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El ‘google’ de Oria

Desde este mes, una escultura de Miguel Ángel Oribe recuerda la historia y el importante ‘boom’ cultural que conoció el barrio de Oria el siglo pasado al amparo de la fábrica de hilados Brunet.

Reportaje y fotografía de Aitziber Muga - Sábado, 29 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

El artista Miguel Ángel Oribe, junto a su escultura sobre la fábrica de brunet.

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El artista Miguel Ángel Oribe, junto a su escultura sobre la fábrica de brunet.

U n monumento que recordará toda la vida cultural que floreció en Oria en torno a la fábrica de hilados Brunet. Un grupo de vecinos del barrio llevaba más de quince años reivindicando este hecho y finalmente el día del Carmen, durante las fiestas del barrio, se procedió a inaugurar una escultura del oriatarra Miguel Ángel Oribe, cuyo fin es no olvidar los orígenes ni la historia del pueblo. Esta obra se encuentra junto a la casa Brunet-Enea, que hoy en día es el restaurante El Jardín y que antaño era la vivienda particular de la familia Brunet. En ese lugar se encontraba la entrada a la fábrica, que ocupaba toda la extensión de pabellones industriales que se hallan en la actualidad frente a las viviendas de Oria, hasta llegar casi al Txartel.

Según explica Oribe, fue el Ayuntamiento de Lasarte-Oria el que se puso en contacto con él en octubre de 2016 para hacerle este encargo. “Hice muchos bocetos, pero algo tenía claro: tenía que aparecer el antílope, el símbolo de Brunet. Además me gusta que en mis esculturas haya un hueco por donde pueda pasar la gente y la luz”. De este modo, surgió la escultura Brunet, un monumento de dos paredes paralelas de acero corten, entre las que hay un estrecho hueco y con la silueta del antílope dibujada en una de ellas.

La escultura tiene dos metros de alto, por 1,60 metros de largo y más de 50 centímetros de ancho. “Pesa 800 kilos y al estar fabricado en acero corten se asegura su durabilidad”, apunta el artista, quien confió en el herrero lasarteoriatarra Jokin Gorostidi para elaborarla.

“Para mí ha sido un honor que se acordaran de mí para hacer este trabajo. Creo que los vecinos la han acogido con agrado, pero lo que más les ha gustado es que por fin haya algo que recuerde lo que fue Oria hace unas décadas”.

Tal y como le han contado a Oribe, en los años 50 y 60, los vecinos de Oria, muchos de ellos trabajadores de Brunet, comenzaron a organizar numerosas actividades deportivas y culturales. En este caldo de cultivo, un grupo de vecinos recuperó la Sorgin Dantza, símbolo hoy en día del barrio y del conjunto de Lasarte-Oria. Se puede decir que en aquellos años, Oria el centro del pueblo.

Una de las singularidades del barrio, era que la fábrica Brunet impulsaba y ayudaba en la organización de todos esos eventos, otorgándoles ayudas o surtiéndoles de materiales y ropas. Al más puro estilo de las empresas punteras de Silicon Valley, era una manera de participar en la vida social y cultural del pueblo y de motivar y tener contentos a sus trabajadores. “Si salía algún deportista bueno Brunet lo patrocinaba, algo que no era muy común por entonces”, recuerda el escultor.

Por su parte, el alcalde de Lasarte-Oria, en la inauguración de la escultura, repasó la historia de la fábrica basándose en los datos recogidos en los libros de Felipe Maya (Lasarte-Oria. Anotaciones históricas) y Antxon Agirre Sorondo (Lasarte Oria, veinte años y varios siglos).

En 1845 los Brunet compraron 80.000 metros cuadrados de terreno en Oria. Tres años más tarde empezó a funcionar su maquinaria de hilar y tejer, ocupando a más de 200 obreros y obreras. “El río Oria se convertía en la fuerza motriz de esta fábrica que significaba la entrada de lleno de nuestro pueblo en la revolución industrial. Apuntaba definitivamente el futuro de Lasarte-Oria, que pasaría de ser una población rural a una netamente industrial”, recordó el primer edil.

La fábrica cambió totalmente el entorno de Oria, donde se construyeron viviendas, una escuela, la capilla de El Carmen y una pequeña central hidroeléctrica.

“La fábrica supuso un cambio muy importante de la forma de vida no solo de los oriatarras, también de los lasartearras. Cientos de personas hallaron trabajo en esta fábrica. A finales de siglo, ya se hablaba de más de 450 operarios. Y con ella llegó también la lucha obrera, los sindicatos de clase. Lasarte-Oria, no ajena a los tiempos, se convertía en espacio de lucha por los derechos laborales de los trabajadores”, apuntó en su repaso histórico Zaballos.

Pasó el tiempo y la fábrica entró en declive, y, tras largas luchas obreras, terminó cerrando en 1989. “Un doloroso año para Oria, un triste año para el entonces recientemente constituido Lasarte-Oria. Comenzó una nueva etapa para el barrio de adaptación a los nuevos tiempos, de cambios importantes en su conformación social y urbanística”, relató.

Por último, concluyó el alcalde: “La escultura Brunet, realizada en acero corten, que representa muy bien una sociedad moderna e industrializada, recoge el emblema de la fábrica: el antílope. Deseamos que la huella de Brunet, de sus trabajadores, de la Sorgin Dantza, quede imborrable con esta escultura y se convierta en un símbolo más de Oria y de nuestro pueblo”.


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