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Verbomanía

La Whiskería

Por Pablo Orlando - Jueves, 28 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 13:46h

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Humphrey Bogart y Lauren Bacall beben la última margarita en la barra del Museo del Whisky. Boguie fuma un cigarrillo tras otro y observa con atención las escurridizas manos del barman que, con habilidad de lazarillo, se emplea en uno de sus trucos de magia, mientras a la desdichada Lauren le irrumpe un hipo alcohólico al intentar repasarse los labios en el espejo. A unos metros, Marilyn Monroe, arropada por el entusiasmado pianista, canta el I wanna be loved by you, y no para de lanzarle besitos de viento a Boguie, al tiempo que sacude sus encantadoras caderas.

-Venga Boguie, sal a bailar conmigo- dice interrumpiendo la canción. Y él, que está acostumbrado a trincar buena carne, le devuelve desde la barra una sonrisa afilada de macho alfa.

Es una noche de finales de verano, y el pianista sueña a Marilyn con ojitos de adolescente, convencido de que esta noche ajustará cuentas con la vida. Marilyn se contonea entre los calambrillos de gozo que le genera su propio éxtasis, y estalla en saltos de alegría cuando el entrañable barman le muestra la rosa que ha nacido entre sus cartas. De pronto, empieza a bajar la intensidad de la luz y sucede algo increíble: Marilyn aparece semidesnuda dando saltitos en mitad de la pista dando gracias a Dios por estar en San Sebastián y regalarle tanta felicidad.

Los clientes habituales la contemplan deslumbrados llenos de felicidad noctámbula. De repente, todos se giran al oír una voz que recrimina:

- Boguie, eres tan asqueroso que el día de tu muerte no silbaré para que regreses a mi lado- le dice Lauren balbuceante entre ojos lacrimógenos.

Aprovechando el ruido de los aplausos, él se lleva la mano a la parte inferior del labio, y le susurra:

- Sé que esta noche estás furiosa, nena, pero créeme, yo no tengo la culpa.

Y así se fue consumiendo la noche hasta que al amanecer los tres volvieron abrazados al hotel. Alguna crónica reza que años después Lauren Bacall depositó un silbato sobre la tumba de su marido.

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