegado son míticos sus sprints al descanso para llevar las estadísticas.

-Eran por llegar cuanto antes para dar la estadística a los entrenadores. Ya la gente me esperaba antes de irse a tomar algo (se ríe).

Su siguiente paso en su escalada dentro del club llega en el verano de 2016, cuando lo ofrecen ser ayudante de Fisac en LEB Oro.

-Porfi me dice que el club ha tenido que tomar la decisión de que hay que bajar el presupuesto, que salimos bajo mínimos en la LEB y que solo podemos estar él y yo. Me dijo: “Es una oportunidad para ti;si quieres, adelante”. El año pasado Porfi y yo hacíamos de todo, no había delegado ni utillero. Porfi me ayudaba hasta a lavar la ropa. Para mí fue una oportunidad increíble. Estoy agradecido tanto a él como al club porque siempre me han ayudado a seguir creciendo.

Pasa a analizar rivales, hacer vídeos, ayudar en los entrenamientos... ¿lo había hecho antes?

-No, no lo había hecho. Alguna vez con el equipo sénior femenino que entrenaba les había preparado algún vídeo cortito, pero no al detalle que exige una LEB Oro. Cuando me dicen para ser ayudante, hablo con Lolo, Txakar, Iñaki Jiménez (entrenador del Zarautz)... y entre todos me ayudan: edición de vídeo, consejos a la hora de entrenar... Por eso me caracterizo yo, intento coger todo de todos, escuchar a jugadores y técnicos para luego utilizarlo de la mejor forma posible.

Este pasado verano da un paso más y colabora en la construcción de la plantilla.

-Una vez que acaba la temporada, Porfi y yo nos ponemos a ver vídeos, a hablar con agentes, con compañeros que han jugado con jugadores que nos interesaban... es otra cosa que vas cogiendo. Porfi me ayudó mucho porque no había hecho esto nunca y no sabía cómo iba a responder. Fue una buena experiencia.

El día que se fue Julen Olaizola dijo: “Gracias a Bully, que es el que sostiene este club”.

-Alguno lo suele decir. Son halagos que me ayudan a seguir trabajando por este club y me dan fuerza, pero el club es mucha gente. Nekane es una trabajadora incansable, Germán hace todo lo posible porque este club esté al máximo nivel, el mismo Porfi está intentando que jugadores guipuzcoanos estén lo más arriba posible y está haciendo rendir al equipo... Y luego Urko, Cristina y David. Si comparas con la estructura de otros clubes de ACB que tienen catorce personas en las oficinas... nosotros somos tres. En el Gipuzkoa Basket somos pocos, pero muy trabajadores.

¿Cómo ha sido durante todos estos años su trato con los jugadores?

-Muy bueno. He tenido mis más y mis menos con alguno, lo normal, pero en líneas generales el trato ha sido muy bueno. De hecho, sigo manteniendo relación con algunos jugadores, por ejemplo Isaac López, Grimau o Llompart.

¿Qué ha llegado a hacer por algún jugador?

-De todo. No sé. Tampoco creo que son cosas raras. Pues un jugador que su mujer ha ido a urgencias, el jugador está con los niños y voy un rato con la mujer para hacerle compañía en el hospital hasta que llega la familia. O que uno se deje las llaves dentro de casa y tengo que ir a abrirle a las tantas de la mañana porque tengo un juego de llaves de cada. O ir a cambiar la rueda de un coche porque el jugador no sabía. Igual eso es lo más raro. Y lo he hecho más de una vez.

Ha pasado por aquí algún jugador complicado. ¿Para tanto era Ivan Johnson, al que cortaron apenas una semana después de llegar?

-A ver, no sé si era difícil. Es que él no estaba acostumbrado. Por ejemplo, en un equipo comen todos juntos, pero él venía de ligas americanas en la que les decían a tal hora en el pabellón para el partido y punto. No entendía por qué tenía que comer con el resto del equipo o por qué tenía que compartir habitación con otro. Si el jugador no está a gusto con esas cosas básicas, no encaja. Lo contrario es Henk Norel. Nunca había rendido así, y es porque está a gusto en la ciudad, la niña va al colegio, su mujer está contenta y tranquila... Están felices, no preocuparse de eso hace que centre toda su energía en el baloncesto. Digo por comparar los extremos.

Un jugador que haya sido un profesional ejemplar.

-Ha habido muchos que lo han dado todo por este club. Por no mirar muy atrás, me quedaría con Norel y Clark. Los tíos lo dan todo. Clark ha jugado con un dedo roto. Que diga “Yo quiero jugar y ganar este partido porque no quiero dejar al equipo solo”.... Podía haber dicho tranquilamente que no jugaba y no hubiera pasado nada. Llompart o Grimau, entre otros muchos, también son grandes profesionales.

Mejor escuela de entrenadores no ha podido tener en el GBC...

-Han pasado muy buenos entrenadores y he intentado ir aprendiendo cosas de cada uno. Son todos exigentes. Si en la ACB no estás al 100%, cualquier equipo te pasa por encima, siempre tienes que pedir el máximo a todos.

Ha vivido varios años complicados, con retraso en los pagos que dificultaban el buen ambiente en el vestuario. ¿Cómo lo gestionaban desde el cuerpo técnico?

-Era complicado. Si empieza a haber piedras en el camino, es difícil mantener la exigencia de la gente, porque está pensando en el dinero y no está centrada como tiene que estar, algo normal. Desde nuestra parte les decíamos que iban a cobrar hasta el último céntimo y así ha sido, todo el mundo ha cobrado.

¿Cómo vivió la salida de un icono del club como David Doblas?

-Fueron muchos años con un gran jugador como él, muy querido por el club y la afición, pero esto es un mundo profesional y a veces se toman decisiones que pueden gustar o no. El club decidió entonces que David no tenía que seguir y cuando el club decide algo, vamos a piñón con esa idea porque queremos lo mejor para el club. Cuando pasamos de la ACB a la LEB en 2016 dejo de trabajar con amigos con los que he estado ocho años, para mí fue una situación un poco violenta.

Después de tantas penurias económicas, deportivas y personales, el pasado curso en la LEB fue todo rodado y lograron ascender.

-Fue increíble porque nuestro objetivo no era para nada subir, sino hacer un equipo competitivo y devolver la ilusión a Gipuzkoa con el GBC, pero fue todo bien desde el inicio. Nos fuimos creciendo.

¿Es el mejor vestuario a nivel humano que ha habido en el GBC?

-Para mí el de este año es todavía mejor. El año pasado era muy bueno, con Ricardo Uriz, Pino, Oroz, Lasa, Pardina... pero este año mejor aún porque los extranjeros se han involucrado más en el grupo. Henk es el líder y está muy unido a todos. Es el mejor vestuario que ha habido desde que estoy en el GBC.

¿Es esa la clave del elevado rendimiento que están ofreciendo?

-Un poco todo. Primero el vestuario, pero también el club, que está haciendo un gran trabajo y estamos cobrando al día, además de trabajar con la cantera y tratando de meter más gente a Illunbe, que no sabemos por qué no vienen más aficionados cuando estamos compitiendo a muy buen nivel. Y luego está Porfi, que saca lo mejor de cada jugador. Les da libertad, les ayuda mucho y les motiva. Mira el año pasado Lander Lasa o Carlson, o Norel este año, que nunca había jugado a este nivel. O Chery, o Fakuade, que viene de la LEB. Y la plantilla ha trabajado muy bien desde la pretemporada.

¿Siente usted que se ha tenido que ganar el respeto de todos con cada paso que daba dentro del club?

-No, no lo he sentido así. A veces piensas: “Vaya saltos he ido dando”. El respeto me lo he ganado desde el trabajo y tratando bien a la gente. Si el trato es bueno, te respetan seas mopero, delegado o entrenador ayudante. Ha sido al contrario, la gente me ha ayudado.

¿Dónde se ve usted a corto y medio plazo?

-Yo lo que quiero es estar en el Gipuzkoa Basket. A corto, medio y largo plazo quiero que este club se consolide en la ACB, que la cantera de Gipuzkoa esté al máximo nivel y que cada vez saquemos más jugadores guipuzcoanos para EBA, LEB o ACB. Y ojalá el GBC pueda estar otra vez jugando una Copa o un play-off, ese es mi sueño. Y que yo esté.


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