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Audiencia Nacional

El fiscal pide 375 años de cárcel para los 8 acusados de la pelea de Altsasu

Sin informe policial que sostenga lo que relata en el bar, justifica peticiones de entre 50 y 61 años de cárcel en la versión de los denunciantes

La lesión más grave tardó en curar solo tres meses

Enrique Conde Javier Bergasa - Miércoles, 5 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:12h

Un momento de la manifestación celebrada en Altsasu en apoyo de los encarcelados a finales de noviembre de 2016.

Un momento de la manifestación celebrada en Altsasu en apoyo de los encarcelados a finales de noviembre de 2016.

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Un momento de la manifestación celebrada en Altsasu en apoyo de los encarcelados a finales de noviembre de 2016.

iruñea- La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha culminado el espantoso y desproporcionado caso de la pelea de madrugada en un bar de Altsasu durante las ferias de octubre con una petición de cárcel de terrorismo supuestamente organizado para expulsar a la Guardia Civil de la localidad. Para sumar más pena, individualiza los supuestos golpes a los guardias civiles y sus parejas en lugar de entender que se trató de una conducta continuada, así que ve, por todos lados, lesiones terroristas individualizadas a cada persona que dice que fue atacada. La Fiscalía trata de justificar su petición en los antecedentes de diferentes movimientos vinculados a ETA, remontándose a hace décadas, que utilizaban también el lema Alde Hemendik (Fuera de Aquí), una dinámica que a su juicio utiliza en estos momentos Ospa Mugimendua en Altsasu.

TRES CONTUSIONES, UNA FRACTURATodo ello, y el relato de unos hechos absolutamente imprecisos y rocambolescos -que bien es cierto que produjeron unas lesiones como una fractura de tobillo a un teniente de la Guardia Civil, la lesión más grave de las ocurridas y que tardó en curar 92 días, y hematomas y contusiones a un sargento del Instituto Armado y a las parejas de ambos- se sirven en la explosiva coctelera fabricada por el fiscal del caso, José Perals Calleja, que reclama 62,5 años para uno de los acusados, atribuye a O.A.C. la autoría de cuatro delitos de lesiones terroristas, por los que le pide 50 años de cárcel (12,5 años por cada delito), así como de otro delito de amenazas terroristas por lo que exige también la misma pena. En total, a este acusado, le reclaman 62,5 años de prisión. Asimismo el Ministerio Público solicita otros 50 años de cárcel para cada uno de los seis acusados restantes, que son J.U.G., J.A.C.A., J.G.L., A.R.P., I.A.O. y A.U.O. También a una joven A.U.G., le exige 12,5 años de cárcel por amenazas terroristas. Todos ellos deberán responder a una indemnización conjunta de 41.100 euros, que desglosada serían 9.200 euros para el teniente implicado en la trifulca;3.700 euros para el sargento;16.100 euros para una de las parejas, tanto por lesiones como por secuelas y daños morales;y otros 12.100 euros para la otra mujer por los mismos conceptos. Ambas tienen curiosamente los mismos días de baja, 61, aunque sus lesiones eran muy distintas: una padeció una tendinitis en el hombro y otra, una contractura en el cuello. Los procesados tienen entre 20 y 31 años de edad y tres de ellos siguen en prisión provisional.

En la actualidad, dice la Fiscalía que el movimiento Ospa -al que no puede concretar qué acusados pertenecen y cuáles no- busca “influir de manera negativa en la calidad de vida de los miembros de la Guardia Civil”, así como “crear un clima de miedo y rechazo entre los ciudadanos, en un intento de aislarles socialmente”. Para ello, recuerda que su actividad comenzó a partir de 2012 con los actos del Discurso del reyy que en 2016 se habían detectado varias concentraciones y pintadas, así como en la celebración del Día de la huida que reivindicaban el mensaje Alde Hemendik. Semejante preámbulo a lo largo de ocho folios, recordando también la actividad armada de la organización terrorista ETA, le sirve al fiscal para alcanzar el día de los hechos.

al principio, delito de odioY así, sobre lo ocurrido el 15 de octubre de 2016, el Ministerio Público ha construido su narración de los hechos adecuándola al delito de terrorismo. Para ello, ha desechado la versión de cualquier testigo presencial que no participara de la agresión, ha tomado como base única la versión de los denunciantes pero es que, además, ha prescindido de los informes policiales obrantes en el caso y que interpretaban lo sucedido como un delito de odio, lo que hubiera dejado el caso en Navarra. Así, a la semana del incidente, la Guardia Civil remitió al Juzgado de Instrucción número 3 de Pamplona unas diligencias ampliatorias en las que no se infiere que hubiera un linchamiento o paliza organizada a los dos guardias civiles que fueron agredidos junto con sus parejas. En este informe, que refrendaba un atestado de la Policía Foral, no consta acreditado que hubiera una planificación en la trifulca, ni que se produjera un linchamiento por parte de unas 40 o 50 personas, más allá de los testimonios de los propios denunciantes. Así, dice que dentro del bar, el teniente se dirigió al baño y un acusado le preguntó si era madero, el guardia le respondió que estaba en su tiempo libre y el mismo procesado le dijo “menos tiempo libre”. Sin pasar el incidente a más, el fiscal dice que se le arrojó un chupito de plástico.

¿UN GRUPO DE 25? Ya a las 4.00 horas, hora y media después de entrar, los guardias y sus parejas seguían en el bar cuando al entrar J.U.G. y una menor, también imputada en Fiscalía de Menores, le increpó al sargento y se le encaró de modo desafiante. A la menor le atribuye el Ministerio Público la frase “iros de aquí que os vamos a matar por ser guardias civiles” y la pareja de uno de los guardias dice que respondió que no querían problemas. Entonces empieza a relatar, según lo que los guardias y sus novias dijeron, que empezaron a ser insultados por un grupo de personas de hasta 25 y que recibieron varias agresiones por la espalda y puñetazos. “Le agredió una cantidad de personas que se había reunido en el bar”, relata el Ministerio Público, pero luego consigue descifrar que entre la marabunta varios acusados dieron golpes directos. Narra que las agresiones continuaron fuera del bar y dice que la rotura del tobillo del sargento se produjo cuando recibió una patada muy fuerte en el tobillo. No se sabe de quién. La novia decía que el pisotón ocurrió fuera del local. Pero el propio agente declaró que fue dentro. La contradicción le cuadra más al fiscal con la extensión de la supuesta trifulca al exterior.

LAS PETICIONES

62,5 años. Para O.A.C. por lesiones y amenazas terroristas.

50 años. Para J.U.G., J.A.C.A., J.G.L., A.R.P., I.A.O. y A.U.O por lesiones terroristas

12,5 años. Para A.U.G, amenazas


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