Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa

“Nos sentimos abandonados”

Hurtos, menudeo de droga, amianto, trasiego de ocupas en torno a una vivienda deshabitada en riesgo de derrumbe... Vecinos de la muga entre Pasaia y Donostia denuncian el olvido en el que viven sumidos. “No existimos para las instituciones”.

Un reportaje de Jorge Napal. Fotografía Ruben Plaza - Martes, 26 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:02h

votos |¡comenta!
Un vecino señala las placas de amianto que se están desprendiendo.

Un vecino señala las placas de amianto que se están desprendiendo.

Galería Noticia

  • Un vecino señala las placas de amianto que se están desprendiendo.
  • Acceso a la casa deshabitada, por la parte trasera.
  • Una bombona de butano en el interior de la casa ocupada.
  • Coro González, Ana Gutiérrez y Ander Pérez, vecinos del camino de Lorete de Donostia, en las escaleras de acceso a la vivienda pendiente de demolición.
  • Flecha Ver anterior
  • Flecha Ver siguiente

La inseguridad es tal que ha llegado un momento en el que ya no saben si colgar siquiera las sábanas del balcón. La última gota que ha colmado su paciencia cayó el 11 de diciembre. Era lunes. Ander Pérez, de 34 años, estaba en su puesto de trabajo cuando recibió la llamada de su mujer. Acababa de dejar a su hijo en la ikastola pero algo no encajaba en su regreso a casa. “¿Ander, has recogido tú las sábanas?”. Su marido le respondió que no. Extrañada, colgó el teléfono justo cuando se le acercaba un vecino que comenzó a explicarle lo ocurrido. El hombre acaba de ser testigo de los hechos. “Dos chicos altos, morenos y encapuchados se han encaramado a tu balcón”. Ella no daba crédito. Según le explicó, después de arrancar las sábanas trataron de forzar la persiana para acceder a la vivienda, pero emprendieron la huida tras escuchar los gritos de alerta de este hombre. Los afectados sospechan que habían sido vigilados por alguien que conocía sus rutinas.

No se trata de un episodio aislado. Los vecinos de esta zona “maldita” de Donostia, en el Camino de Lorete, la muga con Pasaia, asisten con preocupación a un deterioro progresivo de la convivencia en un lugar en el que siempre había reinado la tranquilidad. Denuncian el total abandono de las instituciones. “Esto también es Donostia, pero parece que no existimos. No queremos vivir con miedo”, dicen los 175 habitantes de este barrio.

Los robos han sido constantes unos metros más arriba, en vehículos estacionados en la calle Darieta. Los ladrones también han accedido a alguna que otra vivienda. “Le vi a un chico que entraba en nuestra casa. Era un fin de semana. Le pregunté qué estaba haciendo y me respondió que buscaba un piso de alquiler, pero acto seguido se marchó por donde había venido. Al poco rato nos enteramos de que habían robado en una villa cercana. Me llamó la Ertzaintza para saber si estaba dispuesta a testificar para reconocer al sospechoso. Les dije que sí, pero todavía estoy esperando”, relata Cristina Gutiérrez, de 47 años, vecina de la zona.

La mujer de Ander, cuando supo que dos hombres encapuchados habían tratado de entrar en su casa, llamó a la Ertzaintza. Lo hizo llorando, nerviosa y muy ansiosa por lo ocurrido. La patrulla no tardó en llegar. Los agentes inspeccionaron la vivienda y comprobaron que no se habían llevado nada. “Siendo así, poco se puede hacer. Eso sí, cada vez que veas algo extraño nos llamas”, le dijeron. Ella se quedó con el miedo en el cuerpo. ¿Y si volvían a aparecer?

Instaló una alarma de seguridad al día siguiente, y durante dos noches se fue a dormir con sus dos hijos pequeños a casa de sus suegros. La mujer acudió a dar parte de lo ocurrido al Ayuntamiento de Donostia al día siguiente. “El policía que me atendió me dijo que llamara a la Guardia Municipal y que exagerara mucho, que dramatizara todo lo que pudiera y más porque de lo contrario no harían caso. En cuanto llegué a casa me dijeron que iban a mandar una patrulla. No sé si vinieron”, cuenta.

Riesgo de derrumbe

La tranquilidad se quebró hace aproximadamente un año, coincidiendo con el constante trasiego de gente “desconocida y extraña” que ocupa una vivienda en desuso, a la altura del número 16 del Camino de Lorete. La casa en estado de ruina fue vendida, pero no cuenta con el permiso necesario para proceder al derribo. Según fuentes de la Guardia Municipal, hasta los propios agentes tienen prohibo el acceso a la vivienda ante el riesgo de derrumbe. “El permiso para demolerla no ha sido concedido. Cuando se inicien los movimientos habrá que tapiarla porque se ha detectado amianto”, indican las mismas fuentes.

Este impasse esta siendo aprovechado por todo tipo de transeúntes. Las incidencias han sido constantes. La vivienda lleva años deshabitada y la porquería se acumula en torno a la fachada. Las ventanas han sido cubiertas con ladrillo y cemento. La entrada principal también está clausurada pero por la parte trasera se cuelan menores y vagabundos, que han llegado a sortear el muro saltando por encima de los coches. Ahora ni siquiera hace falta que den brincos porque el acceso está mucho más despejado. “No estamos hablando de un perfil de personas sin techo que buscan un hogar sino que están pasando más cosas. Son los robos los que crean inseguridad”, advierten.

Algunos vecinos están manteniendo contactos con la Concejalía de Urbanismo para saber si se va a proceder finalmente al derribo o, en su defecto, se puede limpiar siquiera la porquería que se acumula, que corre el riesgo de convertirse en un foco de infección. “Llevamos mucho tiempo esperando una solución”.

La casa está recubierta por placas de amianto que se están desprendiendo. Algunos cascotes han caído justo en el lugar donde habitualmente charlan y comen su merienda escolares de un colegio cercano. “No nos hacen ni caso, y aquí algún día va a ocurrir una desgracia”, lamenta Coro González, de 63 años, una vecina cercana.

La visita a la zona de este periódico coincide con la llegada de uno de los ocupas que habitualmente utiliza la vivienda para el menudeo de droga. El sospechoso da varias vueltas a la casa, pero se marcha tras detectar nuestra presencia. “El barrio está abandonado, y así nos sentimos. Además vemos situaciones que puede llegar a ser muy peligrosas. Hay que tener en cuenta que hay chavales del colegio que están accediendo a esa vivienda sin ser conscientes del riesgo que entraña. No hay más que porquería y droga. Algún día va a pasar algo”, advierten.

La Ertzaintza acude a menudo a la zona y testigos presenciales han visto salir esposados a algunos inquilinos. “Se los llevan pero vienen otros. Es una situación muy desagradable. Esto también es Donostia, y no creemos que ninguno de nosotros tenga por qué soportar situaciones como las que vivimos. Por no hablar del peligro de derrumbe de esta casa abandonada, bajo la cual pasamos los vecinos a diario”, denuncian.

votos |¡comenta!

Herramientas de Contenido


COMENTARIOS: Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.

Últimas Noticias Multimedia

  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902