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Absuelto un exjugador de la Real acusado de quemar su casa para cobrar el seguro

Enrique Conde - Miércoles, 28 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Kiko Zuñiga.

Kiko Zuñiga.

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Kiko Zuñiga.

Pamplona- El que fuera jugador de la Real Sociedad en la década de los 80 y centrocampista también del Oviedo y Castellón, entre otros, José Miguel Zúñiga Martiarena, de 54 años, ha sido absuelto por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra de los delitos de tentativa de estafa, denuncia falsa e incendio del que le acusaba la Fiscalía y el seguro de su casa. Kiko Zúñiga, como es conocido desde sus tiempos recorriendo el césped, se enfrentaba a más de 15 años de cárcel por que el Ministerio Público entendía que había quemado su vivienda en Castejón, con grave riesgo para la vida de sus vecinos, y que su fin era cobrar finalmente el seguro de la casa para paliar sus dificultades económicas.

El exfutbolista y preparador resultó herido en el propio incendio, cuya autoría atribuía a unos gitanos a los que calificó de vecinos conflictivos y que decía que le habían quemado la casa en venganza por las denuncias de amenazas que había presentado contra ellos. Sufrió quemaduras en la cara y el dorso de las manos, pero aún así, Zúñiga pudo conducir en una scooter desde Castejón a Brunete (Madrid) en plena madrugada de lluvia. Al llegar, tuvo que ser atendido en un hospital, pero tardó más de 20 días en denunciar los hechos y solo lo hizo por la insistencia de la Policía Foral. “Para qué iba a denunciar si cuando me amenazaron y robaron no hicieron nada”, recordó Zúñiga en el juicio.

El exfutbolista tardó más de 20 días en denunciar los hechos y solo lo hizo tras la insistencia de la Policía Foral

En los hechos probados se relata que el 5 de noviembre de 2011 sobre las 21.00 horas se declaró un fuego en la vivienda, tras arrojarse en tres puntos de la misma trapos rociados de gasolina. La Audiencia reconoce, como hizo el propio acusado, que Zúñiga estaba presente en el momento de la deflagración, pero “no consta que echase la gasolina ni prendiese el fuego”. El procesado tenía suscrito con la aseguradora un contrato con periodo de vigencia hasta el 2 de mayo de 2012.

La Audiencia entiende que “en el presente caso, si bien la versión dada por el acusado, haber sido objeto del incendio y de amenazas, ante la ausencia de una denuncia inmediata de los hechos, o de petición de ayuda dada la necesidad de asistencia médica, permite introducir un elemento de duda sobre la credibilidad de su versión y no podemos afirmar que su relato esté huérfano de toda acreditación”. Así, el tribunal recuerda que “no se puede descartar la realidad de la existencia de robos en su domicilio” y de que hubiera sufrido amenazas, circunstancias ambas sobre las que “no existen indicios de falsedad”. Y tampoco aprecia la Sala que pudiera concurrir algún motivo espurio en la contratación en el seguro que tenía concertado, ya que no existe dato que permita concluir que se concertó para “obtener un enriquecimiento injusto” ni que la valoración que se hizo la vivienda (100.000 euros por una casa de mucho menos valor) a la hora de concertar la póliza con el corredor fuera “fraudulenta”. Tampoco consta que la resolución del contrato fuera a tener lugar días inmediatamente después al incendio. “No puede entenderse como indicio que ante la próxima finalización del seguro el acusado se decidiere a incendiar la vivienda para hacer de alguna forma efectivo el seguro, máximo cuando no parece resultar lógico ese proceder si antes, algo que representaba un valor notoriamente inferior (como los objetos que denunció que le habían robado de casa), no fue atendido por el seguro”.

Para finalizar, la Audiencia precisa las conclusiones de la médico forense que aseguró que las lesiones que presentaba el acusado “eran compatibles con que él hubiera causado el incendio”, afirmando que sus lesiones en los ojos tuvieron origen en un fogonazo directo y con él encima del foco, siendo las heridas en la mano compatibles con habérselas colocado delante como defensa ante la deflagración. La Audiencia dice que esa conclusión de la forense se sustenta en la afirmación de que la conducta del acusado era la de salir de la casa, que no es compatible con las lesiones, pero la Sala dice que en su versión no era que huía de espaldas, sino que el gitano tiró una cerilla, escuchó una explosión delante y a mí me cogió de frente”. Por tanto, la Audiencia dice que cabe, por el modo de producirse las heridas, debido a que “lo que se queman son los gases que emana la gasolina”, según los investigadores de la Policía Foral, que esto introduce una versión alternativa plausible, como la exposición directa del acusado a la deflagración, y no solo en que estuviera sobre el foco”.


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