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“Teníamos un equipazo”

dos mitos de la historia txuri-urdin, gorriz y lópez ufarte, rememoran el título de copa cuando se cumplen 30 años

Mikel Recalde - Sábado, 24 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:03h

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Roberto López Ufarte y Bixio Gorriz.

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Roberto López Ufarte y Bixio GorrizReproducirAlberto Gorriz y Roberto López Ufarte posan en el estadio de Anoeta con la Copa que la Real ganó en Zaragoza en 1987. Foto: Ruben Plaza

donostia- En plenos sanmarciales, el reportaje sobre el 30º aniversario del triunfo en la final de Copa ante el Atlético tiene un marcado sabor irundarra. Por un lado, Bixio Gorriz, mito txuri-urdin al ser el jugador que más partidos ha defendido nuestra camiseta, y por el otro López Ufarte, la magia y el jugador distinto que marcaba diferencias en el equipo campeón. Los dos guardan un recuerdo imborrable de aquella asfixiante noche de Zaragoza y dejan claro que nada sabe mejor que lograr un título con el equipo de su corazón.

Para levantar la Copa, al contrario de las teorías modernas inconcebibles, la primera consigna es tomarse en serio la competición. López Ufarte reconoce que no sabían lo que eran las rotaciones: “En nuestros tiempos sí que jugábamos todos los partidos el equipo titular, aunque en el banquillo había gente que salía y podía resolver. De hecho, en Montijo, que era partido único, salimos con el equipo titular al completo, porque no nos podíamos fiar de nadie, había que jugar con todas las de la ley. No valían medias tintas, ni el hecho de reservarse para el siguiente partido, sino que había que intentar llegar lo más lejos posible, por si acaso podíamos ganar la Copa, como así fue”. Gorriz deja claro que no admitían distinciones entre Liga y Copa: “Nos lo tomábamos igual de en serio que la Liga. De hecho yo debuté en la Real en un partido de Copa en Lleida. En aquella época los del Sanse subíamos a cuentagotas y, tuve la oportunidad porque Kortabarria estaba lesionado del menisco, si no lo de jugar en el primer equipo de titular era muy difícil, ya no solo en la Copa, que se tomaba tan en serio como la Liga, sino hasta en partidos amistosos. O te hacías con el puesto o, si no, tenías que calentar banquillo mucho tiempo”.

Incluso los rivales agradecían que se presentaran con el once de gala: “En el partido contra el Montijo, que por cierto hemos estado hace poco celebrando el 30º aniversario, nos agradecieron que fuésemos con el equipo titular, como una señal de respeto a ellos, y siempre lo recuerdan. Se portaron muy bien con nosotros”, comenta un López Ufarte, que aclara que los extremeños no fueron tan hospitalarios en los 90 minutos: “Salimos con una luna del autobús rota y a mí me expulsaron, no recuerdo ni por qué, creo que después del partido, injustamente. Y sufrimos y mucho para ganar”.

“Hacía un calor impresionante, yo creo que la afición lo pasó peor que nosotros”

el viejo villarreal Por aquel entonces, las primeras rondas se disputaban a partido único en el campo del club de inferior categoría. Como anécdota, recordar que la siguiente eliminatoria fue con un Villarreal que no tenía nada que ver con lo que se ha convertido: “También fue difícil, creo recordar que metí yo el gol, ahora ya mi memoria…”, bromea le petit diable. “Eran partidos muy difíciles, se ganaban por 0-1, se luchaban hasta el final” matiza Bixio. La clave en ese tipo de duelos la tenían clara: “Sabíamos que haciéndonos fuertes atrás, siempre tendríamos oportunidad de marcar algún gol, como así fue”.

Ya a doble partido, tumbaron al Eibar y al filial del Mallorca, no sin apuros: “0-0 en la ida y sufriendo, pero luego en Atotxa ya fue otra historia. El recuerdo que tenemos todos es cuando Nadal metió el gol que fue el 8-1 o el 9-1, Arconada se llevó un cabreo tremendo, no admitía que nadie metiera un gol y luego nos dimos cuenta de que era Nadal, que iba muy bien de cabeza y, a pesar de tener nosotros dos grandes centrales también te podía meter algún gol”.

Otro gran momento fue el inolvidable derbi de la semifinal con un 0-0 en la ida disputada en Atotxa: “Para nosotros lo más importante fue que, así como el Athletic salió contento con el 0-0 de Atotxa, nosotros lo hicimos aún más porque no nos ganaron con dos jugadores más en el campo. Nos decíamos ahora vamos a ir a San Mamés y se van a enterar. Estábamos convencidos que les íbamos a ganar, como así fue”, repasa con media sonrisa López Ufarte. Gorriz relata cómo fue la eliminatoria: “Ya habíamos hecho los cambios. Se lesionó un jugador y expulsaron a Shanti Bakero, acabamos casi con nueve en el campo y ellos se conformaron con el 0-0 porque se la querían jugar en San Mamés. Es lo que comenta Roberto, acabaron contentos pero nosotros también, además de enrabietados, porque sabíamos que podíamos darle la vuelta. Hicimos un partido muy serio y un gol en jugada de estrategia en un córner y ganamos el partido y llegamos a la final”.

Se dice pronto, pero la Real se clasificó para la final después de ganar 0-1 en San Mamés: “Para ellos fue un mazazo y para nosotros el ganar en San Mamés, donde siempre habíamos hecho buenos encuentros, se nos daba bien, jugábamos con mucha seguridad y sabíamos que haciéndonos fuertes atrás siempre podíamos sorprenderles”, defiende Roberto.

“Toshack me echó una bronca por el gol de Da Silva pero siempre me ha parecido mérito de ellos”

Llegó el gran día. Gorriz se acuerda de que llegaron la víspera a Zaragoza: “Sí, para dormir y descansar allí. La verdad, hacía un calor impresionante. Hubo un partido anterior a la final, un España-Yugoslavia de jóvenes (me acuerdo porque jugó David Billabona aquel día con la Selección) y el calor que pasamos en el campo fue horrible. Yo creo que la gente lo pasó peor que nosotros, incluso. Fue un partido muy igualado, difícil y al final, penaltis. Un guion escrito que fue bien para nosotros y al final una alegría tremenda”. López Ufarte afirma que llegaron muy preparados: “Yo creo que la Liga también acabó muy tarde, por esas fechas, y recuerdo que Toshack iba rotando, dando descanso, para llegar a la final fuertes, pero no en el último partido, sino en varios anteriores. Nos daba descanso a algunos jugadores, para llegar lo más enteros posible. Recuerdo que la final lo jugué con una venda en rodilla, que por cierto me la quité enseguida, porque había sufrido un pequeño esguince meses antes y aún me molestaba. Pero cuando juegas una final no te duele nada, intentas aguantar hasta el final y, en mi caso, lo hice 113 minutos. Al final me cambiaron porque estaba derrotado”, recuerda el extremo, que reconoce que contaban con un gran equipo: “Estaba la base de cuando fuimos campeones de Liga, teníamos un equipo muy equilibrado, aunque había algunos lesionados para ese partido, pero creo que sí teníamos un equipazo y nos sentíamos capaces de ganar la Copa. Hay que decir que el Atlético era favorito en principio, que también tenía mucho nivel. De hecho, el partido no fue tan fácil, fue muy disputado, con un empate 2-2, prórroga … Finalmente se decantó a nuestro favor”.

Toshack, el entrenador que impidió a Bixio llegar a los 600 encuentros con la txuri-urdin, siempre fue peculiar: “Roberto lo conoce más que yo (risas). Es un personaje, que tiene cosas buenas y malas. Como entrenador, vino en el 85, un año malo para la Real que, después de haber conseguido los dos títulos de Liga no habíamos entrado en Europa durante los tres años siguientes. Siempre por poco, pero no conseguíamos meternos. Había un cambio generacional, con algunos jugadores que se marcharon, como Periko, Idígoras, y otros nuevos que vinieron, como Bakero, Txiki, Loren… Iba haciendo equipo y ese año y el siguiente contamos con un bloque fuerte, capaz de competir con cualquiera. Y en aquel momento, en la final, lo éramos, aunque como dice Roberto, era un poco más favorito el Atlético. Nosotros contábamos con un buen equipo y mucha confianza en nosotros mismos y sacamos ese partido adelante con el apoyo de los incondicionales que fueron, que sufrieron con nosotros, con aquel calor”.

Cuentan los que viajaron que se acabaron hasta las bebidas en La Romareda: “Sí, no había bebidas y, además, algunos comieron unos cuantos mosquitos. Nosotros lo padecimos en el campo. Pero como estábamos jugando una final y las finales se juegan para ganarlas, notábamos que, sí, que hacía calor, pero no lo sentíamos. Eso sí, a los 120 minutos estabas agotado y yo, que había estado lesionado, con el calor mucho peor. Pero aguantamos hasta el final”, afirma con vehemencia López Ufarte.

La realidad es que, pese a ser una generación de oro, la de Zaragoza era su primera gran final. Gorriz recuerda la tensión: “Es verdad. Tengo el recuerdo también del partido de Gijón, con una semana muy dura. Le das vueltas a la cabeza cien mil veces, ves el partido antes de que se juegue un montón de veces, para no cometer ningún error e intentar sacarlo adelante. Es verdad que se pasa mucha tensión, hasta que pita el comienzo del partido y te sueltas ya un poquito cuando tocas un par de balones y te da más confianza”. López Ufarte se pone serio: “Es que la Real los partidos que juega siempre son como finales. Nosotros todos los partidos, de Liga y Copa, intentábamos tomarlos como finales, porque sabíamos que había que esforzarse hasta el final. Los valores de la Real siempre eran, primero, el esfuerzo general, y luego, la técnica individual de cada uno, para que el equipo tuviese siempre garra y las ganas de lucha para poder ganar. Para mí todos los partidos eran como finales y muy estudiados también por cada uno de nosotros. No como ahora que con las redes sociales te dan todo hecho, pero en nuestros tiempos nos estudiábamos al contrario. Yo acababa un partido y al día siguiente ya estaba pensando a ver qué lateral me iba a tocar lidiar y buscarle un poquito los puntos débiles”.

“Sin un jugador como Roberto no hubieran llegado los títulos, era fundamental” Bixio Gorriz

El delantero bromea al referirse a su marcador: “Era Tomás Reñones, que repartía muchas patadas. Cuando juegas en la Real te lo encontrabas dos veces al año. Pero luego fui al Atlético de Madrid y fue peor, porque entrenabas con él todos los días y en los entrenamientos era igual que en el campo (risas)”.

López Ufarte desvela que la Real fue pionera con el tan de moda hoy en día 9 falso: “No jugamos con delantero específico, sino con falso 9. Toshack siempre le daba mucha importancia a los jugadores que entraban desde atrás. Decía: no hay un poste ahí delante, pero en esa ocasión no hacía falta porque les volvíamos locos con la movilidad que teníamos delante. Toshack nos pedía a los atacantes que jugáramos donde quisiéramos, manteniendo luego cada uno en defensa su puesto, pero que, a la hora de atacar, podíamos jugar en todo lo ancho del campo”.

Gorriz confirma que la gran sorpresa fue la titularidad de Dadíe y desvela que sufrió con Da Silva: “Siempre recuerdo una consigna de Toshack en defensa. Ellos tenían un delantero centro uruguayo, Da Silva, que era muy bueno, y me dijo que estuviera muy pendiente de él y tuviera mucho ojo. Me acuerdo que luego me echó una bronca por el primer gol, porque fue una pared que hicieron perfecta, yo entré a saco para que no pasaran y me la hizo y pasó. Luego he visto esa jugada más de una vez y siempre me ha parecido que era más mérito de ellos que demérito nuestro. Pero Toshack estaba muy pendiente de los detalles, estudiabas mucho al rival, como ha dicho antes Roberto, analizaba qué virtudes tenía para intentar que se le viera menos”.

los golesA la hora de analizar los goles empiezan las risas. López Ufarte prende la mecha: “Lo que no me acuerdo es quién hizo el cambio de orientación para que Bakero, de tijera, me la devolviera. Me dio un pase que no lo ha hecho en su puta vida”. Bixio le interrumpe: “Seguramente sería yo, porque yo he intervenido en todas esas jugadas clave de los días importantes. El gol que metiste en Atotxa el día del título de 1982 fue un centro mío casi desde el área nuestra y esta jugada también”. El de Fez aclara que su definición no era fácil: “Siempre me acuerdo de Hugo Sánchez, que decía que el 90% de los goles los metía a un toque y creo que ahí superé al portero, Abel, que era muy bueno en el uno contra uno. En ese caso, pensé rápido en hacer las cosas sencillas”.

“Sabía que era mi último partido, pero no a dónde iba a ir;para mí todos los partidos eran finales”

El central recuerda el segundo de Txiki sin complejos: “Me es imposible pensar que con la zurda podía hacer yo lo mismo”. López Ufarte lo explica mejor: “Además de hacer el regate, Txiki hizo una pausa que pensé: ¿Tirará ya de una puñetera vez, o qué? Yo creo que se paró todo el estadio y luego ya apuntó y la metió. Nosotros, los zurdos, no siempre enviamos el balón donde apuntamos con la derecha, va donde quiere. Siempre me acuerdo que mi mejor gol es uno que metí en el Bernabéu que entró por la escuadra derecha, que es donde había apuntado. Por eso es mi mejor gol, porque salió adonde apunté”.

El mejor del partido fue López Ufarte. Aunque se quite méritos: “No tengo esa percepción de que fuera tan increíble. Jugué un partido como jugamos todos, complicado, difícil. Hay gente que me dice que hice un buen encuentro pero acabé contento. Primero porque ganamos y luego porque era mi último choque de txuri-urdin y podía haber gente que pensara que no me iba a esforzar por no sé qué o no sé cuántos. Al final los que llevamos a la Real dentro, te da igual que sea tu último partido porque siempre vas a darlo todo. Los que hemos jugado en la Real y en Primera División somos todos muy competitivos, queremos ganar siempre, y si puedes jugando bien mejor y si no haciendo lo que tienes que hacer”. Fue la última vez que se puso la txuri-urdin: “Sabía que iba a ser mi último partido pero no adónde iba a ir”. Acabó en el Atlético.

El duelo fue precioso hasta para el espectador imparcial: “Fue una final muy vistosa. Es difícil llegar a una final y ganarla fácil. Eso ha podido haber algún equipo pero es muy raro. Suelen ser partidos igualados”.

Después de 120 minutos, llegan los penaltis y ninguno de los dos tuvo protagonismo. Roberto ya no estaba pese a ser el lanzador oficial: “Es curioso. Creo que me fui del campo o me cambiaron porque me veían tan jodido que dijeron: Mejor que tire el penalti uno fresco que no yo. Yo era un especialista entre comillas, nunca rehuía de tirar un penalti, he metido muchos pero también he fallado algunos importantes. Para mí no era un problema pero reconozco que estaba muy cansado. Recuerdo haber visto los penaltis junto a Begiristain, los dos abrazados desde la distancia esperando que se produzca el milagro”. Gorriz aparece en las imágenes con una camiseta de portero y en la banda, por si acaso: “Seguramente me la puse para no tirarlo. No me acuerdo, pero es verdad que no era de los elegidos. En esos momentos entra mucho en juego la confianza que tiene cada uno en sí mismo, porque si no estás con mucha confianza o no eres un habitual es difícil que vayas de voluntario a tirarlo a no ser que veas que tus compañeros, en ese momento, están más jodidos que tú, entonces tienes que dar ese paso adelante. Yo no era de esos pero nunca he sabido porque tenía esa camiseta puesta, pero es verdad que la tenía en todos los penaltis y no sé por qué”.

“Jugamos con un 9 falso y les volvimos locos con la movilidad que teníamos adelante”

arconadaCon Arconada en la portería todo era más fácil: “Nos daba un plus. Muchas veces un penalti es una lotería, pero es verdad que cuando tienes un portero como Arconada da la sensación de que puedes ganar con más ventaja que el contrario. Pero creo que nuestra generación sí se merecía ganar una Copa. Y solo nos faltó una Champions, que estuvimos a punto también, pero contra el Hamburgo estuvimos muy cerca de conseguir un logro impensable para la Real”, dice el delantero.

Gorriz confirma que era muy optimista: “A mí Luis sí me daba mucha confianza debajo de los palos, porque su principal virtud estaba debajo de la portería. Esa potencia de piernas que tenía, ese salto... y luego me imagino que para un delantero, si tiene que echar un penalti en una final de Copa y se lo tiene que echar a Arconada, le puede poder el hecho de tenerle delante. Todo juega a favor, todo juega en contra y en este caso jugó a favor nuestro y lo sacamos adelante”. Su excompañero añade que se lo curraba: “Arconada estudiaba muy bien al contrario y tenía muy controlados a los tiradores para intentar hacer su trabajo y lo hizo. Adivinó los cuatro. A veces es un poco suerte, pero él ya lo tenía trabajado y la potencia de pierna que tiene hace que parece que no vas a llegar al balón y llegas”.

El mito detuvo el lanzamiento de Quique Ramos y se desató la locura. López Ufarte confirma que no sabe ni lo que hizo: “Creo que salí corriendo al centro del campo, no sé con quién, me parece que con Txiki abrazado. Luego creo que nos dispersamos y dimos la vuelta. No recuerdo mucho más. Imagínate que ya ni me sentía cansado ni nada. Me habían dado manivela para poder seguir. Nos fuimos al hotel a dormir. Después de un partido generalmente duermes poco y después de un partido de este calibre yo no recuerdo haber dormido casi. Recuerdo que hubo fiesta hasta bastante avanzada la noche y luego a la cama, a las tres o las cuatro de la mañana sin saber dónde estábamos casi”.

Como no podía ser de otra manera, la noche fue larga: “Aparte del cansancio físico por el partido, la prórroga y todo, lo que se nota es la tensión. Cuando tienes dentro acumulado que es tanto lo que te estás jugando. Me acuerdo que dormimos allí y luego vinimos. Fue el recibimiento y luego eran las fiestas de Irun y yo estaba muerto. Pero la alegría te compensa todo lo demás”.

“Santillana decía que Bixio era el que mejor le marcaba y que no le daba ninguna patada” López Ufarte

López Ufarte recuerda con cariño el recibimiento, aunque no lo compara con el de la Liga: “La vuelta que dimos por todos los pueblos fue inenarrable. Pero también acudimos al ayuntamiento y ya de otra manera, había gente aunque no tanta, ya se habían acostumbrado a los títulos… Bueno eso igual es mucho decir, pero sí había menos gente”.

A la hora de explicar el papel que desenvolvían ambos en aquel equipo, no escatiman elogios. Gorriz gozaba con la magia del extremo: “Era una pieza fundamental. El fuerte principal era el bloque, con jugadores de diferentes características, que cada uno en su puesto cumplía perfectamente y hacía que luego el grupo rindiese a ese nivel pero sin un jugador como Roberto no hubieran llegado esos títulos. Y lo digo de verdad, no porque esté aquí delante, pero era una referencia para nosotros, era un hombre que te daba mucha tranquilidad… Cuando le llegaba el balón a Roberto tenías la garantía de que algo bueno iba a pasar y en momentos de apuro sabías que podía tener el balón, le hacían muchas faltas… Era un referente para nosotros como hubo algún otro jugador en otros puestos, pero un jugador clave sin duda”.

López Ufarte desvela una anécdota para ensalzar al central: “Siempre nos hemos caracterizado por tener una defensa fuerte, pero esa empezaba por Arconada y con los centrales Gajate-Gorriz y Kortabarria también en su momento. Siempre me voy a acordar de las palabras de Santillana, que era el mejor rematador, que decía: El que mejor me marca es Gorriz y encima no me da ni una patada. Porque Santillana era además de los que se quedaba sostenido en el aire. Bixio siempre le ganaba, le marcaba y nunca destacaba cuando jugaba con nosotros. Era una hombre que sin dar patadas, simplemente con su saber estar, podía solventar todos los problemas que teníamos detrás. Y Arconada daba muchas veces las gracias a ese tándem que formaban Gajate y Gorriz por solventar los problemas que pudiésemos tener”.

otra final Treinta años después, parece un buen momento para volver a soñar con alcanzar una final: “Ahora es más difícil. Con las diferencias monetarias que hay entre Madrid y Barcelona y los demás, es difícil que un equipo pequeño llegue adonde llegamos nosotros. Pero no hay que desistir. El Alavés ha conseguido llegar a una final, la Real también podría llegar, ganar sería más complicado. Los tiempos ahora son más difíciles”, matiza el delantero. Gorriz cree que el club debería tomarse esta competición muy en serio: “El Athletic ha llegado a tres finales en los últimos años y no veo que sea más equipo que la Real. Si te lo tomas en serio y pones todo en el campo, tiene más posibilidades. Luego es verdad que es difícil y que Madrid y Barcelona te echen a la calle o te ganen en la final, pero hay que intentarlo. Además que jugar en la final es muy bonito, arrastra a mucha gente y esa ilusión que nosotros vivimos me gustaría que la vivieran los chavales de hoy en día”. Incluso la Real siempre ha lucido orgullosa esa fama de matagigantes: “La Real cuando juega contra equipos grandes siempre juega bien, porque este mismo año contra el Barça ha tenido opciones de ganarle. Si llega a la final contra el Barça por qué no va a ganarle. Esa es la única posibilidad que tiene la Real de ser campeona”, sentencia Roberto.

30 años, toda una vida. Ha llegado la hora de volver a abrir la vitrina de las copas del museo txuri-urdin. Lo necesitamos. Sobre todo las nuevas generaciones. Gorriz y López Ufarte, mitos, saben que hay nada más grande que ganar un título con la Real.


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