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Tribuna abierta

Efectivamente, no se les percibe como alternativa

Por Iñaki Anasagasti - Martes, 27 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Arnaldo Otegi.

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Arnaldo Otegi.

El pasado lunes 19 de junio no fue un día cualquiera. Se recordaban los treinta años del asesinato del ex alcalde de Bilbao, Javier Ibarra, por parte de ETA;del atentado de Hipercor que esta organización consideró “un desgraciado accidente” aunque nos garantizaba a futuro “la selectividad de nuestras acciones” y todo, decían, se hacía contra “la explotación capitalista”. Total, 21 muertos, gente obrera. También se recordaba el 80º aniversario de la caída de Bilbao, conmemorada durante años como “la liberación de Bilbao”. Y Arnaldo Otegi celebraba su elección como líder de la refundada EH-Bildu tras ser respaldado por el 84º de los inscritos en el congreso de la coalición celebrado el sábado 17 en Bilbao;en la ejecutiva solo figura una muy dudosa independiente, con mayoría de Sortu, trece hombres y seis mujeres, once guipuzcoanos, cuatro navarros, tres vizcainos y un alavés. Son datos objetivos, como es la definición con que se presentan: “un sujeto político con forma jurídica de coalición, estructura de partido y carácter de movimiento y dirección jerarquizada”. Como resumen, un solo programa y una sola obsesión: desalojar y confrontar con el EAJ/PNV por tierra, mar y aire. Las cosas claras.

Cuando les oí exclamar tan enfáticos y rimbombantes títulos y obsesiones pensé que alguien de ellos había descubierto el Mediterráneo y me acordé de aquel Pueblo en Marcha de Monzón con un jefe supremo, ETA, y de gentes con muchas máscaras, nombres intercambiables, de comunicados de ETA en Egin y Gara, de grandes actos en el Velódromo de Anoeta, una manifa cada quince días, atuendo de mercadillo y una kutxa donde llevaban a todas partes el tarro de las esencias. Así han funcionado durante cuarenta años.

Me llamó asimismo la atención que no dijeran ni una palabrita en relación con la quema de contenedores y pintadas en los batzokis. “Exageráis -nos dicen-, eso no es Alepo”. Pero por ahí se empieza. Una pintada, un cóctel, un acorralamiento y vuelta a empezar. La banalización del mal es signo de no tener las ideas claras sobre lo que es la democracia y el respeto a los demás en su discrepancia. En su lógica, los que no estuvimos en el Euskalduna hemos sido traidorzuelos, seguidores del “estatutillo vascongado”, tiralevitas madrileños y ahora neoliberales del Partido del Negocio Vasco. Ya no somos ni abertzales, simplemente vasquistas. Habíamos traicionado al pueblo registrándonos en Madrid en marzo de 1977 y el colmo había sido haber acudido a las elecciones generales del 15 de junio de 1977. Solo nos faltaba que nos hubieran puesto un sayal con una campanilla para que pudieran apartarse a nuestro paso. Y así, repito, durante cuarenta años.

Menos mal que nos presentamos. A los cuatro meses, con la ley de Amnistía, logramos en octubre de 1977 que no hubiera un solo preso en las cárceles. Posteriormente, ellos se ocuparon de llenarlas. Suya es pues la responsabilidad.

Cuarenta años después se presentan en el Palacio Euskalduna (por ellos no se hubiera construido y mucho menos el Guggenheim) y le dan alas a un “sujeto político” jerarquizado con estructuras de partido y carácter de movimiento y, eso sí, un control preciso, muy leninista, del poder interno y externo. Han hecho falta, pues, cuarenta años, para convertir un ectoplasmático movimiento multiforme bajo el mando supremo de ETA en un partido organizado y con ganas de comerse un mundo de colores. Y nos lo presentan, con redoble de tambores, como el gran hallazgo de la década, nos lo restriegan como si fuera el descubrimiento del wolframio, a los que llevamos haciendo lo mismo cuarenta años.

Siempre pienso que esta gente acierta cuando rectifica, pero sus rectificaciones suelen tardar en producirse una media de cuatro décadas. Bienvenidos, pues, a casa.

Así las cosas, el pasado lunes, su ideologizado medio de comunicación, Gara, publicaba una interesante entrevista hecha a Arnaldo Otegi, de la que destacaban como titular principal “EH-Bildu no es percibida aun como alternativa real” y en la que abogaba por una mayor sintonía con los ciudadanos.

¡Caramba!, me dije. Están aprendiendo poco a poco que no son poseedores absolutos de la verdad, aunque la víspera, una manifestación chavista celebrada en Bilbao, con un 95% de presencia de miembros de Sortu, vociferaba contra los “escuálidos” burgueses antichavistas, el 95% de los residentes en Euzkadi. La semana anterior, el informe de CEAR nos decía que la mayoría de los refugiados que se han recibido en Euzkadi son venezolanos que huyen del hambre, de la falta de medicamentos, alimentos y seguridad que se vive en uno de los países más ricos de América, al que le ha caído la desgracia de tener que soportar una destructiva dictadura militar con apoyo de la “inteligencia” cubana y cuyos capos no están por la labor de someterse a elecciones libres. Este dato no es menor: los vasco-venezolanos que han vivido en aquel país llevan año y medio aquí sin cobrar la pensión por la que han trabajado toda una vida con la irresponsable argumentación de Maduro de que deben vivir en una Venezuela que se desangra cada día con un joven muerto por la represión cada jornada. Van 71. Terrible.

Para los que dicen que el asunto de Venezuela no nos afecta, ahí están éstos dos datos. Lo repito. La mayoría de los refugiados vascos que recibimos no son sirios, sino venezolanos, un país de acogida en 1939, y los vasco-venezolanos no cobran su pensión. Pero una parte de Sortu se manifiesta en Bilbao sin saber la mayoría de ellos ni donde está Venezuela ni lo que allí se vive. Actúan por consignas y por un primitivismo estúpido propio de un socialismo jurásico de dictadura política y economía estatizada que solo puede seguir hundiendo a los países en el atraso y la miseria. La izquierda vegetariana estaba en el Euskalduna y la carnívora en la calle levantando el puño y con consignas de la revolución cubana. No estoy hablando de cuando HB ni había nacido, sino de la semana pasada.

Para completar el cuadro, ese lunes, en Altsasu, se reunió la Mesa del Parlamento navarro en iniciativa solidaria con lo que está pasando en esta localidad. Hasta ahí, todo muy bien. Pero ante el texto de la condena del atentado de Hipercor ocurrido treinta años atrás, EH-Bildu, se abstuvo. No hacen ni lo que hicieron en 1987 varios miembros de ETA que llegaron a condenar aquella barbarie. Y, para colmo, sale el miembro de EA, Maiorga Ramírez, explicando lo inexplicable, aludiendo a PP y UPN, para no tener la valentía de condenar que se quitase la vida a 21 personas. Ya sabemos que la pareja derechosa PPUPN hará lo imposible por resaltar las contradicciones de un gobierno de cambio, pero sé ético e inteligente y no caigas en ello. Maiorga, que perdió por poco contra Urizar reivindicando que EA debía tener voz propia en EH-Bildu, pretendía explicar lo inexplicable. Curiosamente, a la primera de cambio, el florero de EA remacha que en EH-Bildu solo hay una voz, un mandato, un pensamiento único. Lo que ya sabíamos. ¡Vaya novedad!

Dos apuntes finales: No he escuchado a nadie de ese mundo felicitar a Atutxa, Knörr y Bilbao por la sentencia de Estrasburgo y agradecerles su actitud. No fueron inhabilitados por defender a Sozialista Abertzaleak sino por su defensa de la legalidad y dignidad parlamentaria, pero da la casualidad que dieron la cara por sus derechos. Pues silencio.

El segundo apunte se refiere a la dispersión de los presos, medida que poco menos que atribuyen al PN. Como todo, es una manipulación. Fue el ministro Mugica y su secretario de estado Asunción quienes trataron de implementar la medida de dispersar para reinsertar ya que la agrupación en las cárceles y las órdenes de ETA impedían que aquellos que estaban dispuestos a acogerse a la reinserción lo hicieran. A nosotros solo nos cupo la iniciativa de atender a las familias. Pero EH-Bildu nos atribuye la aviesa intención de la dispersión. Nos dan además un poder que nunca tuvimos. La cosa es manipular. Al poco llegó Mayor Oreja y, aunque al principio movieron algunos presos, se quedó en dispersión, pero no en reinserción.

En resumen, ante esta fotografía de situación, tiene razón Otegi cuando dice que la sociedad no les percibe como alternativa real. Desde luego, esta semana, se han lucido.

Parlamentario de EAJ/PNV 1985-2015


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