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Demasiado lejos se ha llegado así

A REMONTAR | Una Real desquiciada y desorganizada, remonta con sus señas de identidad históricas de garra e insistencia un gol en propia puerta, pero encaja el empate en la última jugada del partido

Mikel Recalde - Viernes, 16 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Los jugadores realistas, entre ellos Xabi Prieto encarándose al árbitro, regresan cabizbajos al centro del campo tras encajar el primer gol, en propia meta de Oyarzabal.

Los jugadores realistas, entre ellos Xabi Prieto encarándose al árbitro, regresan cabizbajos al centro del campo tras encajar el primer gol, en propia meta de Oyarzabal.

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Los jugadores realistas, entre ellos Xabi Prieto encarándose al árbitro, regresan cabizbajos al centro del campo tras encajar el primer gol, en propia meta de Oyarzabal.Los jugadores realistas se lamentan del gol recibido en el último minuto

DONOSTIA. ¡Menudo sinvivir! Qué demonios habremos hecho para merecer esto. Un gol en la última jugada del encuentro del japonés Minamino, cuando la Real había dado por bueno el 2-1 desde que lo anotara a falta de once minutos, volvió a destrozar la ilusión y la moral de Anoeta. Ya no se sabe muy bien qué más cosas pueden suceder esta campaña, pero resulta complicado pensar que lo que esté por venir sea más malo. Bueno, a todos se nos ocurre una circunstancia aún peor que es preferible ni nombrar.

Pero a la cosas hay que intentar llamarlas por su nombre. La Real remontó el 0-1 con el que se había llegado al descanso apelando a sus señas de identidad históricas. No a las que se han inventado ahora Loren y Eusebio. A base de garra, casta, empuje e insistencia. Con un lateral derecho que parece Speedy González, incansable en el esfuerzo, que empuja al equipo desde su rincón del 2 como no se recuerda en mucho tiempo. No lo lograron reforzando los que supuestamente, y en boca de su entrenador, son sus puntos fuertes, como el control de la posesión y el fútbol de toque. Fue un arrebato y un dádmela a mí que los arrollo como no habíamos vivido antes esta temporada. En parte reclamado por la grada, que no quiere saber nada más de ese juego de tiki-taka made in La Masía que ya no practica ni el mismo Barcelona.

No se trata de ser dogmáticos ni más papistas que el papa. A ver si se entera alguien de una vez. Ya no juega así ni la selección española desde que está Julen Lopetegui ni la banda de Messi desde que la entrena Ernesto Valverde, que fueron los verdaderos creadores de este estilo. El único que mantiene la pureza de esa idea es una Real que, por mucho que se empeñe su entrenador, no cuenta con los jugadores necesarios para ganar guerras con este plan. Menos aún cuando todo el mundo sabe que vas a sobar la pelota con posesiones eternas que nacen incluso en pases muy arriesgados en un saque de puerta. Una cosa de locos.

No se entiende cómo alguno de los socios más veteranos no ha decidido suicidarse desde la grada superior del estadio viendo cómo se ceden la pelota entre piernas del rival tanto su portero, que no encaja en esta propuesta, como sus centrales. Habrá que estar atentos a ver si Héctor Moreno no ha cogido un vuelo esta noche y se ha vuelto a donde sea tras comprobar que jugando así va a peligrar su participación en el Mundial.

GarraA lo que íbamos. Fue un arranque de furia, de esos que contagian y enganchan de igual manera que un gol tras más de un minuto de combinación. Así se puede catalogar la irrupción de Odriozola en el área para lanzar un caño y conectar un obús que se coló sin remisión por el primer palo. El maldito larguero, porque estamos todos de acuerdo que además de hacer multitud de cosas mal nos ha mirado un tuerto, escupió un cabezazo de Januzaj a centro de Oyarzabal y el propio belga había puesto en ventaja a los suyos con un afortunado lanzamiento de falta que se coló entre la barrera. En ese momento, los realistas, conscientes de sus limitaciones, sobre todo físicas, en lugar de acelerar pendiente abajo porque jugaba en casa, frenaron y decidieron perder tiempo y defender su ventaja. ¿Alguien tenía una mínima duda de que lo iban a hacer fatal? En lo que respecta al primer apartado, el de dejar correr el cronómetro, Aritz Elustondo estuvo cerca de ver una segunda tarjeta amarilla por dejar una pelota dentro del campo;y en lo concerniente al segundo, ¿qué más se puede decir? ¿Hay algún equipo en las primeras divisiones de Europa que defienda peor? ¿Que conceda más metros y más opciones de remate a sus adversarios?

El tanto llegó por la banda izquierda. ¡Cómo no! No es cuestión de cebarse con Kevin Rodrigues, que simplemente todavía no ha demostrado que puede ser titular en la Real, pero todos los males de esta campaña se iniciaron en la desastrosa planificación del lateral izquierdo. Loren creyó que el galo iba a ocupar el puesto dejado por Yuri, quien la víspera estaba corriendo la misma banda que Neymar en un partido de octavos de final de la Champions en el Bernabéu. Por si fuera poco, Jokin Aperribay se frotó las manos, vendiéndolo por la mitad del precio que ponía en su etiqueta al club más rico de Europa. El colmo del desastre fue repescar al siempre cumplidor De la Bella, al que había echado el verano anterior el entrenador y que vale para un descosido, pero para poco más. Bien, ahí empezó todo y comenzó un desplome que se está prolongando durante meses y que parece no haber llegado a su fin.

Para ser sinceros, la Real dio la impresión durante muchos minutos de ser una auténtica banda. Con unos despistes angustiosos, con unas salidas de balón inconcebibles, con un portero que parece haber perdido la cabeza, capaz de sacar rápido cuando el equipo se encontraba con la lengua fuera después de sufrir la velocidad de Hee Chan o de dársela a Kevin cuando corría de espaldas a él. Este equipo a día de hoy es un desastre. Y que conste que en estas líneas hubiera leído lo mismo de haber acabado el choque con victoria por 2-1.

Evidentemente, el máximo responsable de este disparate de planificación es Loren, al que hay que poner en su cuenta también que no haya tomado medidas drásticas antes para no llegar a la cita del año en un estado tan avanzado de descomposición. Porque Eusebio está completamente perdido. Ya no es que no encuentre soluciones a las numerosas crisis que ha sufrido esta campaña, sino que ya parece más razonable pensar que cómo es posible que haya llegado tan lejos el año pasado e incluso se haya clasificado para esta ronda con semejante incapacidad para dirigir un equipo. El lasecano ha muerto ya tres veces. Una con sus ideas, las de su estilo innegociable e inamovible que pensaba pregonar (esa era su idea) la derrota final. Y las otras dos, con las ideas de otros. Es decir, haciendo caso a consejos y propuestas, probablemente como siempre sucede en esta Real, de las dos únicas personas que, al parecer, mantienen la confianza en que será capaz de darle la vuelta a la situación. En Vila-real, donde apostó por los tres centrales, y ayer, con un 4-4-2, que un poco más tarde del gol visitante, a la media hora, volvió a ser 4-3-3. Anoeta hace tiempo que ha dejado de creer en él, pese a haber disfrutado como con nadie del juego de su equipo. La situación de desgaste es tal que reniega hasta de cuando uno de sus jugadores retrasa la pelota para buscar otro mundo con más espacios por la otra banda. Así estamos.

Una pena. La Real estuvo a punto de adelantarse en la primera jugada en un cabezazo que no conectó Moreno y luego en otro de Prieto, tras su mejor combinación colectiva de la noche. Hee Chan descubrió que la defensa realista era un flan con un sprint;y Ramalho lo corroboró al entrar sin oposición con una pared en una jugada que inició desde atrás y que salvó Rulli. Justo después de una doble oportunidad de Bautista y Juanmi, el argentino, que salió sin confianza y blando, no desvió un saque de esquina que rebotó en Oyarzabal y se coló en la portería. Ya habíamos aceptado los regalos en forma de fallos, pero marcar en propia meta ya parece excesivo. Por cierto, en la imagen no se vio con claridad, pero el coreano levantó el brazo izquierdo y cometió falta. Por mucho que fuese leve, era dentro del área pequeña. Tenía razón, aunque está mucho más para taparse que para montar shows histéricos.

Como era de esperar, la Real no reaccionó hasta la segunda parte. Lo hizo jugando como siempre y con Januzaj en lugar de Juanmi. El belga, a su rollo y ritmo, con esa forma de jugar ingobernable e inclasificable, logró que su equipo se pusiera en pie, apoyado por la velocidad y perseverancia de Odriozola y por una grada con muchas ganas de ayudarle. Una pena que, cuando ya había logrado remontar y atemorizar a los austriacos, les dieran vida con ese frenazo para aguantar el 2-1. El 2-2 en el 93’ de Minamino fue, sin duda, de los momentos más duros que se recuerdan últimamente en Anoeta. Que no es poco.

La Real tendrá que ganar en Salzburgo para pasar. Los 2.000 que vayan lo merecen. Antes, ahora sí, deberá derrotar al Levante en su estadio si no quiere que se pase de la decepción y el agobio al ataque de nervios y la angustia. Todo esto ya está siendo muy doloroso. Demasiado...


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