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Ricardo Darín conquista el primer Premio Donostia para Latinoamérica

El actor argentino recibirá el galardón el día 26 de septiembre antes de la proyección de ‘La cordillera’

Juan G. Andrés - Jueves, 22 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Ricardo Darín.

Ricardo Darín.

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Ricardo Darín.El actor Ricardo Darín.

Donostia- Ricardo Darín (Buenos Aires, 1957), “uno de los actores más prestigiosos de la cinematografía latinoamericana y mundial”, se convertirá el 26 de septiembre en el primer Premio Donostia que recibe Latinoamérica en la historia del Zinemaldia donostiarra. El intérprete de títulos tan celebrados como Nueve reinas, El hijo de la novia o El secreto de sus ojos, recibirá la distinción en una gala en la que presentará La cordillera (2017), un filme de Santiago Mitre en el que encarna al presidente de Argentina enfrentado a un drama político y familiar. El largometraje se estrenará en salas españolas tres días después.

Pese a la histórica relación que el Zinemaldia mantiene con Latinoamérica, lo cierto es que hasta esta 65ª edición ninguno de sus actores había recibido un galardón copado de nombres anglosajones y, especialmente, estadounidenses. Benicio del Toro, que lo recogió en 2014, no sólo es natural de Puerto Rico, que en sentido estricto es un estado libre asociado de EEUU, sino que además, ha desarrollado el grueso de su carrera en Hollywood y en inglés. Así, Darín se une a este último y al resto de premiados que trabajan o trabajaban esencialmente en lengua española: Fernando Fernán-Gomez (1998), Francisco Rabal (2001), Antonio Banderas (2007) y Carmen Maura (2012).

Especialmente dotado para el papel de hombre corriente, pícaro, héroe o seductor, Ricardo Darín tiene una magnífica relación con el Festival de San Sebastián, al que ha acudido en incontables ocasiones, varias veces acompañado por directores fetiche como Fabián Bielinsky o Juan José Campanella. En 2012 formó parte del jurado oficial que otorgó la Concha de Oro a En la casa, de François Ozon, y tres años después, recibió la Concha de Plata ex aequocon Javier Cámara, su compañero de reparto en la emocionante Truman (2015), de Cesc Gay. Por ese inolvidable papel de enfermo terminal obtuvo también el que hasta ahora es su único Goya, premio al que ha optado en cuatro ocasiones.

Fiel a su costumbre de intentar que haya más de un Premio Donostia en cada edición, el Festival baraja alguna opción más que podría sumarse a Darín en las próximas semanas, pero todo dependerá de que las operaciones dirigidas por José Luis Rebordinos lleguen a buen puerto. El año pasado el tándem de galardonados estuvo formado por Sigourney Weaver y Ethan Hawke.

En agosto Darín trabajará en el filme que el iraní Asghar Farhadi rodará en español junto a Penélope Cruz y Javier Bardem

Puede sorprender por su incontestable talento, pero el bonaerense jamás estudió interpretación. Su escuela fueron sus padres -también actores- y la calle. Ricardo tenía sólo cinco años cuando debutó en varias series televisivas. Su carrera cinematográfica arrancó en 1979 con La carpa del amor y La playa del amor, de Julio Porter y Adolfo Aristarain, respectivamente. Con este último repitió en The Stranger (1987), y también trabajó con Alberto Lecchi (Perdido por perdido, 1993) y Eduardo Mignogna (El faro, 1998). Alternó televisión y teatro, cosechó una fama de galán que a los 60 años aún conserva y en 1999 fue dirigido por primera vez por uno de sus directores-talismán, Juan José Campanella, en El mismo amor, la misma lluvia (1999).

éxito internacionalSin embargo, y pese a que llevaba 20 años de carrera de fondo, Ricardo Darín no trascendió fronteras y no conoció el éxito internacional hasta protagonizar el papel del estafador de Nueve reinas (2000), la ópera prima del malogrado Fabián Bielinsky que puso el cine argentino en el mapa. En la pasada década destacan sobre todo los tres éxitos rotundos cosechados junto a Campanella: El hijo de la novia (2001), que optó al Oscar a la mejor película extranjera, Luna de Avellaneda (2004) y El secreto de sus ojos (2009), que sí logró la estatuilla de Hollywood. Incomprensiblemente, este último filme en el que interpretaba a un agente judicial retirado y enfrentado a su pasado, se fue de vacío en la competición oficial del Zinemaldia.

Debido a su vinculación profesional con España, el Gobierno le concedió la doble nacionalidad en 2006, año en que trabajó a las órdenes de José Luis Cuerda en La educación de las hadas. Después debutó como realizador con el filme que el fallecido Mignogna no pudo rodar, La señal (2007), firmada al alimón con Martín Hodara, quien casualmente acaba de dirigir a Darín en Nieve negra (2017).

Entre los múltiples personajes que he interpretado, el Festival recordó ayer al ladrón legendario de El baile de la victoria (Fernando Trueba, 2009);al dueño de la ferretería de Un cuento chino (2011) y al piloto arrepentido de Capitán Kóblic (2016), ambas de Sebastián Borenzstein;al abogado sin licencia de Carancho (2010) y al cura de Elefante blanco (2012), de Pablo Trapero;al profesor de Derecho Penal de Tesis sobre un homicidio (Hernán Goldfrid, 2012);al padre desesperado de Séptimo (Patxi Amezcua, 2013);y al ingeniero de explosivos enojado con la burocracia de Relatos salvajes (Damián Szifrón, 2014), que a punto estuvo de conseguir otro Oscar para Argentina. Sin duda, entre los directores españoles que más partido han sabido sacar de Darín figura Cesc Gay, que le dirigió en Una pistola en cada mano (2012), en la que hacía de hombre engañado, y en la mencionada Truman.

En su nueva visita a Donostia tratará de impresionar al público con La cordillera, estrenada en el pasado Festival de Cannes y en cuyo reparto figuran Dolores Fonzi, Érica Rivas, Elena Anaya, Daniel Giménez Cacho, Alfredo Castro, Paulina García y Christian Slater. Darín encarna a Hernán Blanco, el presidente argentino de una historia que transcurre en una cumbre de mandatarios latinoamericanos. Su personaje se ve atrapado entre la espada y la pared ante un drama político y familiar que complicará sus decisiones. En Cannes, algunos vieron en ella ecos de El resplandor de Kubrick y del Polanski de La semilla del diablo o El quimérico inquilino.

Darín, que acumula ya medio centenar de películas, se ha permitido el lujo de decir que no a Hollywood, donde parece que los latinos sólo pueden hacer roles de narcotraficantes. Él prefiere retos más estimulantes como actuar para el iraní Asghar Farhadi, oscarizado director de Nader y Simin. Una separación (2012) y El viajante (2017). Su nuevo proyecto, centrado en el secuestro de una mujer y en cómo éste puede hacer aflorar los secretos de una familia, carece aún de título pero comenzará a rodarse en español a mediados de agosto en Madrid, con Penélope Cruz y Javier Bardem en el elenco.


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