Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
Desde la Avenida de Tolosa

Estoy indignado

Por Adolfo Roldán - Jueves, 29 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Yo fui muy amigo de José María Portell, y desde aquel fatídico 28 de junio de 1978 en que ETA le asesinó en Portugalete, no ha pasado un día que no le recuerde. Fue redactor jefe de La Gaceta del Norte y director de la Hoja del lunes de Bilbao, desde donde fustigó sin piedad a la oligarquía negurítica y denunció repetidamente los abusos medioambientales que se produjeron en el Gran Bilbao. Buscó obsesivamente la verdad y desgraciadamente creyó que el diálogo podría alcanzar la deseada paz en Euskadi. Confió en la buena fe de todos, pero había políticos que jugaban sucio, con cartas marcadas, escondiéndose detrás de una aparente misión reconciliadora. Le engañaron, quisieron utilizar su mediación para desgastar y fracturar a ETA. No les importó mentir, ni traicionar a un prestigioso periodista, a un hombre de bien. Buscaban un éxito rápido y espectacular que les hiciera escalar peldaños en la carrera política. Al día siguiente de su asesinato, ETA reivindicó el atentado asegurando que “existen pruebas suficientes para demostrar el papel que como agente del Gobierno español jugaba y su misión a cumplir estaba bien definida: dedicar por entero su prestigiosa carrera, así como sus privilegiados resortes, a desprestigiar, calumniar y en definitiva a atacar a ETA”. No es cierto, nunca fue un agente del Gobierno español. Lo sé porque la noche anterior a su muerte estuve con él hasta las tres de la madrugada en un pub próximo a la plaza del Sagrado Corazón. Habíamos asistido a una rueda de prensa de Claudio Boada. Después me dijo que quería contarme algo importante y nos sentamos frente a frente. El comando de ETA ya le estaba esperando junto a su casa, pero como la charla se prolongó, decidieron dejarlo para el día siguiente. Me contó José Mari que Martín Villa le llamó a Madrid. Allí le propuso intermediar en una negociación con ETA para llegar definitivamente a la paz. Le dio todo tipo de garantías de que habría una negociación limpia y abierta, y de que el Gobierno estaba dispuesto a aceptar propuestas y llegar a un acuerdo final. ¿No sospecho que era una trampa de Interior? Juro que Portell estaba convencido de que la paz en esta ocasión era posible. Le pedí que no negociara, que podía ser mortal. Se sonrió, y en seguida comprendí que no iba a desistir. No por un protagonismo mal entendido, ni por una exclusiva. Es que era uno de esos periodistas que lo daban todo, que se entregaban de lleno. Le volví a rogar que se retirara, pero tenía un corazón demasiado grande. Unos meses después, Martín Villa negó conocer a Portell y que estuviera mediando con ETA. Mintió miserablemente el político franquista. Ayer mi indignación fue máxima, cuando el rey le otorgó en el Congreso la insignia del 40º aniversario de las primeras elecciones democráticas. Seguramente, la lucirá con las otras seis condecoraciones que posee, la mayoría franquistas. Hay contra él una orden de búsqueda y captura internacional por la Matanza del 3 de marzo en Gasteiz, que el Gobierno Rajoy no atiende, y posee un currículum tan amplio que le otorgó el sobrenombre de la Porra de la Transición.


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902