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Cuando el PSOE frustró el cambio que ahora reivindica el PSN

La conformación de Gobierno tuvo a Navarra en vilo el verano de 2007. Tras más de dos meses de negociaciones, el 1 de agosto el PSN decidía gobernar con NaBai e IU. Dos días después, el PSOE vetaba el pacto. Fue el ya célebre ‘agostazo’.

Un reportaje de Javier Encinas. Fotografía Javier Bergasa, Patxi Cascante e Iban Aguinaga - Domingo, 6 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:11h

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Indignación ante la sede del PSN.
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el 27 de mayo de 2007 las urnas depararon un escenario propicio para poner fin a los sucesivos gobiernos de UPN en Nafarroa. Las tres fuerzas que habían abogado por el cambio –Nafarroa Bai (77.872 votos y 12 escaños), PSN(74.158 y otros 12) e Izquierda Unida de Navarra (14.337 y dos)– alcanzaban la mayoría parlamentaria suficiente.

UPN-PP (139.132 votos y 22 escaños) y CDN (14.412 y dos escaños), que venían de pasar el rodillo en la legislatura recién concluida gracias a la mayoría absoluta de la que disfrutaron entre 2003 y 2007, también vieron desde la misma noche electoral que peligraba su continuidad en el Palacio foral. Dos meses antes habían tensado aún más la cuerda con una manifestación contra Zapatero, que gobernaba en el Estado desde 2004.

Los contactos entre PSN, NaBai –en aquel momento integrada por Aralar, EA, Batzarre y PNV– e IUN para explorar las posibilidades de acordar un gobierno se iniciaron casi al mismo tiempo que se conoció el escrutinio. “Me veo presidente del Gobierno del cambio que piden los navarros”, declaró Fernando Puras, el candidato socialista apenas 24 horas después.

Pese a tener más votos que el PSN, NaBai dejó claro que no pondría objeciones a que el propio Puras encabezara el futuro Gobierno foral.
ofertas de rajoy y sanz Muy pronto se vio que existía el riesgo de que el futuro de Nafarroa se decidiera fuera de la Comunidad Foral y sin tener en cuenta lo expresado por la ciudadanía en las urnas.

El primero en mover ficha fue Mariano Rajoy, presidente del PP, que planteó que Navarra fuera moneda de cambio con una propuesta chantajista. En concreto, ofreció la Presidencia de Canarias al PSOE si permitía la continuidad de Sanz en el Palacio foral.

El propio Sanz citó a Puras el 29 de mayo con otro ofrecimiento generoso. Integrar un Gobierno de coalición, en el que el PSNtendría la Vicepresidencia y varias consejerías, además de la Presidencia del Parlamento y el senador autonómico. Proponía extender también el acuerdo a los ayuntamientos. Demandaba además una respuesta rápida, en lo que era un reparto de sillones sin profundizar en los contenidos.

Entretanto, el PSN convocó a su Ejecutiva el 1 de junio, que dio un respaldo unánime a negociar el cambio con la exigencia de que Puras fuera el presidente.

Para entonces, Nafarroa ya era cuestión de Estado y se sucedían casi a diario los pronunciamientos públicos de dirigentes de PSOE y PP sobre su futuro. Ferraz tildó de “disparate” el trueque de Canarias por Nafarroa, mientras José Blanco, secretario de Organización del PSOE, defendía la “legitimidad” de acordar con NaBai.

En las negociaciones irrumpió ETA. El 4 de junio daba por finalizado el alto el fuego anunciado en marzo de 2006, pero roto sin previo aviso seis meses antes en Barajas, por lo que su credibilidad era mínima.

Con la izquierda abertzale, bajo la marca de ANV, fuera de algunas instituciones como el Parlamento foral, pero dentro del Ayuntamiento de Iruñea, el regreso de ETA a las armas significó otro obstáculo más en la conformación del cambio. No obstante, hubo una coincidencia casi general en subrayar que la organización armada no debería condicionar las negociaciones.

pacto municipal A medida que transcurrían los días, la posibilidad de poner fin a once años de gobiernos de UPN parecía más factible. El 13 de junio se celebraba la primera reunión entre Puras y Patxi Zabaleta, el candidato de NaBai, en la que se permitía captar imágenes. Esa misma tarde, el Comité Regional del PSN refrendaba su apuesta por el cambio con un abrumador respaldo.

Solo dos días después, NaBai, PSN e IUN acordaban apoyar la lista más votada de las tres en los principales ayuntamientos de la Comarca de Iruñea. La excepción era la capital, donde se precisaba el voto de ANV, lo que fue la excusa perfecta del PSN para permitir la elección de Yolanda Barcina (UPN)por tercera y última vez.

Las reuniones y cruce de declaraciones se sucedían con un ritmo casi esquizofrénico. Lo que por la mañana parecía que caminaba en una dirección por la tarde se frenaba y por la noche daba otro impulso.

El cambio, no obstante, recibió su primer duro golpe el 20 de junio. Correspondía constituir el Parlamento salido de las urnas. El PSN, de tapadillo, pactó con UPN y convirtió a Elena Torres en presidenta.

La maniobra de los socialistas deterioró la relación con NaBai, que exigió al PSN un compromiso público y por escrito en favor del cambio, y provocó malestar entre las bases socialistas, confundidas por este acercamiento a UPN. La realidad era que el PSN jugaba descaradamente a dos bandas y su respuesta a la coalición de Zabaleta fue que continuaría sus conversaciones con NaBai, pero sin descartar a UPN.

Justo un mes después de las elecciones, el 27 de junio, el PSN volvió a convocar al Comité Regional, que demandó “un Gobierno con las fuerzas progresistas y de izquierdas” por 106 votos a favor y uno en contra. El máximo órgano del partido se reunió de nuevo el 4 de julio, con una resolución reforzada en favor de un Gobierno tripartito con NaBai e IUN.

El cambio ganaba enteros hasta el punto de que se llegó a pactar un calendario para que Puras fuera investido presidente el 17 de julio.
la propuesta humillante Pero mientras en Nafarroa se definía el programa de gobierno, en Madrid se libraba otra batalla soterrada. Cuentan que Zapatero no veía con malos ojos el proyecto de cambio, que tenía en Blanco a su principal detractor. Seguramente fue este quien diseñó la estrategia de ruptura, asumida por el PSN, que consistió en plantear un humillante reparto de responsabilidades en el Gobierno, mediante el cual los socialistas tendrían 8 de los 11 consejeros, incluidas la Presidencia y Vicepresidencia. Limitaban la participación de NaBai e IUN a dos y una consejerías de rango menor. Lógicamente, ambas formaciones rechazaron la disparatada propuesta. Era 5 de julio, por lo que se llegó a los sanfermines con la sensación de que no habría cambio, después de que el PSN hubiera tomado el pelo a los que iban a ser sus socios, a sus bases y a la sociedad navarra.

Transcurridas las fiestas, Puras admitía las “presiones” de Ferraz y daba por rotas las negociaciones con NaBai e IUN. De “tragedia política” calificó Zabaleta que el Gobierno de Nafarroa se decida en Madrid.

Para entonces, el PSNhabía ido demasiado lejos en su apuesta por el cambio y la abrupta marcha atrás encorajinó a los que iban a ser sus socios, a la mayoría de sus bases representada en el Comité Regional –que hasta en cuatro ocasiones habían reiterado su deseo de mandar a UPN-PP a la oposición– y al conjunto de la sociedad, que asistía entre alucinada y estupefacta a esta desesperante indefinición.

Pero todavía quedaba por darse otro giro de 360 grados. El 17 de julio, el PSN iniciaba contactos con UPN para apoyar su continuidad en el Gobierno, al tiempo que se multiplicaban las voces socialistas que exigían las dimisiones de Carlos Chivite, secretario general delPSN, y de Puras y que se retomaran las conversaciones con NaBai e IUN.

El tiempo corría en contra del PSN, que no quería ni por asomo que se repitieran las elecciones, y el 1 de agosto la Ejecutiva, el grupo parlamentario –en el que se acababa de estrenar María Chivite– y las agrupaciones socialistas acordaron gobernar con NaBai e IUN.

La decisión unilateral del PSN soliviantó al PSOE, que citó en Ferraz a Puras y Chivite el 3 de agosto para vetar el cambio y ordenar que se permita gobernar a UPN en solitario. Fue el ya tristemente célebre agostazo, aceptado sin rechistar por todo el grupo parlamentario del PSN, excepto Puras, que dimitió tres días más tarde. Solo una semana después, Sanz era investido presidente, mientras decenas de personas se concentraban frente al Parlamento al grito de “En Navarra, tú decides”, lema electoral del PSN que se convirtió en una irónica alegoría y motivo de mofa ciudadana.

Con una ceguera estratégica de manual, el PSNse echaba en brazos de UPN, sin medir el coste electoral de esta falta de coherencia. De 12 escaños en 2007 cayó a 9 en 2011 y a formar gobierno con Barcina, a quien amagó con echar en 2014 en el conocido marzazo. Hoy el PSN solo tiene 7 asientos en la Cámara y un renovado discurso en el que reinvidica un ejecutivo como el que frustró hace 10 años. Asegura que no facilitará gobiernos de derechas, pero arrastra una preocupante falta de credibilidad. l


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